Extremadura, en una nueva encrucijada de infraestructuras

El proyecto para construir la línea ferroviaria entre Sines y España se pondrá en marcha este trimestre con el inicio de las obras entre Elvas y la frontera española de Badajoz

JOSÉ ANTONIO GUTIÉRREZ GALLEGO

El transporte es un sector indispensable para el normal funcionamiento de la sociedad, su desaparición haría insostenible el modelo de vida actual. De tal manera, que la cohesión territorial está condicionada por la existencia de diversos modos e infraestructuras de transporte, que permiten los necesarios flujos de personas y mercancías. Prueba de ello, es la creciente preocupación por algunos problemas de aislamiento que padece Extremadura. En buena medida provocados por la paupérrima red ferroviaria que dispone la región. Infraestructuras desarrolladas en el siglo XIX que están muy alejadas de los avances tecnológicos. Lógicamente, este asunto está generando un debate permanente en la sociedad, llegando incluso a movilizar a una población poco o nada dada a la reivindicación, más acostumbrada a lamentarse por su mala suerte.

Siendo conscientes de la importancia de estas reivindicaciones, no es menos cierto, que el aumento de las infraestructuras de transporte por sí solas no garantiza el desarrollo regional, pues existen otros factores que pueden llegar a ser más determinantes para el crecimiento y la convergencia económica de la región. Sin embargo, el transporte debe ser tomado como un factor necesario para el correcto funcionamiento económico y social de cualquier territorio. Es decir, unas adecuadas infraestructuras de transporte constituyen un elemento necesario, pero no suficiente para el desarrollo.

La constante aparición en la prensa de noticias relacionadas con el tren de alta velocidad o tren de altas prestaciones son un claro ejemplo de lo antedicho. Sin duda, son legítimas y necesarias las reivindicaciones de los extremeños que solicitan estar bien conectados, para poder disfrutar de la misma capacidad de comunicación que el resto de España. Atendiendo a estas demandas los agentes sociales de la región en marzo de 2016 consensuaron un pacto por el ferrocarril.

El documento técnico del pacto social y político por el ferrocarril en Extremadura, redactado hace ya casi dos años, en su primer punto recoge: «Ejecutar un Plan Urgente de Mejora, Renovación y Electrificación de la red ferroviaria convencional de Extremadura, comenzando por la línea Badajoz- Mérida-Puertollano, instalando un intercambiador de ancho en Brazatortas para poder acceder a la línea de AVE Madrid-Sevilla». Desde el punto de vista geo-estratégico sería una gran noticia para la región que se ejecutara ese plan urgente de mejora. No sólo porque podría solventar la exclusión de algunas zonas, como las Vegas Altas del Guadiana, de la red principal de alta velocidad de Extremadura, sino porque esta puede llegar a ser una línea con más proyección y utilidad que la considerada principal.

Hay que pensar en la creciente importancia que están asumiendo los corredores transversales peninsulares, como puede ser el caso de la A66, que ha generado unos flujos de tráfico realmente importantes. Debido en buena medida, a que ha cambiado la ruta tradicional del paso de África con la frontera francesa. Algunos especialistas en ordenación del territorio, como el profesor Mora Aliseda, han manifestado el interés que pueden tener este tipo de corredores, refiriéndose a la transformación de la carretera nacional 430 en autovía. Quizá, la adecuación de esta línea férrea vendría a solventar el conflicto del trazado norte o sur de la futura autovía del levante, recogida en varios planes de infraestructuras desarrollados por el Ministerio de Fomento. De tal manera, que por el norte podría discurrir la futura autovía, mejorando la accesibilidad de la Siberia extremeña y de los Montes de Toledo, una zona periférica que tiene ocupada buena parte de su superficie por los embalses que permiten el riego de las vegas. Por otra parte, la Serena y la zona de Almadén se verían beneficiadas por unas instalaciones férreas de alta capacidad que reducirían la situación de marginalidad geográfica que padecen.

La importancia de unir el Atlántico con el Mediterráneo pasando por Extremadura, desde el punto de vista del transporte, supondría un importante impulso para las zonas más productivas de la región, como son las Vegas del Guadiana y la Tierra de Barros. Además, sería un elemento clave en la situación peninsular de Extremadura, pasando de una zona de fondo de saco a una zona de tránsito preferente. Por decirlo de otro modo, dejaría de ser Extremadura el límite fronterizo con Portugal para ser el paso obligado entre dos de los principales puertos de la península, como son Sines y Valencia. Al mismo tiempo, podría ser la conexión del puerto de Sines, que es el de mayor calado de la península, con el corredor Mediterráneo.

La opción de la conexión de Sines y Setúbal con el corredor Mediterráneo parece interesar mucho al gobierno portugués. Según diversas informaciones aparecidas en la prensa, el proyecto para construir la línea ferroviaria entre Sines y España se pondrá en marcha este trimestre con el inicio de las obras entre Elvas y la frontera española de Badajoz. En este sentido, el primer ministro portugués ha anunciado recientemente que este trimestre también saldrá a concurso el tramo de Évora a Elvas, por un importe aproximado de 200 millones de euros.

El impulso del gobierno portugués a estas nuevas obras puede ser decisivo para el legítimo anhelo de los extremeños de disponer de unas comunicaciones propias del siglo XXI. Al mismo tiempo, puede ayudar a rentabilizar las futuras infraestructuras que vertebren la región, atendiendo a las necesidades reales de nuestros vecinos lusos. Necesidades o intereses que no priorizan unir Lisboa con Madrid a través de Badajoz, sino unir la península de este a oeste. El índice de rodeo de ese trayecto (Lisboa–Madrid por Badajoz) haría poco útil esa línea. Sin embargo, la ruta por Valencia de Alcántara daría como resultado una comunicación más directa y realmente operativa. En este caso, no se puede olvidar que también se daría respuesta a una de las zonas más alejadas de las principales ciudades de la península. Sería una gran oportunidad para recuperar un espacio en franco retroceso demográfico por su posición marginal en una de las fronteras más antiguas de Europa.

Por tanto, una apuesta decidida por la conexión Sines–Valencia, la transformación de la nacional 430 en autovía y la conexión Madrid-Lisboa por Valencia de Alcántara harían de Extremadura una región más permeable y accesible en el contexto peninsular. Al mismo tiempo, daría una solución a la recuperación de los espacios más periféricos de la región, ayudando a la verdadera vertebración del territorio regional.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos