Extremadura estrena un nuevo tratamiento contra el párkinson

Dos neurólogas en el transcurso de una consulta en un hospital de la región.
Dos neurólogas en el transcurso de una consulta en un hospital de la región. / HOY

Más de 3.000 extremeños padecen esta enfermedad neurodegenerativa, la segunda más frecuente tras el alzhéimer

Ana B. Hernández
ANA B. HERNÁNDEZ

Es un tratamiento eficaz, con resultados contrastados. Se trata de la estimulación cerebral profunda, una intervención quirúrgica que dará la oportunidad de mejorar la calidad de vida a muchos pacientes de párkinson.

Facultativos de tres servicios del Hospital San_Pedro de Alcántara, de Cáceres, se han unido para formar la Unidad de Neurocirugía Funcional y hacer realidad este tratamiento en Extremadura, una de las pocas comunidades sin un hospital de referencia hasta el momento para esta intervención.

Nueve médicos de los servicios de Neurología, Neurocirugía y Neurofisiología harán posible que la región cuente también con la estimulación cerebral profunda. Su objetivo es llevar a cabo la primera intervención en este año. Antes, este viernes 15, presentarán el nuevo tratamiento en una jornada que se celebrará en el Complejo Cultural San Francisco.

Porque el tratamiento no es pionero en España, pero sí en Extremadura, que se suma así a «la última frontera que hay en tratamientos de párkinson», destaca Gonzalo Gámez-Leyva, neurólogo del Hospital San Pedro y uno de los integrantes de la nueva unidad.

El párkinson es la segunda enfermedad neurodegenerativa en cuanto a frecuencia e incidencia tras el alzhéimer. En Extremadura hay más de 3.000 pacientes y cada año se diagnostican unos 200 nuevos casos. Una incidencia que los expertos creen que irá aumentando en el tiempo si se tiene en cuenta que la posibilidad de tener párkinson comienza a partir de los 60 años y que Extremadura tiene cada año una población más envejecida.

Frente a lo que se piensa, el párkinson provoca rigidez en las extremidades y lentitud en los movimientos. Aunque se asocia a los temblores, no siempre se producen. «De hecho, solo el temblor no es párkinson», aclara el doctor Gámez-Leyva.

Como toda enfermedad neurodegenerativa no tiene cura y sus síntomas van empeorando con el tiempo. Aunque el origen que motiva la patología se desconoce, esta se produce porque va disminuyendo la dopamina en el cerebro. Por eso el tratamiento habitual es aportar esta sustancia al cuerpo por medio de pastillas.

Sin embargo, conforme avanza la enfermedad, el tratamiento va empeorando y surgen complicaciones con el mismo, efectos secundarios que también se van acentuando.

La estimulación cerebral es una intervención quirúrgica con resultados contrastados

El nuevo tratamiento, la estimulación cerebral profunda, hará posible que la calidad de vida mejore en aquellos pacientes cuyo control de los síntomas ya es difícil con el tratamiento oral. La estimulación cerebral profunda, el nuevo tratamiento que no consiste en pastillas sino en una intervención quirúrgica, consigue mejorar los síntomas, reducir la medicación y, a su vez, los efectos secundarios que esta provoca. En definitiva, continuar mejorando la calidad de vida del paciente y durante mucho tiempo.

Esta intervención solo se lleva a cabo una vez. Consiste en la introducción de unos estimuladores (cables) hasta la zona del cerebro que requiere recibir impulsos eléctricos para normalizar una actividad anómala. En los pacientes de párkinson, a medida que las células cerebrales degeneran, aparecen los problemas. Algunas partes del cerebro tienen actividad excesiva mientras otras tienen menor actividad que la normal. Como resultado, los movimientos físicos normales son reemplazados por temblores, rigidez y lentitud. Pero al usar un electrodo en la zona profunda del cerebro que requiere la corriente eléctrica, es posible forzar las señales anormales y conseguir una función normal.

«Los cables que introducimos van conectados a una batería y es la que se tiene que cambiar; la intervención quirúrgica solo se lleva a cabo una vez», reitera el doctor Gámez-Leyva.

Presente y futuro

Pero aclara también que no todos los enfermos de párkinson se podrán beneficiar de este nuevo tratamiento. «Toda intervención tiene sus riesgos y los pacientes tienen que estar, por ello, muy bien seleccionados», explica el neurólogo.

Los pacientes deben haber respondido antes al tratamiento oral y deben tener menos de 70 años. «Hoy por hoy la cirugía no está indicada a partir de esa edad». Aunque también asegura que «este límite se está tratando de ampliar, así como no esperar a que la enfermedad esté en una fase avanzada para intervenir», adelanta.

También lograr que la estimulación cerebral profunda pueda ser un tratamiento eficaz para otras enfermedades tanto neurológicas como psiquiátricas, «como es el caso de la depresión, los trastornos obsesivos-compulsivos y los de alimentación», destaca Gámez-Leyva.

De momento Extremadura cuenta ya con el nuevo tratamiento, para eso se han formado los facultativos que conforman la nueva unidad del complejo hospitalario de Cáceres y para eso el SES ha adquirido el instrumental preciso. La estimulación cerebral profunda comenzará en la comunidad como una herramienta eficaz para paliar los síntomas de los enfermos de párkinson. Los que sean susceptibles de toda la región. Motivo por el que en la jornada informativa que tendrá lugar este viernes en el complejo San Francisco se pretende coordinar a los diferentes servicios de Neurología de la región para determinar qué pacientes son los adecuados.

Fotos

Vídeos