«Hay que estar vigilantes, pero no alarmarse»

«Hay que ser prudentes y estar vigilantes, pero no hay motivos para alarmarse». Lo dice Juan Metidieri, presidente de Apag Asaja. En su opinión, el mayor riesgo de que la xylella fastidiosa aparezca en Extremadura está en la actividad de los viveros y en las plantas que los ciudadanos puedan traer desde lugares en los que esta enfermedad ya ha aparecido. «Le hemos pedido a la administración -comenta Metidieri- que sea estricta en el desarrollo de las medidas preventivas». «En el sector agrícola -añade- lo que hay es inquietud más que preocupación, e insisto en que no procede generar alarma».

Para José Pino Mohedano, presidente de la sectorial del aceite y la aceituna de Cooperativas Agroalimentarios de Extremadura, tampoco hay razones para alarmarse. Él trabaja en la cooperativa La Unidad, de Monterrubio de la Serena (suma ocho mil hectáreas de olivares) y afirma que «las administraciones han puesto en marcha sus resortes para tener controlada a esta enfermedad hasta donde se puede». «Me consta -apunta Pino- que si hay una enfermedad vigilada ahora mismo, es esta, tanto por parte de las distintas comunidades autónomas como por el Ministerio de Agricultura».

Él es consciente de que se trata de una patología «agresiva que puede dar la cara en cualquier momento», pero también hace ver que «no es una enfermedad nueva ni desconocida». «No hay motivo alguno para la alarma -repite-, los técnicos están muy pendientes de los olivos y la administración está vigilante».

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