La entrega del premio Carlos V convierte a Yuste en altavoz contra los nacionalismos

El Rey alude a ETA al proclamar la victoria del Estado sobre el terrorismo, y Vara aprovecha la cita para pedir medidas contra la despoblación rural

Antonio J. Armero
ANTONIO J. ARMEROCáceres

Antonio Tajani, que es italiano pero habla español casi como si llevara desde niño en Valladolid, pronunció este miércoles la palabra fronteras tres veces en su discurso. Ni él ni el rey Felipe VI ni Fernández Vara dijeron Cataluña en sus intervenciones, pero no hizo falta. La cuestión independentista sobrevoló este miécoles el monasterio de los jerónimos de Yuste, ese sitio que cada 9 de mayo acoge la fiesta con más autoridades por metro cuadrado de cuantas se celebran al cabo del año en Extremadura. Bajo la apariencia de un acto rígido, escenario ideal para las prácticas de un becario en protocolo, la entrega del premio Carlos V, que concede la Fundación Academia Europea e Iberomericana de Yuste, encierra historias. Rascas y acaban apareciendo. Este miércoles, la cita demostró que el mundo es un pañuelo.

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El dicho explica por qué los periódicos de las provincias italianas de Rieti, Ascoli Piceno y Perugia hablarán hoy de Cuacos de Yuste. Reseñarán que en este pueblo del oeste español –en sentido literal– junto al que pasó su último año de vida el emperador Carlos V, el presidente del Parlamento Europeo anunció que donaba –su cargo le impide cobrar este tipo de pagos– los treinta mil euros del premio para que los gasten en Norcia, Accumoli y Arquata del Tronto, los tres pueblos más afectados por el terremoto ocurrido en su país en agosto del año 2016, que dejó cerca de 300 muertos.

El anuncio de este gesto solidario cerró el discurso de Antonio Tajani, que comenzó con el agradecimiento a su familia y que estuvo un punto por encima de lo que se estila entre los de su profesión. Quizás porque él fue periodista antes que político, su intervención resultó más directa y entretenida que la del rey Felipe VI y la de Fernández Vara, que probablemente también tendrán a quienes les escriben lo que luego leen, pero dan más rodeos y tienen menos gracia. Donde Felipe VI dice «el proyecto supranacional europeo se encuentra en la necesidad de dar respuestas a las tendencias hacia la introversión y superar el repliegue de concepciones excluyentes e insolidarias de la convivencia», Tajani proclama la necesidad de «enfrentarse a los egoísmos nacionalistas». Y «a los populistas y nacionalistas que no respetan ni las leyes ni a los ciudadanos».

David Palma.

Además del independentismo, el premiado bajó al terreno de lo concreto y se refirió a las «amenazas que se ciernen contra Europa». Por ejemplo: el uso ilegítimo de los datos personales o «el tsunami de las noticias falsas», que en su opinión debe ser combatido a base de «periodismo de calidad, que, forma parte del sistema inmunológico de la democracia». O la amenaza terrorista, que requiere una mayor coordinación para garantizar, y quizás aquí alguien pensó en Carles Puigdemont y otros, «que el territorio Schengen no es un refugio de quienes huyen de la justicia». Además, se acordó del rey emérito Juan Carlos I, por su liderazgo en el proyecto que permitió sacar adelante la Constitución del 78. Y de Nicolás Maduro. «Los venezolanos merecen ser libres y tenemos que ayudarles a conseguirlo», planteó. Además, Tajani propuso «estar atentos a lo que pasa en los Balcanes» y crear tasas a las plataformas digitales, las transacciones financieras especulativas y los plásticos. Al inicio de su alocución le dio las gracias a su familia, y al final se despidió con un sonoro '¡Viva España, viva Europa y viva el Rey'.

«Hay que hacer frente a los egoísmos nacionalistas, a los populistas y nacionalistas que no respetan ni las leyes» Antonio Tajani | Presidente del Parlamento Europeo

«Me gustaría pedir a las instituciones que no dejen de escucharnos» Ángela Solana Bello | 15 años

O sea, Felipe VI, que en su intervención aludió no solo a los nacionalismos, sino también a ETA. «España –dijo– ha demostrado, desde la firmeza de las convicciones de nuestra sociedad y la fortaleza del Estado, que la democracia derrota siempre al terrorismo, que solo deja tras de sí sufrimiento y dolor». El monarca, que justo tras estas palabras fue interrumpido por los aplausos, presidió por sexta vez la ceremonia de entrega de estos premios. Y como en ocasiones anteriores, fue vitoreado por un grupo de vecinos de la zona que la organización trasladó hasta el lugar en un autobús.

El Rey, con el público congregado a las puertas del Real Sitio.
El Rey, con el público congregado a las puertas del Real Sitio. / David Palma

Entre ellos, 33 alumnos de tres a doce años del colegio Jeromín de Cuacos de Yuste. Todos los años hay una representación de escolares de este centro en esta gala. Dos cánticos estrella: el futbolero «Yo soy español, español, español...» y un clásico imperecedero, el '¡Qué viva España!'. Rompió el guión algún grito sin maldad, como el de ese vecino que le reclamaba al Rey «que España se mantenga unida, majestad».

Ingleses con casa en Cuacos

Justo frente a ese grupo de escolares y media docena de adultos, había otro, más pequeño, con vecinos del entorno. Felipe VI les estrechó la mano uno por uno. Entre ellos, a Valerie y Michael Janes, pareja inglesa. Hace cuatro años se jubilaron, él, estudioso de la Historia, leyó en un libro que a España, Extremadura, Cuacos de Yuste, había ido a retirarse el emperador Carlos V, y para allá que viajaron ellos también. El sitio les gustó tanto que se compraron una casa, y durante diez semanas al año son dos vecinos más del pueblo. «Este es un lugar muy interesante, el tiempo es magnífico y está cerca de sitios como Cáceres y Plasencia –cuenta el británico en un esforzado español–. Nos gusta mucho España, y nos encanta Extremadura y en particular Yuste, así que hemos hecho lo mismo que hizo el emperador: jubilarnos y venirnos a Yuste».

«España ha demostrado que la democracia derrota siempre al terrorismo, que solo consigue dejar tras de sí sufrimiento y dolor» Felipe VI | Rey de España

«El cambio demográfico es un asunto prioritario en la agenda política de todos» Guillermo Fernández Vara | Presidente de la JUnta

De nuevo, lo del mundo y el pañuelo. El matrimonio inglés a medio extremeñizar, el italiano presidente del Parlamento Europeo, los embajadores de una quincena de países... Al menos un día al año, Yuste es un mundo en miniatura. Y en este contexto de ilustres, en un acto que tiene su hueco en los telediarios nacionales, Guillermo Fernández Vara aprovechó para poner sobre la mesa un asunto capital para el presente y el futuro de Extremadura a corto plazo: la despoblación rural. «La comunidad europea –dijo el presidente regional– tiene, tenemos, la responsabilidad de afrontar las causas con valentía y decisión de mirar al futuro con optimismo, pero siendo conscientes de que el cambio demográfico es un asunto prioritario en la agenda política de todos». En un discurso con cinco citas (a Felipe González, presente en el acto, a Helmut Kohl, Simone Veil, Zygmunt Bauman y Jean Claude Juncker), también tocó uno de sus temas habituales: la igualdad entre sexos. «Ellas llevan luchando y trabajando toda la vida por conseguir simplemente la mitad, lo que les pertenece». Yun tercer asunto en su intervención: las comunicaciones, quizás con el tren en mente. «Consigamos reconectar Extremadura con España, con Europa a través de infraestructuras dignas», pidió Fernández Vara, que se emocionó escuchando a Ángela Solana Bello. Tiene quince años, es de Acehúche, estudia en el IESO Cella Vinaria de Ceclavín, y este miércoles venció su timidez para subirse al atril y pronunciar un discurso sencillo, generoso y tan eficaz o más que el de los mayores que la escuchaban.

Ángela Solana Bello, alumna del IESO Cella Vinaria de Ceclavín, uno de los que participan en el programa de las escuelas embajadoras que organiza el Parlamento Europeo. Habló en el acto de entrega del premio Carlos V.
Ángela Solana Bello, alumna del IESO Cella Vinaria de Ceclavín, uno de los que participan en el programa de las escuelas embajadoras que organiza el Parlamento Europeo. Habló en el acto de entrega del premio Carlos V. / David Palma

«'El Principito' –en alusión a la obra de Saint Exupéry– se preguntaba si las estrellas se iluminan con el fin de que algún día cada uno pueda encontrar la suya. Los jóvenes queremos que las estrellas de la bandera europea se iluminen para guiar a las personas que están vagando por el Mediterráneo y por tantas fronteras en busca de un lugar acogida». Las fronteras, de nuevo. La palabra más repetida este miércoles en el monasterio de Yuste. Se empleó para hablar de los nacionalismos, del terrorismo, de los refugiados... La usó el premiado, la empleó Fernández Vara y también Ángela Solana, que el día antes de la gala se quedó en el monasterio hasta las nueve de la noche, participando en el ensayo general. Sin requiebros de lenguaje, sin retórica ni oraciones subordinadas, ella fue este miércoles directa al grano. «Me gustaría pedir que las instituciones nos escuchen», dijo. «Que trabajen juntos –añadió– para que cuando terminemos nuestros estudios tengamos un futuro laboral prometedor». Y terminó su discurso con una llamada tan humilde como responsable, que sonó con eco. «No dejen –le pidió la chica de quince años al Rey, a Vara, a Tajani, a alcaldes, diputados, consejeros, empresarios...– de escucharnos, porque nosotros seguiremos pendientes».

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