La duquesa ambiciosa

Estatua ecuestre del rey João IV de Portugal, en Vila Viçosa. :: E.R./
Estatua ecuestre del rey João IV de Portugal, en Vila Viçosa. :: E.R.

En Vila Viçosa, una andaluza impulsó la independencia de Portugal

J. R. Alonso de la Torre
J. R. ALONSO DE LA TORRE

El domingo pasado, 10 de junio, fue fiesta nacional en Portugal. Se conmemoró el Día de los Descubrimientos, que coincide con el aniversario de la muerte del poeta Camoens en 1580 y celebra las letras portuguesas y la epopeya colonizadora lusa, algo así como nuestro 12 de octubre.

En el país vecino, hay otras tres fiestas nacionales. El 5 de octubre, se celebra el aniversario de la implantación de la República en 1910; el 25 de abril es el Día de la Libertad, en recuerdo de la fecha en que se inició la Revolución de los Claveles en 1974; y el 1 de diciembre celebran el Día de la Restauración de la Independencia: ese día del año 1640, a un paso de la frontera extremeña, los nobles lusos se conjuraron para sacudirse el dominio de la monarquía española.

Esta última festividad tiene especial relevancia en Vila Viçosa, a media hora de Badajoz. Allí, en su majestuoso palacio ducal, vivía en 1640 el duque de Braganza, João, un hombre tranquilo y sin aspiraciones. Se había casado con la española Luisa de Guzmán, hija del VIII duque de Medina Sidonia, nacida en Huelva en 1613 y mujer de ideas claras y ambiciones sin disimulo.

Cuando los nobles portugueses se conjuran, dice la leyenda que en las traseras del actual restaurante 'Taverna dos Conjurados', y ofrecen la corona al duque de Braganza, este se resiste a complicarse la vida, pero su esposa española pronuncia la famosa frase: «Prefiero ser reina por un día que duquesa toda la vida» y convence a su esposo, que se suma a la revuelta y es proclamado rey.

Los 'Felipes' españoles llevaban 60 años reinando en Portugal y el duque, tras resistir los primeros intentos de invasión española, no acaba de creerse que estén ganando la guerra y que él sea rey de Portugal. Pero en lugar de atribuir a la determinación de su esposa el triunfo y el reinado, prefiere buscar una causa milagrosa a su fortuna, se fija en la Virgen de la Concepción, venerada en una iglesia situada junto al castillo de Vila Viçosa, y la convierte en 1646 en patrona de Portugal.

En sus viajes a Vila Viçosa, además de visitar el palacio y el castillo, no dejen de acercarse a la basílica de la patrona de Portugal que no es la Virgen de Fátima, sino esta Nossa Senhora da Conceição, convertida en milagrosa hacedora de la independencia portuguesa, aunque los guías locales reconocen que tal honor le cabe, en realidad, a la española Luisa de Guzmán.

La ya reina consorte, no contenta con ser soberana de Portugal, malmetió a su hermano Gaspar Alonso Pérez de Guzmán el Bueno, IX duque de Medina Sidonia, para que encabezara una rebelión independentista en Andalucía. Esta revuelta secesionista coincidirá con los levantamientos de Portugal, Cataluña, Nápoles y Sicilia contra Felipe IV, apoyados por Francia y Holanda.

Controlada la rebelión andaluza, el duque se salvó por su alto rango y fortuna, no así su primo y aliado en la conspiración, el marqués de Ayamonte, que fue decapitado en el Alcázar de Segovia en 1648. El duque perdió la rica ciudad de Sanlúcar de Barrameda y fue obligado a retar a duelo en Valencia de Alcántara a su cuñado y rey portugués João IV, al que esperó inútilmente en esta localidad cacereña durante 80 días (1 de octubre al 19 de diciembre de 1641).

Pero ya hemos dicho que João IV de Portugal era un hombre tranquilo y, en esta ocasión, su levantisca y decidida esposa apoyó su prudencia: el rey no aceptó el duelo propuesto por su cuñado y siguió reinando hasta su muerte en 1656. Su esposa española se convirtió entonces en regente de Portugal hasta 1662, demostrando así haber acertado cuando prefirió ser reina por un día a duquesa toda la vida. En realidad, fue reina consorte 16 años y reina regente de Portugal durante otros seis. Para revivir esta historia en sus escenarios, no tienen más que acercarse a Vila Viçosa y conocer su palacio, su castillo, su santuario y hasta su taberna de los conjurados.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos