Extremeños con dudas para elegir playa y alojamiento

Marcos Castellano y Julio Carretero, de Mérida, este verano haciendo recados por Islantilla. / JLG

Ambas costas son excelentes, solo existe la amenaza del levante en Cádiz y de las algas en Huelva, advierten en las agencias. El hotel es lo más caro y la opción más común es el apartamento, a unos 1.400 euros por quincena

J. López-Lago
J. LÓPEZ-LAGOISLANTILLA

Ajenos a la realidad que han dejado atrás en Mérida se paseaban hace unas semanas Marcos Castellano, Julio Carretero y Javier Morcillo, amiguetes que han hecho por coincidir unos días en Islantilla. Aquí han alquilado apartamentos para repartirse con las mujeres y los cuatro niños de entre uno y doce años que disfrutan de la playa.

En chanclas y bañador, acaban de salir de un supermercado con la lista de la compra entregada por sus esposas. Van con prisa hacia el apartamento a preparar la comida, pero la participación en este reportaje es la excusa perfecta para hacer un alto y tomarse un botellín fresco de cerveza. O dos.

Uno trabaja en servicios públicos, otro en el campo y otro está en paro. «Tenemos entre cuatro y seis días de vacaciones y nos hemos venido a Islantilla porque está cerca, no hay mucha gente, se coge sitio fácilmente para tomar algo y también en la playa, ... básicamente nuestra vida estos días es chiringuito, playa, chiringuito, playa. Actividades las justas, hemos venido a descansar», dice Julio, que cuando se le pregunta por si verdaderamente se descansa en estos días con tantos pequeños alrededor se queda pensativo dando un trago a su cerveza.

«Los niños no paran en la playa, así que el relax estos días es relativo», afirman unos amigos de Mérida

«Bueno -corrige- la verdad es que en la playa te relajas hasta cierto punto porque los niños cansan un poco, no paran. Entre hacer castillos, agujeros, jugar a las palas o llevar la tabla de surf al final te cansas. El relax estos días es relativo, aunque también es una forma de desconectar», reconoce.

En las agencias de viajes de Extremadura se plantea cada primavera el mismo dilema: ¿Cádiz o Huelva? Juan José Sánchez del Río, de Viajes Traventure, suele ayudar al cliente destacando que ambas opciones son excelentes, pero apunta las pegas que pueden surgir en cada una. En la provincia de Cádiz la amenaza es el viento de Levante, en la de Huelva puede ser la llegada inesperada de toneladas de algas. En cuanto a precio, hoy la costa de Huelva es ligeramente más económica que la de Cádiz porque esta última la prefieren los extranjeros, que pagan más.

La otra duda suele ser el tipo de alojamiento. Obviamente el hotel es lo más caro: tres días en un cuatro estrellas con media pensión en primera línea ronda los 800 euros. Lo suelen demandar las familias con niños pequeños porque allí están más entretenidos con las actividades que organizan los monitores y los padres verdaderamente descansan. «El que prueba y puede, repite», asegura este empresario pacense.

Pero hay más opciones, desde acoplarse en casa de amigos o familiares al cámping (en Huelva están en la parte cercana a Doñana), que son elecciones más baratas al apartamento, posiblemente la opción más demandada en esta época.

Comprar y alquilar

Dice Miguel Ángel Herrera, administrador en la Inmobiliaria 'Alsol', ubicada en Punta del Moral (pueblecito pesquero cercano a Ayamonte que ahora se distingue por su hilera de hoteles), que en agosto un apartamento de dos habitaciones a un minuto andando a la playa sale por unos 1.400 euros la quincena. Añade que la mayoría de sus clientes son españoles porque muchos extranjeros se decantan por el Algarve portugués. «El 80% de nuestra clientela está entre madrileños, vascos y extremeños. Andaluces aquí hay pocos porque Sevilla tiene otras playas cercanas como Chipiona o Mazagón y así se ahorran 80 kilómetros de viaje».

Por su experiencia, este año se nota un poco más de alegría en la contratación de alquileres. «Pero todavía no se alquila todo, como sí ocurría antes de que llegara la crisis».

A pocos kilómetros, en Islantilla (otra extensión de La Antilla poblada de hoteles y urbanizaciones de reciente construcción), Astrid Camblor, una asturiana que lleva 35 años en la zona ejerciendo de mediadora inmobiliaria -trabaja en M&M- afirma que de cada cien personas con las que trata sesenta son extremeñas.

«Sí hemos notado con la crisis la bajada de ventas de viviendas, pero los alquileres no han cambiado, más bien al contrario porque ha empezado a venir más gente desde los atentados islamistas. Por alguna razón, mucha gente ya no va a destinos turísticos como Londres o París y eligen destinos nacionales», explica esta profesional que habla de precios de venta muy atractivos que hacen asequible una vivienda en la playa como segunda residencia a cualquier matrimonio de clase media. «Lógicamente la primera línea es la más cara, pero un apartamento con dos habitaciones por 145.000 euros es muy buen precio, impensable hace un par de años».

Astrid habla de que lo habitual entre propietarios es alquilar a terceros para cubrir gastos comunitarios o derramas, pero desde el decreto ley que entró en vigor hace un año y tres meses y que exige obtener una licencia al particular para poder arrendar su inmueble el mercado ha variado. «El porcentaje de personas que se inscribe para alquilar es mínimo, y eso que las multas para reincidentes son de 18.000 euros», explica. Aún así, «este va a ser un buen año», concluye.

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