El desabastecimiento en las farmacias de Extremadura alcanza a más de 60 medicamentos

El desabastecimiento en las farmacias de Extremadura alcanza a más de 60 medicamentos

Es la consecuencia de la negativa de los laboratorios a la bajada de los precios que plantea el Ministerio para reducir el gasto sanitario

Ana B. Hernández
ANA B. HERNÁNDEZ

Las farmacias extremeñas carecen hoy de muchos medicamentos. Un desabastecimiento generalizado en las boticas repartidas por la región que alcanza ya a más de 60 fármacos, según Cecilio Venegas, presidente del Colegio de Farmacéuticos de Badajoz.

Tal como ha contado HOY, las farmacias de la comunidad no pueden suministrar los autoinyectores de adrenalina que precisan los alérgicos a los alimentos para frenar los episodios que se pueden presentar de forma inesperada, algunos de los cuales incluso pueden causar la muerte si no se dispone de este medicamento. El motivo es que uno de los laboratorios que lo fabrican ha decidido dejar de suministrarlo porque el Ministerio de Sanidad ha fijado un precio máximo que, según argumenta la farmacéutica, no lo hace rentable.

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Es el mismo motivo que está detrás del desabastecimiento de otros tantos medicamentos. Más de 60 según la relación elaborada por el colegio pacense entre los que están, por ejemplo, los fármacos precisos para infecciones generales, migrañas, colesterol, dolores gástricos, cólicos biliares y renales, problemas de circulación, trombos, demencias y otras enfermedades mentales... En definitiva, marcas comerciales que van desde Actira hasta Apiretal pasando por Clexane, Febrectal, Largactil, Apirofeno, Bactrobán, Oflovir, Normovite, Testogel, Zantac, Atozet, Micturol Sedante y otros muchos más.

«Todas las farmacias de la región tienen una lista de carencias desde hace tiempo, en algunos casos de hecho hemos sobrepasado el centenar; aunque posiblemente no todos los medicamentos que falten coincidan en todos los casos, desde luego sí en la mayoría», asegura Cecilio Venegas.

Porque, tal como argumenta el presidente del Colegio de Farmacéuticos de Badajoz, «faltan en realidad los que son los medicamentos más demandados, las marcas de primera elección por parte de los médicos en sus prescripciones».

Aunque esta situación de desabastecimiento de las boticas no es una novedad ni un problema que afecte solo a Extremadura, «esta problemática la venimos notando desde 2010», lejos de mejorar va empeorando, de tal modo que, en la actualidad, más de 60 de los medicamentos más usados no hay forma de adquirirlos hoy en las farmacias de la región.

«Procuramos sustituirlos por otros fármacos del mismo grupo terapéutico y, en caso de que no lo haya, pues remitimos al paciente de nuevo al médico para que modifique la prescripción», explica el presidente de los farmacéuticos pacenses. «En definitiva, llevamos ya muchos años capeando el temporal», resume. Pero éste no amaina y «en el medio de la lucha que mantienen Ministerio e industria estamos farmacéuticos y médicos y, por supuesto, los más afectados, que son los pacientes».

Los precios de referencia

En 1999 el Gobierno central, con el fin de comenzar a reducir o sujetar el gasto farmacéutico, optó por fijar un precio de referencia a los medicamentos. «Por ejemplo, estableció que todos aquellos que contengan 575 miligramos de metamizol (el Nolotil) y que sean en cápsulas tienen un precio de 2,26 euros; y el laboratorio que lo fabrique para que sea financiado, entre en la Seguridad Social, tiene que ponerlo en el mercado a ese precio», explica Cecilio Venegas.

No obstante, entonces, a pesar del precio de referencia podían coexistir tanto medicamentos financiados como los que no lo estuviera. Pero esta situación se acabó en 2003, «por lo que desde ese año solo están a la venta los medicamentos que cumplen con el precio de referencia». Y el Ministerio, a lo largo de los últimos años, lo ha ido reduciendo de forma progresiva. «Y ha llegado el momento en el que estamos, en el que ya llevamos un tiempo, en el que los laboratorios han dicho que no suministran más, que no les interesa poner sus productos al precio fijado, porque quieren ganar dinero y, entonces, se desabastecen las farmacias».

Laboratorios, por otro lado, que prefieren colocar sus medicamentos en países, como los nórdicos, donde no hay un precio de referencia «y donde se paga lo que de verdad cuesta el medicamento».

Países que no tienen a toda su población asegurada como ocurre en España, con un sistema sanitario público que garantiza la asistencia a toda su población, lo que conlleva un enorme gasto que, además, cada año parece más complicado reducir.

«Porque el contrasentido o la paradoja está en que cuánto más éxito tiene el sistema, más complicado es su mantenimiento», afirma Cecilio Venegas. Puesto que la calidad sanitaria está incrementando tanto la calidad como la esperanza de vida de la población, de tal modo que cada año crece el colectivo de la tercera edad, el que requiere por su envejecimiento más atención sanitaria y más fármacos. Sin olvidar los nuevos medicamentos que van surgiendo para diferentes patologías, por ejemplo los de la hepatitis C, que obligan al sistema a adquirirlos por su eficacia y, a su vez, a incrementar el gasto público.

«Por eso lo que hay decidir es si se quiere o no financiar el sistema y los medicamentos; y si es que sí, hay que destinar más dinero del que se está dedicando al sector, según los expertos es preciso un 2% más», concluye el presidente de los farmacéuticos de Badajoz.

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