¿Cómo ves la ciudad?

Avenida de la Constitución en Aldea Moret (Cáceres). :: Hoy/
Avenida de la Constitución en Aldea Moret (Cáceres). :: Hoy

Los tres partidos más votados en Cáceres callan sobre la mina de litio

J. R. Alonso de la Torre
J. R. ALONSO DE LA TORRE

Me lo encontré en el autobús de Aldea Moret y no se justificó. Eso me gustó. Normalmente, cuando encuentro a un conocido en el bus de Aldea Moret da explicaciones: «He venido a traer el coche al taller». Así es Cáceres, esa ciudad donde algo tan contemporáneo como utilizar el autobús urbano parece un desdoro y provoca un razonamiento reflejo tan antiguo como el miedo a que piensen que no tengo coche. Reacciones de nuevos ricos sin remedio. Pero este conocido no se justificó y le presté atención sincera, no una mera reacción de urbanidad.

«¿Cómo ves la ciudad?», me preguntó y me puso en una tesitura que no soy capaz de superar. Cuando atiendo sinceramente, me cuesta recuperar el piloto automático y responder con generalidades: bien, tirando, bueno, ya ves... Así que pensé y fui sincero: «La veo como siempre y lo peor es que me da lo mismo... Supongo que es cosa de la edad, que me está llevando a un escepticismo demoledor».

El viajero del bus urbano corroboró mi opinión: «Cáceres no cambia nunca, ¿verdad?, o lo hace tan lentamente que no lo percibes». Creo que no me daba la razón por deferencia y por no discutir, creo que era sincero y que su razonamiento y el mío convergían en la esencia de la provincia: confórmate y serás un ciudadano feliz.

En la avenida Isabel de Moctezuma, han cerrado algunos negocios y han abierto otros. El Carrefour Exprés es ahora un Spar y la farmacia 24 horas ha cambiado de esquina. Es decir, lo de siempre. Parece ser que la cifra de turistas ha descendido una pizca, pero nadie lo nota salvo en el entretenimiento de ver a los políticos discutiendo sobre la cuestión.

Después, están los temas río, esos que duran un lustro y acaban disipándose: ¿se acuerdan del centro comercial La Calera, del aeropuerto, de El Corte Inglés? Ahora toca el mercado de Ronda del Carmen, cuya primera planta iba a ser un centro de hostelería delicatessen y va camino de ser una planta marchita.

El problema lacerante de la burocracia encorsetando la apertura de negocios parece enquistado y se comenta poco porque los partidos saben que van a tener que asumirlo y asimilarlo gobiernen o no. Pero en el horizonte se vislumbra una cuestión que igual arrasa con todo: en sentido literal y en sentido metafórico. Me refiero a la mina de litio. Se han presentado 7.000 alegaciones, que es una barbaridad. En la ciudad, no se recuerda una reacción igual ante nada. Las colas en el registro del Múltiples eran tremendas y el tema, quiérase o no, va a marcar la precampaña y la campaña electoral de mayo de 2019: 16 meses y los tres partidos con más representación municipal muditos y tentándose la ropa antes de decidir y opinar con claridad.

En estas ciudades de provincias, existe la creencia de que todos sus ciudadanos son como los que se ven tomando café por el centro a las once de la mañana de, por ejemplo, hoy miércoles. Pero no es así. Para completar el cuadro, hay que pasear por Cánovas o San Francisco el domingo por la tarde y darse una vuelta por los centros comerciales un jueves al anochecer. Eso es Cáceres y eso es Badajoz. Eso es la provincia: prudente en los cambios, inmutable en los valores, escéptica ante las novedades, sabia en la manera de encarar el futuro, reconociendo las limitaciones, valorándolas, porque en ellas anida la causa del vivir tranquilo, y lamentándolas, porque en ellas anida la causa del éxodo de los jóvenes.

A veces, sucede algo que lo trastoca todo. Por ejemplo, el anuncio de la instalación de una mina, y entonces, una inquietud resquebraja la realidad y las respuestas del bus urbano ya no sirven. ¿Cómo ves la ciudad?

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