Cinco de julio en Valverde de la Vera

Como hace treinta años, insistimos en que el lugar no es el idóneo, que habrá opciones más seguras y ecológicas y que la construcción debe someterse a un debate con técnicos y ciudadanos; es preciso que se realice un estudio serio que contemple la posible ubicación más idónea para una infraestructura de este tipo

MANUEL V. FERNÁNDEZ SÁNCHEZ Y Mª DEL ROCÍO RAMOS SÁNCHEZ Vecinos de Valverde de la Vera

Nos despertó la avalancha a las 8 de la mañana; un caudal de agua, pedruscos, restos vegetales, árboles arrancados y lodo se precipitaba por la ladera y nos impedía la salida de nuestra vivienda hacia la carretera; intentamos socorrer a una vecina anciana, pero era imposible; hasta las 9 horas, en que logramos salir, pasamos momentos muy complicados. La casa, gracias a un muro protector, ha sufrido daños leves; la parcela, un elaborado jardín creado durante 30 años, ha quedado muy dañado, arrasado en gran parte de su superficie, sepultado bajo un nivel de escombros de más de un metro de altura.

Es de justicia reconocer la rápida reacción y el apoyo por parte del Ayuntamiento municipal ofreciéndonos su ayuda; ese mismo día ya disponíamos de forma provisional de corriente eléctrica y agua; muchos vecinos y amigos vinieron a limpiar la planta baja del lodo que había entrado; albañiles de la localidad, empleados del Ayuntamiento y amigos despejaron el camino de entrada de la casa hasta la salida a la carretera. Los más altos representantes políticos autonómicos han venido a ofrecernos su ayuda. Esto ha sido muy gratificante y desde aquí damos las gracias a todos.

El número de afectados en sus propiedades, en mayor o menor cuantía, pasa de la cuarentena. Impresiona ver el largo rastro del recorrido de la avalancha, con su poder destructor, desde la rotura de la balsa hasta la garganta Naval. La piscina municipal ha quedado totalmente anegada, sus muros caídos y el tanatorio del pueblo muy dañado. No hay víctimas humanas, lo que resulta extraordinario; el comentario general es que si la avalancha se hubiera producido más tarde, ahora estaríamos padeciendo una tragedia (pensemos en la piscina municipal llena de gente).

La balsa tiene treinta años; en 1986, cuando nos enteramos del proyecto de construirla, mi esposa y yo escribimos al ayuntamiento exponiendo nuestra opinión de que el lugar no era el idóneo y de que, en todo caso, su construcción debía ser sometida a debate público. Creo que no recibimos respuesta y, por supuesto, no se tomaron en consideración nuestros razonamientos como vecinos y ciudadanos. El tiempo ha determinado que seamos precisamente nosotros los más afectados.

Hay que decir que su uso como fuente de agua potable ha sido muy escaso; se ha utilizado para riego; en los últimos años y sólo durante los meses de julio y agosto significaba un refuerzo por el aumento de población.

Muchos afirman ahora que el accidente estaba cantado y que la balsa reventaría alguna vez; la duda estaba sobre cuál sería el cauce que tomarían las aguas y se hacían cábalas de los posibles afectados según el camino que tomaran; al parecer, han rodado por el rumbo menos peligroso.

Valverde es conjunto histórico artístico y su patrimonio natural es inmenso. La erosión que ha sufrido el terreno es muy importante (sólo de mi parcela estamos sacando ahora más de 500 metros cúbicos de escombros); paisajes seculares se han perdido; huertos centenarios han sido arrasados; había un camino precioso que llegaba hasta el pueblo (el Chorrito) que se ha destruido. Es patrimonio que se ha ido de forma irrecuperable. Según algún testimonio, la balsa está construida en terrenos que albergan una necrópolis romana.

Lógicamente, los afectados tenemos derecho a que se nos indemnicen las pérdidas y se nos pague la reconstrucción.

Leemos en la prensa que ya se está pensando en reparar la rotura de la balsa; resulta difícil de creer que se vuelva a repetir la historia; nos parece irrespetuoso y humillante como ciudadanos que, mientras estamos sacando escombros, se haya tomado tal decisión. Como hace treinta años, insistimos en que el lugar no es el idóneo, que habrá opciones más seguras y ecológicas y que la construcción debe someterse a un debate con técnicos y ciudadanos; es preciso que se realice un estudio serio que contemple la posible ubicación más idónea para una infraestructura de este tipo, posibles soluciones más eficientes, la normativa actual sobre calidad de ejecución y materiales, costes de mantenimiento a largo plazo, la previsión de posibles fallos, planes de emergencia, y su impacto ecológico y paisajístico, entre otros asuntos fundamentales.

Tenemos que hacer mención también a los aspectos emocionales; cada uno sabe lo que ha perdido; la fecha del 5 de julio de 2017 ya es historia en la memoria colectiva del pueblo; si se arreglan los desperfectos y se vuelve a llenar, la balsa estará siempre presente como una espada de Damocles para la población; no entendemos qué representante político puede arrogarse la potestad de tratar así a sus electores de cuya seguridad y tranquilidad es responsable, con qué argumentos ni con qué derecho; de hacerlos vivir con miedo.

Valverde y sus habitantes nos merecemos mejor trato.

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