Lo de Cataluña y lo nuestro

A propósito de desarrollos, para el sábado 18 de noviembre está convocada la que debiera ser primera gran manifestación de Extremadura en Madrid. ‘Por un tren digno’, reza su lema. Como eslogan correcto y de gente bien educada no está mal. Pero si hubiera que dar rienda suelta a todo el malhumor y la desesperación almacenados durante años, los llamamientos tendrían que ser de muy distinto tono

TERESIANO RODRÍGUEZ NÚÑEZ

No sé qué dirá la historia de esta España nuestra cuando, pasado un tiempo y con sosiego, cuente lo ocurrido a partir del 1-O y los meses sucesivos de este 2017, que ya veremos en qué acaba. El futuro está aún por escribir; pero a juzgar por lo que llevamos vivido en octubre y las perspectivas que se entrevén mirando entre la niebla hacia el 21-D, puede que haya razones para esperar que por Navidad el sol brille de nuevo sobre el suelo de España. A falta de lo que digan los jueces, es muy posible que todo termine como acabó aquella asonada militarista de Tejero el 23-F, con la diferencia notable –esencial diría– de que en esta ocasión los militares han seguido los acontecimientos en silencio absoluto, aunque no dudo que expectantes, sabedores muy bien de cuál es su papel.

Los que ya llevamos años encima y vivimos aquella postguerra de estrecheces y supervivencia, seguramente apreciamos más y mejor lo que supuso la transición de finales de los setenta. Y recibimos la Constitución de 1978 como la llave mágica que clausuraba un período negro de nuestra historia y abría un futuro cargado de esperanza y posibilidades. Tal vez por eso nos cuesta tanto entender que unos a nuestro modo de ver borrachos de nacionalismo, se lancen a proclamar, por sí y sin más contemplaciones, la república independiente de Cataluña. Se entiende, por ejemplo, que en los comienzos de aquel período que dimos en llamar «la transición» (finales de 1975 a 1982) determinados políticos sin experiencia, con más pasión que entendimiento, se lanzaran a abrir los caminos del futuro no por los terrenos transitables de la política, sino a través de simas o peñascales peligrosos. Pero que a estas alturas, cuando se forman agrupaciones supranacionales como la Unión Europea de la que formamos parte, un puñado de fanáticos hayan tenido la osadía –o habría que decir que han caído en la locura– de proclamar por sí y ante sí la independencia de Cataluña, no cabe en cabeza humana medianamente asentada. Como ese pretendido «derecho a decidir» que nunca he sabido de dónde lo han sacado, ni si se trata de un derecho individual o colectivo.

La aplicación del Art.155 de la Constitución abre una senda compleja que no se había explorado todavía. Pero ha bastado para que los portaestandartes de la ‘Cataluña Independiente’ se hayan desparramado como conejos asustados.

Ahora bien: mientras la segunda fila del «govern» ha comparecido ante los jueces y se hallan en prisión, el «molt honorable» Puigdemont, que por vergüenza torera debía haber sido el primero en presentarse, anda jugando al escondite por tierras belgas, sin importarle cuáles puedan ser las consecuencias de su comportamiento. Confiemos en que la prudencia y el buen juicio de quienes tienen que recomponer la situación se impongan sobre cualesquiera otras pulsiones que puedan profundizar la división y dejar huellas indelebles en el futuro. Por más que los sentimientos primarios traten de aflorar en los habitantes de las regiones menos desarrolladas de España, que no solamente no han robado, sino que han recibido mucho menos para alcanzar su desarrollo. La cantinela esa de «España nos roba» que se ha inventado un sector del catalanismo radical es más que una ofensa: restalla como una bofetada en el rostro de los españoles que forman parte de la España menos desarrollada, como es el caso de Extremadura.

A propósito de desarrollos, para el sábado 18 de noviembre está convocada la que debiera ser primera gran manifestación de Extremadura en Madrid. «Por un tren digno» reza su lema. Como eslogan correcto y de gente bien educada no está mal. Pero si hubiera que dar rienda suelta a todo el malhumor y la desesperación almacenados durante años, los llamamientos tendrían que ser de muy distinto tono. En las páginas de este periódico han venido apareciendo a lo largo del verano las múltiples incidencias de los trenes extremeños, que más de una vez se han quedado parados en medio de la nada, bajo el sol de justicia de los veranos extremeños. No se me va de la cabeza la información que hace un par de semanas firmaba en estas páginas Tania Agúndez, dando cuenta de las incidencias ocurridas en un solo día, 23 de octubre, cuando tres de nuestros trenes se quedaron averiados en otras tantas vías, lo que a su vez impedía el paso de otros tres trenes obligados a cruzarlas. Y eso no es más que el goteo continuo de lo que ha venido pasando a lo largo del verano.

Pero lo de las averías es sólo un capítulo de los desdenes y menosprecios que las autoridades responsables del transporte por ferrocarril vienen mostrando desde hace años a Extremadura. Hace apenas unas semanas, este escribidor se refería a la ‘magnífica’ solución que se le había ocurrido a uno de estos figuras para hacer frente a la lentitud y otros problemas de nuestros trenes: poner en servicio el «talgo» que arrumbaron en 2010. O sea, que los trenes extremeños en vez de ir para adelante han de ir para atrás. Eso sí, hay que tenerles el reconocimiento debido: porque se supone que previendo lo que va a ocurrir, prometió también que en la todavía intacta Plataforma Logística de Badajoz se construirán talleres para la reparación de trenes Talgo: como debe ser, contar con la venda antes de que nos hagan la herida. Nunca he sido demasiado dado a manifestaciones y mucho menos cuando la experiencia me ha enseñado que los extremeños acuden poco por noble que sea la causa y las autoridades a quienes se dirigen ni se inmutan. Pero me gustaría que la manifestación que se prepara para el próximo día 18 en la Plaza de España de Madrid «por un tren digno» fuera el clamor de todo este pueblo, harto de promesas incumplidas en el último cuarto de siglo.

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