Nuria Díaz Velarde: Una carrera profesional de cine

Nuria Díaz, en el puente romano de Mérida. :: brígido/
Nuria Díaz, en el puente romano de Mérida. :: brígido
EXTREMADURA EN FEMENINO

Empresaria y miembro de la Fundación Extremeña de la Cultura

José M. Martín
JOSÉ M. MARTÍN

Sus conocimientos sobre cine son tan extensos que evita responder cuando se le pide que simplifique una profesión tan compleja a un título o un director. No tiene dudas, al contrario, a la hora de situar el inicio de su amor por lo que considera «un arte de artes». La casa de sus abuelos, donde pasaba las noches de los fines de semana mientras sus padres trabajaban en la hostelería, fue su primer cineclub, en el que las películas que programaba el segundo canal de Televisión Española hicieron que abriera los ojos a un mundo desconocido y a historias pegadas a realidades muy diferentes a la suya. Con 'Los cuatrocientos golpes' (François Truffaut, 1959) supo que quería dedicar su vida profesional a hacer realidad esas cintas para que siguieran siendo una ventana al mundo para personas como ella.

Nuria Díaz Velarde ha cumplido, desde luego, con ese planteamiento vital. Con 17 años dejó su Don Benito natal para estudiar Comunicación Audiovisual en Sevilla. «Fui descubriendo que no tenía talento para dirigir, pero el cine es un arte colectivo y hay tantos departamentos que se suman para crear una obra que siempre puedes encontrar un lugar para aportar», asegura. Así, desde la producción y la comunicación, ha trabajado en más de un centenar de películas.

ALGUNOS DATOS

Biográficos
Nació el 17 de agosto de 1978 en Don Benito.
Académicos
Licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Sevilla, realizó un postgrado en Cine Europeo en la Sussex University (Brighton, Reino Unido).
Profesionales
Durante sus estudios, realizó prácticas en medios de comunicación extremeños. Ha trabajado en departamentos de producción y promoción cinematográfica y, en la actualidad, tiene su propia empresa, Las Espigadoras, que se dedica a la alfabetización audiovisual.

Entre ellas hay grandes títulos. 'El laberinto del fauno' (Guillermo del Toro, 2006), 'El Orfanato' (Juan Antonio Bayona, 2007), 'Vicky Cristina Barcelona' (Woody Allen, 2008) son algunos ejemplos. Pero en su trayectoria laboral también hay cintas de carácter más independiente y menos conocidas para el público general, como 'En un mundo mejor' (Susanne Bier, 2010), que ganó el Óscar a mejor película extranjera, o 'Winter's Bone' (Debra Granik, 2010), en la que participó Jennifer Lawrence antes de convertirse en la actriz mejor pagada del mundo gracias a la trilogía 'Los Juegos del Hambre'.

«Necesitamos consumidores audiovisuales responsables»

El inicio de su carrera se produjo con un proyecto mucho más modesto, el cortometraje '1939' (Juan Antonio Barrero, 2003), del que fue productora. «Al terminarlo fui con el director a ver al responsable del Instituto Cervantes para mostrarle el trabajo -apunta Díaz-, algo que ahora veo como un atrevimiento propio de la juventud». Sin embargo, gracias ello lograron que el trabajo se presentara en el Círculo de Bellas Artes de Madrid y que se incluyera en un ciclo de cine y exilio en Europa. El corto funcionó muy bien. «Creo que tengo sensibilidad para detectar el talento», afirma.

A raíz de ese trabajo le surgieron sus primeras oportunidades profesionales en Madrid, como ayudante y auxiliar de producción. «Estando en el mundo de la producción, la jefa de prensa de una película necesitaba una ayudante y me ofrecí, porque conocía algo ese mundo ya que había hecho prácticas en medios de comunicación durante mis años de estudiante», recuerda.

Así, dio el salto al sector de la promoción, en el que permaneció más de diez años. «Ese es un lugar privilegiado, porque te permite observar y aprender todo el proceso creativo de desarrollo, producción y venta de la película desde el principio, antes de que se inicie el rodaje», admite.

Emprendedora

La decisión fue fruto de la experiencia adquirida. «He dedicado mucho esfuerzo a hacer visibles las películas, pero al terminar la promoción me quedaba con una sensación de frustración porque la gente no iba a verlas», reconoce. Eso hizo que pensara en que el problema podía estar en otro sitio y en la necesidad de formar a los espectadores.

De ese pensamiento nace un proyecto de alfabetización audiovisual, que se empezó a forjar en 2014 y se materializó en 2016 cuando se integró, como socia y responsable de desarrollo y marketing estratégico, en la agencia Las Espigadoras fundada en 2013 por Helena Fernández y, por aquel entonces, con un proyecto ya en ciernes.

La empresa tiene varias líneas de trabajo, como la consultoría y el desarrollo de campañas de comunicación para festivales y otros eventos cinematográficos o la distribución de cine bajo demanda para Screenly, pero la más destacada es Aulafilm, un proyecto propio con el que pretende promover el uso, de forma legal, del cine en la enseñanza.

El proyecto Aulafilm consiste en una plataforma digital que se ofrece a los centros educativos para que puedan acceder a un catálogo online y en salas de cine de más de cien películas con recursos pedagógicos asociados. «Son obras que tienen un valor pedagógico y que forman parte de la historia del cine como manifestación cultural, por lo que son de imprescindible conocimiento en un mundo como el del siglo XXI, que es marcadamente audiovisual», comenta Díaz.

En este sentido, considera que el cine es una herramienta infrautilizada en la formación obligatoria. «El lenguaje audiovisual no está en los currículos educativos y en la actualidad necesitamos formar consumidores audiovisuales conscientes y responsables», remarca.

El año pasado, dos décadas después de iniciar sus estudios superiores, Nuria regresó a vivir a Don Benito con la intención de coordinar el desarrollo de su empresa en la región.

Además, en junio de 2017 comenzó a trabajar en el área de cine y audiovisual de la Fundación Extremadura de Cine, ahora integrada en la Fundación Extremeña de la Cultura. «He trazado algunas líneas de trabajo en función de las carencias observadas y manifestadas por el sector en la región», apunta, a la vez que señala hacia la necesidad de un plan de política audiovisual que contribuya a su crecimiento.

«Por supuesto, la formación es una prioridad», insiste, convencida de que la educación es el primer e imprescindible paso para el desarrollo futuro.

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