'The Big Bang Theory' a la extremeña

'The Big Bang Theory' a la extremeña
HOY

Dos jóvenes de Zafra, uno de Badajoz y otro de Calamonte trabajan en la Organización Europea para la Investigación Nuclear, en Ginebra

Álvaro Rubio
ÁLVARO RUBIOBadajoz

Joaquín Terrón, Daniel Lanza, Sara Benítez y José Antonio Briz se conocieron hace solo una semana pero sus vidas siguen el mismo camino desde hace varios años. Los cuatro se mueven como pez en el agua entre números, problemas matemáticos y fórmulas. A todos les apasiona la investigación científica y no tienen miedo a enfrentarse a nuevos retos. Por ese motivo, un día se despidieron de sus amigos y familiares, hicieron las maletas y dejaron su tierra natal con el objetivo de emprender un viaje rumbo a Ginebra, una ciudad suiza ubicada cerca de la frontera con Francia. Allí les esperaba un contrato en la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN), uno de los centros investigadores más importantes del mundo. Para los ingenieros es la meca, el lugar en el que quieren estar al menos una vez en la vida.

El CERN es como una pequeña ciudad; hay bancos, restaurantes, hoteles, oficinas y hasta agencias de viajes

Estos cuatro extremeños lo han conseguido y cada mañana se levantan para empezar su jornada laboral en este laboratorio internacional fundado en 1954. Su objetivo es incrementar el conocimiento sobre el universo. Trabajan en el corazón de esta gran máquina del Big Bang. Forman parte de las más de 10.000 personas de 113 nacionalidades distintas y 608 universidades que investigan para dar con descubrimientos como el conseguido en 2012, cuando se halló el Bosón de Higgs, una partícula subatómica popularmente conocida como ‘partícula de Dios’ que resulta esencial para entender el mundo que nos rodea.

Hace un lustro, cuando ese hito empezó a darse a conocer en los medios de comunicación, Joaquín Terrón, pacense que actualmente tiene 22 años, estaba a punto de dar el salto a la universidad. Ahora estudia el Grado en Ingeniería Mecánica por la UEx y compagina su labor como técnico estudiante en el CERN con su Trabajo de Fin de Grado.

Desde hace siete meses, Joaquín Terrón, pacense de 22 años y estudiante de Ingeniería Mécanica por la Universidad de Extremadura, compagina su estancia en el CERN con el Trabajo de Fin de Grado.
Desde hace siete meses, Joaquín Terrón, pacense de 22 años y estudiante de Ingeniería Mécanica por la Universidad de Extremadura, compagina su estancia en el CERN con el Trabajo de Fin de Grado. / HOY

Cuando le comunicaron que había sido seleccionado para participar en un programa de este centro de investigación no podía creérselo. Es algo a lo que acceden solo verdaderos talentos de la ingeniería. Para ello tuvo que competir con 800 estudiantes de todos los países de Europa en un arduo proceso de selección. «Lo difícil es llegar a la entrevista por dos factores: el primero, tu currículum debe destacar sobre el resto de estudiantes que sean similares a ti, y el segundo, tu perfil debe coincidir con lo que se demanda en ese momento. Una vez que recibes la cita para la entrevista personal, el entrevistador será tu futuro jefe, y en ella planteará la temática del proyecto. Ahí lo importante es saber conectar con él y venderse bien», comenta Terrrón, que lleva siete meses trabajando en el CERN. Concretamente en la oficina del grupo de ingeniería del transporte, donde comparte espacio con nueve personas de siete países.

«Superé un proceso al que se presentaron 800 estudiantes de toda Europa» Joaquín Terrón | Estudia Ingeniería Mecánica

«El CERN, por dentro, parece una ciudad pequeña. Aquí tienen sus propias reglas, está en territorio francés y suizo, y en su extensión hay bancos, restaurantes, hoteles, oficinas de correo y hasta una agencia de viajes», detalla Joaquín, que vive en la zona francesa al igual que Sara Benítez, una segedana de 28 años.

Tienen compañeros de trabajo de más de cien nacionalidades distintas procedentes de 600 universidades

Licenciada en Física por la Universidad de Extremadura y con un máster en Nuevas Tecnologías Electrónicas y Fotónicas por la Complutense de Madrid, ya ha pasado por el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA), el Centro de Astrobiología (CAB) y ha participado en el proyecto MEDA, la estación meteorológica que aportará España al Rover Mars2020 de la NASA. Hace siete meses también llegó a Ginebra.

Sara Benítez (Zafra) es licenciada en Física por la UEx con un máster en Nuevas Tecnologías Electrónicas y Fotónicas. Trabaja en el laboratorio de fibras ópticas utilizadas como sensores de temperatura en criogenia del CERN.
Sara Benítez (Zafra) es licenciada en Física por la UEx con un máster en Nuevas Tecnologías Electrónicas y Fotónicas. Trabaja en el laboratorio de fibras ópticas utilizadas como sensores de temperatura en criogenia del CERN. / HOY

Lo hizo Gracias a un programa del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat). Éste ofertaba la oportunidad a 20 españoles de ir al CERN durante un periodo de dos años para recibir formación e integrarse en los proyectos.

«La investigaciónen España está ahogada, hay pocas oportunidades y muy mal pagadas» Sara Benítez | Física

Su jornada la pasa en el laboratorio de fibras ópticas utilizadas como sensores de temperatura en criogenia del CERN. «La idea de este proyecto es formar a jóvenes con la tecnología puntera para que vuelvan a la industria española», apunta Sara, quien confiesa que «la investigación en España está ahogada». Relata que «hay centros importantes en nuestro país que ofertan becas de doctorado, pocas y muy mal pagadas, y luego no dan la posibilidad de que esos investigadores preparados se queden. Hay que salir fuera para seguir investigando y trabajando».

Más información

Con ella coincide José Antonio Briz, doctor en Física Nuclear Experimental. «En España este ámbito está en una situación bastante precaria y no hay garantías de obtener estabilidad y unas condiciones laborales aceptables, al menos a corto y medio plazo», asevera este calamonteño de 35 años que tras trabajar en el Instituto de Estructura de la Materia, ubicado en Madrid y dependiente del CSIC, pasó dos años en el Laboratorio Subatech, en la ciudad francesa de Nantes.

José Antonio Briz tiene 35 años, es de Calamonte y llegó al CERN con un programa temporal que comenzó en 2016 y finaliza en 2019. Realiza simulaciones en el departamento de Ingeniería para el acelerador de partículas.
José Antonio Briz tiene 35 años, es de Calamonte y llegó al CERN con un programa temporal que comenzó en 2016 y finaliza en 2019. Realiza simulaciones en el departamento de Ingeniería para el acelerador de partículas. / HOY

Sin embargo, siempre tuvo la ilusión de trabajar en el CERN, centro al que llegó con un programa que comenzó en 2016 y finalizará en 2019.

Condiciones laborales

«En este centro las condiciones económicas y laborales son realmente buenas y tienes a tu disposición numerosos medios para trabajar, pero las posibilidades de conseguir un contrato permanente son escasas», afirma Briz, que se dedica a hacer simulaciones en el departamento de Ingeniería con el objetivo de diseñar componentes para el acelerador del CERN.

«En este centro las condiciones económicas y laborales son realmente buenas» José Antonio Briz | Físico

Cada día se enfrenta a retos nuevos y problemas que solucionar. Lo hace junto a sus compañeros de sección, que son griegos, alemanes, austriacos, polacos, portugueses, franceses, italianos y españoles. Con ellos se comunica en inglés. En ocasiones habla en francés, porque también es la lengua oficial de este centro.

Algo similar le sucede a Daniel Lanza, que tiene 28 años, nació en Zafra y también trabaja en el CERN. Él es desarrollador y diseña aplicaciones Big Data, concepto que empezó a escucharse hace algunos años y que alude a las técnicas y herramientas para extraer valor a grandes cantidades de datos. Para muchos analistas es una de las profesiones del futuro. Él se ha adentrado en ella porque es lo que realmente le apasiona. «Mis inicios en los estudios fueron difíciles, repetí 4º de ESO y Bachillerato no lo terminé. Cuando empecé en lo que realmente me apasiona todo fue muy bien», confiesa.

Daniel Lanza (28 años) es de Zafra y lleva trabajando en el CERN desde 2014. Desarrolla aplicaciones Big Data, concepto que alude a las técnicas para extraer valor de cantidades grandes de datos.
Daniel Lanza (28 años) es de Zafra y lleva trabajando en el CERN desde 2014. Desarrolla aplicaciones Big Data, concepto que alude a las técnicas para extraer valor de cantidades grandes de datos. / HOY

Los próximos tres años, Lanza los pasará trabajando en la Organización Europea para la Investigación Nuclear, un empleo del que le habló su director de Trabajo de Fin de Grado, según detalla este graduado en Informática y Telemática, con un máster universitario de Investigación y otro en Big Data. Tras realizar varias estancias en México y Míchigan (Estados Unidos), se mudó a Suiza, donde actualmente compagina su labor en este centro europeo con la preparación de su doctorado.

«No sacaba buenas notas hasta que empecé a hacer lo que realmente me gusta» Daniel Lanza | Big Data

Él, al igual que sus compañeros extremeños, ve complicado volver a su tierra. Lo que sí tiene claro es que, aquí o fuera de las fronteras de esta región, todos seguirán trabajando para generar cambios en la sociedad a través de la ciencia con el objetivo de contribuir a un futuro lleno de progresos.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos