Avante y tres empresas construirán tres plantas de biomasa térmica

Astillas que sirven de combustible a las calderas de biomasa en la Universidad de Valladolid. :: A. Mingueza/
Astillas que sirven de combustible a las calderas de biomasa en la Universidad de Valladolid. :: A. Mingueza

Estarán en Moraleja, Herrera del Duque y Las Hurdes, y cuando funcionen en 2019 darán trabajo a 1.500 personas

J. López-Lago
J. LÓPEZ-LAGO

Empresarios extremeños siguen apostando por la biomasa, ahora a través de tres plantas que empezarán a funcionar, por este orden, en Moraleja (Cáceres), Herrera del Duque (Badajoz) y la comarca de Las Hurdes (Cáceres).

El proyecto nace de un acuerdo entre los agentes sociales y la Junta de Extremadura firmado en Cáceres en marzo de este año sobre economía verde y circular. La idea es aprovechar la materia natural que sobra en el monte con dos finalidades: fabricar pellet que sirva de combustible y limpiar los bosques de manera que se minimice el riesgo de incendio.

Aquel acuerdo derivó en un protocolo que se firmó en julio y por el cual la Junta de Extremadura -a través de Avante- impulsaría un proyecto de biomasa térmica junto a empresas del sector radicadas en la comunidad autónoma.

Ahora mismo hay tres empresas promotoras, que son Pellex Energía S. L., Macorela Servicios y Gestiones S. L. y Ecovías & CC S. L.. Junto a Avante, invertirán 50 millones de euros a lo largo de los próximos tres años.

La de Moraleja es la planta más avanzada, con diez hectáreas de terreno que ya han sido adquiridas en el polígono de esta localidad cercana a la Sierra de Gata. En la primavera de 2018 podría estar funcionando. La de Herrera del Duque se espera que esté en marcha a finales del año próximo y la de Las Hurdes un año después, en 2019, probablemente en el entorno de la localidad de Caminomorisco.

Según fuentes de Macorela, durante la fase de construcción esta iniciativa podría generar en torno a 300 empleos directos e indirectos. Asimismo, el empleo estable previsto durante el periodo de explotación de las plantas, que es de 25 años, se estima en 1.500 puestos de trabajo entre directos, indirectos e inducidos. Este trabajo se repartiría entre las tres plantas industriales; la explotación y manejo de los montes; el desembosque y el transporte de los productos obtenidos; y las actividades complementarias asociadas. Todo ello, opinan los promotores, ayudaría a fijar población rural.

Las superficies sobre las que actuarían estas empresas serían públicas, ya sea en terrenos de la Junta de Extremadura o en bosques comunales de los pueblos cercanos a las plantas de biomasa.

El proyecto conlleva también la adaptación de espacios públicos que consumirían el combustible obtenido en estos bosques, por eso en centros públicos como colegios, polideportivos, oficinas, centros de mayores y otras instalaciones próximas se cambiarían las calderas para adaptar los sistemas de calefacción y agua caliente con el fin de que sea posible la utilización de pellets u otros productos de biomasa forestal, según explican desde Macorela.

Fases siguientes

Una vez esté asentado este ciclo relacionado con la biomasa térmica, el siguiente paso sería la obtención de biomasa para electricidad, si bien esta fase depende de la aparición de más inversores.

Por otro lado, también se contempla el estudio de viabilidad para la constitución de un Banco de Derechos de Absorción de CO2 y otros gases de efecto invernadero, responsables del calentamiento global y el cambio climático. Este tiene que ver con la posibilidad de comercializar el CO2, de manera que territorios que contaminan más de lo que tienen autorizado paguen dinero a cambio de obtener los cupos de contaminación no gastados en otros lugares.

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