Ambulancias Tenorio estudia sancionar a siete conductores

La nueva empresa de transporte sanitario procede de Sevilla. /HOY
La nueva empresa de transporte sanitario procede de Sevilla. / HOY

De momento se descartan los despidos en un ambiente en el que empresa y sindicatos reconocen que hay que rebajar la tensión

J. López-Lago
J. LÓPEZ-LAGO

La nueva concesión del servicio de ambulancias en la región apenas lleva una semana en funcionamiento y tras los desajustes iniciales tanto sindicatos como empresa tratan de rebajar la tensión. De momento, no habrá despidos, pero sí hay sobre la mesa siete propuestas de sanción para empleados del área sanitaria Zafra-Llerena. El consejero de Sanidad, José María Vergeles, hizo ayer un llamamiento para que no se use la palabra «caos» al referirse a los primeros días de gestión por parte de la empresa sevillana Ambulancias Tenorio e Hijos, la cual acaba de relevar al consorcio extremeño que llevaba unos treinta años gestionando el transporte sanitario.

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Según el director de operaciones de la nueva concesionaria, Javier Sánchez, estas propuestas de sanción se enmarcan en un contexto de deslealtad a la nueva empresa. Prefiere no entrar en detalles, pero ayer habló de «hechos significativamente graves que han afectado a pacientes nuestros, por eso de manera preventiva de momento no conducirán ambulancias y se quedarán en casa». Según explicó, a partir de ahora se inicia un expediente en el que los siete empleados podrán presentar sus alegaciones.

Todo esto se explicó ayer durante una reunión entre Sánchez, el director territorial para Extremadura, Antonio Serna, y los delegados sindicales de UGT y CC OO, además de trabajadores del centro coordinador del servicio, que está ubicado en Mérida y que también registró incidencias. De ahí el temor a que se produjeran despidos en esta sede central donde trabajan entre cuarenta y cincuenta personas.

Según Jerónimo Luengo, responsable de Sanidad Privada de la Federación de Empleados Públicos de UGT, desde Mérida se organizan las rutas. Afirma que los trabajadores estaban desbordados los primeros días y sentían amenazada su continuidad en el puesto. «Muchos estaban nerviosos porque pensaban que los iban a echar», señaló ayer el representante sindical.

Tanto la empresa como los sindicatos justifican estos fallos iniciales por la novedad del sistema operativo, con el que entienden que los trabajadores aún no están familiarizados. Javier Sánchez fue tajante ayer en este punto: «No se debe culpar a los trabajadores del centro coordinador», dijo.

Vergeles: «no ha habido caos»

Por su parte, El consejero de Sanidad y Políticas Sociales, José María Vergeles, descartó ayer hablar de «caos» en la situación del transporte sanitario en la región porque, según consideró, «no lo ha habido en ningún momento». Vergeles reconoció «incidencias que se han corregido» y aseveró que han sabido ajustar, tanto por parte del Servicio Extremeño de Salud (SES) como por parte de la empresa, las exigencias que han tenido cada una de las partes. En cualquier caso, insistió en que no hay falta de recursos y que «están las ambulancias que tenían que estar, con su equipamiento para funcionar y con sus papeles en regla». En cuanto a su funcionamiento, Vergeles indicó que ayer martes estaba «mucho más normalizado» que el pasado lunes, dentro de lo «complicado que es un servicio de estar características».

Como se sabe, desde hace treinta años y hasta el mes pasado el servicio de ambulancias en Extremadura lo prestaba un consorcio de ocho empresas de transporte extremeñas. Este trabajo salió a concurso y concurrió otra empresa, la sevillana Ambulancias Tenorio e Hijos, que obtuvo la mejor puntuación. Cuando en junio se conoció este cambio, desde la nueva empresa aseguraron que subrogarían todos los contratos, 812 en total, tal y como se recogía en el pliego de condiciones. El pasado 1 de noviembre empezó a prestar servicio la nueva concesionaria y en la transición hubo algunos fallos. Hasta anteayer lunes se habían registrado 115 quejas, lo que elevó la tensión en el seno de la plantilla.

Según el sindicato UGT, el 97% de los anteriores trabajadores del consorcio había sido subrogado, solo faltaban 33 personas pertenecientes al nivel directivo.

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