Almaraz, un debate necesario

Coordinador del Punto de Encuentro de la Sociedad Civil de Extremadura

CECILIO J. VENEGAS FITOCoordinador del encuentro de la sociedad civil de extremadura

Hace solo unos días, una serie de entidades de la vida civil extremeña nos convocamos en Cáceres para debatir sobre la Central Nuclear de Almaraz. Creemos, modestamente, que la iniciativa fue un éxito. El seguimiento que ha tenido en la opinión pública extremeña parece que avala la oportunidad del encuentro. Y sin embargo, hemos tenido que justificar las razones por las que ‘Punto de Encuentro’ –colegios profesionales, fundaciones privadas, entidades varias, algunas de ellas centenarias– adoptamos la iniciativa de reflexionar sobre cuestiones que afectan a los ciudadanos por muy complejas que estas sean. Precisamente por esta razón, su complejidad, necesitan opiniones expertas y fundamentadas que no estén condicionadas por discursos preconcebidos, intereses más o menos particulares, o tienes políticos. Entendíamos que el futuro de la central de Almaraz –no olvidemos que la producción eléctrica de Almaraz representa un altísimo porcentaje del PIB industrial de la región– es una cuestión que interesa a todos los extremeños, es decir a la sociedad en general. A los extremeños les debe preocupar la seguridad de la Central y las repercusiones que su cierre o la prolongación de su vida útil van a tener sobre la economía de la región, es decir, cómo va a afectar su futuro más inmediato al desarrollo de la región y de las comarcas más próximas.

La generación de energía nuclear es polémica desde su comienzo, ya que esta tecnología nació para un aprovechamiento militar, y dada su potencialidad, constantemente las centrales necesitan una vigilancia especial, circunstancia ésta que no se da en otros modos de generación energética.

La iniciativa de Punto de Encuentro de la Sociedad Civil de promover debates sobre determinados asuntos que afectan al bienestar y al progreso de los extremeños en modo alguno interfiere en el ámbito de lo público e institucional. Las decisiones en todos estas cuestiones corresponden, nadie lo duda, a las instituciones, sean competencia del Estado o de la Comunidad Autónoma. No solo lo respetamos, sino que además nos creemos obligados a colaborar con las instituciones a que sus procesos de toma de decisiones sean transparentes y tengan la máxima solvencia técnica. Tampoco discutimos ni queremos interferir en el importante papel que desempeñan los interlocutores sociales, muy especialmente las organizaciones empresariales y sindicales.

Y sin embargo, creemos que las instituciones públicas no agotan el marco en el que deben plantearse las cuestiones que afectan a los ciudadanos sobre todo en aquellos asuntos que tienen una indudable vertiente técnica y profesional. Las sociedades modernas y de progreso requieren la colaboración de los ciudadanos, y muy especialmente de aquellos a los que se les presupone una mayor responsabilidad por su especialización y formación. Creemos que en la mayoría de los asuntos que conciernen a los extremeños es necesario escuchar la voz de la Universidad, de los Colegios Profesionales y las entidades solidarias surgidas de la propia sociedad. Haríamos un mal servicio al conjunto de los ciudadanos si no utilizáramos el caudal de conocimiento y de talento que atesora la propia sociedad civil organizada. Yo me atrevería incluso a señalar que la pujanza y el dinamismo de un territorio se mide precisamente por la capacidad y por la calidad de su sociedad civil.

Con este pensamiento el grupo promotor de «Punto de Encuentro de la Sociedad Civil extremeña» programamos el debate que realizamos en Cáceres el 13 de junio pasado. Elegimos a cuatro especialistas, cuatro profesionales de autoridad contrastada en los diferentes flancos en los que se debe plantear el futuro de Almaraz: un catedrático de Universidad experto en emprendimiento empresarial; un físico nuclear en representación del pensamiento ecologista; un ejecutivo de reconocido prestigio en el mundo de la energía y un profesional especializado en los mercados energéticos. Fueron dos horas de exposición serena y documentada sobre el futuro más inmediato de la central nuclear de Almaraz en relación con los intereses de los extremeños tanto desde el punto de vista medioambiental, como desde la vertiente económica y social. Por supuesto que se expresaron opiniones distintas y en algunos casos contradictorias. Pero fueron manifestaciones fundadas y avaladas por conocimientos profesionales serios y solventes. Y al final de las exposiciones, los asistentes tuvimos oportunidad de opinar y contrastar los diferentes puntos de vista.

No me corresponde a mí opinar sobre lo allí manifestado, aunque algún periodista se empeñó en recabar mi opinión personal sobre el tema, pero cualquier observador podría llegar a una conclusión obvia: estamos en el final de ciclo de la vida útil de Almaraz, aun contando con la posibilidad de que se prolongue su vida. En consecuencia, Extremadura debe prepararse para ese final que ya se dibuja en el horizonte. ¿Es compatible una prórroga de Almaraz con el desarrollo de las energías renovables? ¿Qué compensaciones debe exigir nuestra Comunidad Autónoma cuando se produzca el desmantelamiento de la central? ¿Qué otras contrapartidas debieran negociarse teniendo en cuenta la situación excedentaria de Extremadura como exportadora de energía? ¿Es posible reivindicar para nuestro territorio una tarifa eléctrica especial que favorezca su desarrollo industrial? ¿El proceso de toma de decisiones sobre el futuro de Almaraz está siendo transparente y, sobre todo, están suficientemente representados los verdaderos intereses de los extremeños?

El balance del debate es sin duda positivo. Extremadura ha tenido la oportunidad de escuchar el debate sobre Almaraz en ‘modo’ y en ‘fase’ profesional y técnica. El balance nos anima en Punto de Encuentro a continuar la tarea de promover otros debates y otras reflexiones que colaboren al progreso de los extremeños activando el talento y el conocimiento de su sociedad civil.

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