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tribuna

«La alta velocidad existe también para Extremadura»

REIVINDICAR lo que uno desea y necesita siempre ha sido sano. He leído cómo este periódico lo hace dando voz a distintos representantes de la sociedad civil extremeña. Reivindicar los proyectos bien trabajados, en los que un grupo de especializados ingenieros ha invertido su tiempo para encontrar soluciones viables y eficaces que resuelvan una demanda de servicio público, también lo es. Y en este caso además es justo, pero para que se entienda por qué y no se interprete como una defensa caprichosa, farragosa y corporativa, merece una exposición sencilla y comprensible que distinga los aspectos técnicos de los argumentos emocionales.

Es indiscutible que, tras algunos años en los que la situación económica general ha condicionado la capacidad de inversión del Estado, hoy corren tiempos complejos en materia de infraestructuras ferroviarias en España. Pero esta complejidad no implica, ni mucho menos, que un extremeño tenga menos derecho que cualquier otro español a disfrutar de servicios ferroviarios de calidad, por eso, como digo, hay todo un equipo de ingenieros de larga trayectoria que desde la empresa pública trabajan cada día para buscar las mejores soluciones técnicas y de servicio.

Para entender en qué consisten las soluciones hoy planteadas para Extremadura, es preciso apuntalar algunas ideas que se extienden de forma confusa en el debate. La Unión Internacional de Ferrocarriles (UIC), que desde hace un siglo trabaja por la mejora de los sistemas de construcción y explotación de los ferrocarriles e integra a los principales actores del sector en el ámbito internacional, define la alta velocidad como una combinación de muchos elementos que constituyen todo un sistema: la infraestructura (aquellas nuevas líneas diseñadas para velocidades superiores a 250 km/h y, en algunos casos, las líneas existentes mejoradas para velocidades de hasta 200 o incluso 220 Km/h), los trenes y, sobre todo, las condiciones de funcionamiento, puesto que muchos trenes de alta velocidad también son compatibles con la red convencional.

Es decir, lo que define la alta velocidad no es ni el ancho de vía ni la longitud de la línea, sino el servicio de calidad que el sistema en su conjunto es capaz de ofrecer al usuario.

La evidencia más clara de que el tramo Plasencia-Badajoz es de alta velocidad es que la plataforma que se está construyendo permite ir a una velocidad de hasta 350km/h, si bien se explotará con velocidades máximas de 250km/h debido a su utilización para el tráfico mixto, para garantizar la seguridad y fiabilidad en el tráfico de mercancías, si bien alcanzar una velocidad aún mayor dependerá también del material móvil de que disponga el operador. Transitar a esta velocidad por esta plataforma será perfectamente posible, como ya se ha anunciado, cuando en 2020 esté finalizada la electrificación de la vía. Estas dos cosas en su conjunto, como decía, muestran claramente que la alta velocidad está en marcha en Extremadura. Y para aprovechar las ventajas que ofrece esta plataforma antes incluso de que la totalidad de las obras del sistema estén finalizadas, lo que se prevé es utilizar trenes diésel que permitan la puesta en servicio a 200km/h, evidentemente, solo de forma provisional.

¿Por qué vía doble o única? Porque los estudios de demanda justifican que sea de una forma u otra. La necesidad de implantar doble vía corresponde exclusivamente a la demanda esperada de viajeros, y la vía única no supone en sí misma merma alguna en la calidad de diseño de la misma. El proyecto plantea que el 80% del tramo entre Plasencia y Cáceres sea de doble vía; la plataforma está diseñada para la construcción de una segunda vía sin necesidad de obras de infraestructura adicionales y sin afecciones a la explotación de la primera. El hecho de que en algún tramo se proyecte en vía única no significa que los trenes no puedan cruzarse, pues para ello se aprovechan las paradas comerciales en estaciones con varios andenes y el P.A.E.T. de Aldea del Cano diseñado a este efecto. A esto se ha de sumar que las traviesas serán polivalentes, de modo que se garantizará en todo momento la conexión con la red portuguesa y con el tramo Madrid-Plasencia.

Es cierto que el acceso a las ciudades es la parte más complicada de la construcción de una nueva línea de alta velocidad y que en Extremadura una parte relevante de esta parte de la infraestructura se hará adaptando la red convencional ya existente, que servirá además para adelantar plazos. Esto tampoco supone una merma de la calidad del corredor ni de los tiempos de viaje, ya que un tren de alta velocidad precisa varios kilómetros para detenerse y, por tanto, durante la aproximación a las paradas la velocidad de circulación sería necesariamente reducida, con independencia de que exista o no plataforma nueva para la línea de alta velocidad.

De la misma manera, es obvio que se aprovecha la red convencional para acelerar la llegada de la alta velocidad a Extremadura, pero solo de forma temporal, en una primera fase y en tramos concretos. Así, cuando el proyecto esté finalizado, 94 de los 108 km que unen la distancia férrea entre las capitales estarán en plataforma de alta velocidad. Aquí se incluyen los 77 km del trayecto entre Cáceres y Badajoz y los 17 del by-pass de Mérida, que sí estará activa en la segunda fase del proyecto.

Si pasamos al tramo Madrid-Plasencia, mientras se sigue con los estudios previos que se retomaron al inicio de esta legislatura para incorporar la alta velocidad a este trayecto, se están acometiendo importantes mejoras en la red convencional, lo que redundará en una notable reducción del tiempo en el servicio ferroviario entre ambas comunidades.

La construcción de una línea de alta velocidad es un proceso complejo y que se acomete por fases para asegurar la eficacia del proyecto constructivo. Con este esquema trabajamos en un proyecto rigurosamente programado, en el que el objetivo último es la vocación de servicio público de unas infraestructuras ferroviarias que mejoren la conexión de los extremeños. No hay improvisación en los estudios ni en la ejecución y buscamos la excelencia para garantizar la fiabilidad y seguridad que los usuarios merecen y tendrán cuando la alta velocidad entre en servicio.