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Imagen de las instalaciones del OAR de la Diputación de Badajoz.
Imagen de las instalaciones del OAR de la Diputación de Badajoz. / M. F.

Badajoz y Cáceres son las ciudades con el tipo del IBI más alto de la región

  • Plasencia aplica el tipo más bajo de las diez localidades más grandes de la comunidad seguida de Almendralejo y Navalmoral de la Mata

Badajoz y Cáceres son las dos ciudades extremeñas con los tipos más altos del impuesto de bienes inmuebles (IBI) para viviendas, conocido como contribución urbana. Por su parte, Plasencia tiene el índice más bajo, seguida de Navalmoral de la Mata y Almendralejo.

En mayo comenzó el periodo de abono del tributo que representa la principal fuente de ingresos para los ayuntamientos. A lo largo de las próximas semanas los extremeños recibirán en sus domicilios los recibos de pago. Salvo en las grandes ciudades, los organismos de recaudación de las diputaciones provinciales se encargan de esta tramitación por delegación de los municipios.

El importe a pagar estará determinado por el valor del inmueble, mayor cuanto más grande es la localidad, pero también por la capacidad normativa que puede ejercer cada gobierno local. En concreto, corresponde a los ayuntamientos fijar el tipo que se aplicará a cada inmueble. La Ley de Haciendas Locales fija para los bienes urbanos un mínimo del 0,4% y un máximo del 1,1%.

En el caso de Extremadura, existen diferencias notables entre las diez mayores ciudades de la región. Según los datos que publica la Dirección General del Catastro, Badajoz es el municipio con el tipo del IBI más alto, el 0,76%, seguido de cerca por Cáceres con el 0,75%. A continuación está Zafra con un índice de 0,74, mientras que Mérida, Don Benito y Villanueva de la Serena coinciden en 0,70.

De las diez mayores localidades de la comunidad, las cuatro que cuentan con los tipos más bajos son Montijo, con 0,61; Almendralejo y Navalmoral de la Mata, que se decantan por 0,55; y Plasencia, que se acerca al mínimo con 0,42.

Pero el tipo que se aplica al IBI no es el principal parámetro que determina la cuota a pagar por la contribución urbana. Pesa más el valor catastral, por el que se determina el valor administrativo fijado objetivamente para cada bien inmueble en función de criterios como su localización, las circunstancias urbanísticas del suelo, el coste de ejecución de la construcción, el uso, la calidad y la antigüedad.

Asimismo, el valor catastral no podrá superar el 50% del valor de mercado. De esa forma, no se puede comparar una vivienda de Badajoz, la ciudad más grande y con los precios más altos de la región, con otra de similares características en cuanto a ubicación, tamaño o calidades situada en otra localidad.

Del mismo modo, también es fundamental la fecha de la última ponencia, el procedimiento que sigue el Ministerio de Hacienda para actualizar los valores catastrales. En Mérida se hizo una revisión al alza en 2010, en plena burbuja inmobiliaria, aunque fue corregida en 2016. Sin embargo, en Badajoz y Cáceres se remontan a 1996 y 1995, respectivamente. En estos casos existen bienes valorados a la baja, lo que podría justificar que sus ayuntamientos fijen tipos más altos. En cualquier caso, también se realizan ponencias parciales (centradas en zonas concretas) y además el Gobierno permite actualizar los datos con carácter anual, una opción a la que se han acogido en los últimos años las dos capitales de provincia.

Mérida, la más cara

También hay que tener en cuenta que las diferencias de valor entre poblaciones no es proporcional. Por ejemplo, según la estadística publicada a finales de mayo por Catastro, Almendralejo tiene prácticamente el doble de bienes de uso residencial que Montijo. Sin embargo, el valor catastral conjunto no es el doble, sino mucho mayor.

Los últimos datos corresponden al pago del IBI del ejercicio 2016. Badajoz contaba con 72.968 bienes de uso residencial, que sumaban un valor catastral de algo más de 3.548 millones de euros, a una media de 48.631 euros. Para Cáceres se recogen 52.687, con un valor de más de 2.236 millones de euros, 42.449 euros de media; mientras que Mérida llegó a 28.100 y un montante de casi 1.462 millones de euros, 52.027 por cada propiedad. Este último dato es más alto debido a que su ponencia catastral es más reciente, pero a la hora de abonar la contribución urbana la ley permite que la revisión al alza se aplique a lo largo de diez años, de modo que no hay relación directa con el pago final, que además dependerá del tipo municipal.

Del resto destacan Navalmoral de la Mata, con una media de 47.437 euros (también con una revisión reciente en pleno crecimiento del mercado inmobiliario, en 2009), y Almendralejo, con 43.980 euros. Las demás oscilan entre 32.000 y 40.000.

Catastro también reseña la cuota total recaudada por IBI, pero en este caso no hay datos diferenciados sobre los bienes residenciales. Por ese motivo, hay que tener en cuenta que Badajoz, Mérida y Villanueva de la Serena contaban con tipos diferenciados al alza para ciertos usos (como comercial e industrial), mientras que Cáceres los tenía a la baja. Además, la capital cacereña aplica un recargo a inmuebles desocupados. También hay que contemplar posibles bonificaciones que reducen el pago, como las que se aplican a familias numerosas.

Badajoz lidera el montante recaudado entre las diez principales ciudades de la región con algo más de 42,5 millones de euros en 2016. Cáceres ingresó casi 24 millones y Mérida algo más de 13. A pesar de que Don Benito está por detrás de Plasencia en valoración catastral y número de inmuebles, recaudó 500.000 euros más (7,48 millones y 6,93, respectivamente) debido a que su tipo municipal era mucho más elevado. Almendralejo ingresó 6,26 millones, Villanueva de la Serena algo más de 5,5 millones, Navalmoral de la Mata 3,66, Zafra 2,84 (con un tipo más bajo que en 2017) y Montijo 2,13.