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Las bibliotecas de la región se llenan estos días de estudiantes de la EBAU. :: andy solé
Las bibliotecas de la región se llenan estos días de estudiantes de la EBAU. :: andy solé

4.600 alumnos frente a la nueva Selectividad

  • La llamada EBAU se estrena en la región bajo la mirada de comunidades como Castilla y León, que de nuevo vuelve a verter dudas sobre la prueba extremeña

Extremeños copan Medicina por el coladero de su selectividad'. Fue el titular de un periódico salmantino que hace casi un año sacó a la luz las críticas de Castilla y León sobre las buenas notas alcanzadas por los estudiantes de Extremadura en selectividad, al entender que se debían a que la prueba era en la región un tanto laxa o, cuando menos, no tenía la seriedad y exigencia que marcan la de la comunidad vecina.

De nuevo ahora, antes de que los estudiantes extremeños se enfrenten a la nueva selectividad, vuelven a poner sobre la mesa dudas y críticas. Lo hacen en base a un estudio realizado por una catedrática de Bioestadística de la Facultad de Medicina de Valladolid que, con datos oficiales del Ministerio de Educación, muestra las diferencias entre los sobresalientes obtenidos en la selectividad de 2015 por alumnos extremeños y canarios respecto al resto de autonomías españolas, según publicó recientemente El Mundo. Unos datos que se han mantenido en las últimas convocatorias y que en la de 2016 situó a Extremadura en primer lugar, como la región cuyos estudiantes lograron más sobresalientes, más del doble que Castilla y León y a gran distancia de la media española.

Datos, además, según el estudio hecho público, que contrastan con los que obtienen las comunidades extremeña y castellano-leonesa en el Informe Pisa y que, para la región vecina, supone una contradicción. A su juicio, las bajas calificaciones de los estudiantes de Castilla y León en la prueba de acceso a la universidad chocan con el hecho de ser la región mejor situada del país en el citado informe, en el que los extremeños ocupan las posiciones más bajas. Y lograr una nota alta en selectividad, motivo de la polémica suscitada, es determinante para optar a algunas titulaciones, como es el caso de Medicina, donde la demanda supera con mucho la oferta, teniendo en cuenta que los estudiantes pueden acceder con su nota a cualquier universidad pública del país.

«La selectividad y el Informe PISA son pruebas diferentes que miden y analizan realidades bien distintas y que, por tanto, ni guardan relación ni se pueden comparar», señala Ciro Pérez, vicerrector de Estudiantes de la Universidad de Extremadura.

Pero, además, considera que sacar conclusiones sobre un estudio basado en el número de sobresalientes es una cuestión parcial. Porque unas cifras marcan una tendencia y otras, otra. Lo cierto es que en función de qué datos se analicen, las conclusiones de los estudios de turno pueden variar de forma notable.

Ciro Pérez mantiene, en este sentido, que «si por ejemplo, en lugar de los sobresalientes, se hubieran tenido en cuenta todas las notas entre 8 y 10, las diferencias entre Extremadura y Castilla y León no hubieran sido tantas». Como no lo es, por ejemplo, el porcentaje de alumnos que supera la prueba de acceso de una y otra comunidad.

Según los datos hechos públicos por el Ministerio de Educación (MEC), referentes a la selectividad de 2015, en la que se basa el estudio de la catedrática de Bioestadística, el índice total de aprobados de la selectividad (llamada oficialmente Prueba de Acceso a la Universidad, PAU) ese año fue del 91,5% en Extremadura y del 90,5% en Castilla y León; ambas por encima del 87,8% de media nacional.

La misma fuente oficial va más allá y ofrece datos desglosados por materias y por calificaciones. En el caso de las asignaturas de Química y Biología, que son las que ponderan en mayor grado en muchas universidades, la nota media de los extremeños fue de 6,7 en la primera y 7,2 en la segunda, frente al 7,2 de los castellano-leoneses en las dos.

Sin embargo, el porcentaje de alumnos extremeños que obtiene más sobresalientes de forma general en la PAU es superior al de los alumnos de la comunidad vecina y motivo de las quejas de ésta. Porque esas notas son las que marcan en muchas facultades, especialmente en las de Medicina, el acceso de los estudiantes.

Pero la explicación de que este hecho se deba a que la prueba extremeña es menos rigurosa y exigente que la castellano-leonesa se rechaza de forma rotunda desde la UEx. Ciro Pérez afirma que se puede deber a múltiples factores. Por ejemplo, quizás «porque son bastantes más los alumnos extremeños que los catellano-leoneses los que se presentan a la fase de admisión de la prueba para subir nota y por tanto acceder a la universidad con mejores calificaciones», explica el vicerrector extremeño.

Las dos fases

Para entender su argumento es preciso conocer en qué consiste la prueba de acceso a la Universidad. La entonces PAU y la ahora Evaluación de Bachillerato para el Acceso a la Universidad (EBAU), que comienza pasado mañana en la convocatoria ordinaria correspondiente a junio, establecen dos fases. La primera, la de acceso, permite al estudiante alcanzar hasta un máximo de 10. Y es obligatorio que todos, en el conjunto del país como así establece la orden ministerial que regula la prueba, se examinen de tres materias troncales cursadas en segundo de bachillerato: historia de España, lengua castellana y literatura II y primera lengua extranjera II; y una más de las denominadas troncales de modalidad, en función del bachillerato, de los cuatro que existen, que haya elegido el alumno.

De este modo, si un estudiante ha cursado el bachillerato de ciencias, se tendrá que examinar de matemáticas II; si ha estudiado el de humanidades, de Latín II; si la elección ha sido bachillerato de ciencias sociales y jurídicas, estará obligado a examinarse de matemáticas de las ciencias sociales; y, por último, si ha optado por el bachillerato de arte, de fundamentos del arte II. En total de cuatro materias que darán la opción al alumno de alcanzar un 10 como nota máxima.

Ahora bien, como muchas de las universidades que hay establecen una nota de corte, es decir una calificación mínima que hay que conseguir para poder matricularse, por encima del 10 máximo que se puede lograr en la fase de acceso de la EBAU, se da la opción a los estudiantes de participar en una segunda fase, en la denominada de admisión.

A diferencia de la de acceso, que es única para el conjunto del país, son las comunidades autónomas las que determinan cómo es la de admisión en cada una de ellas, en función también de las asignaturas que sus estudiantes cursan en segundo de bachillerato según el currículum aprobado para la región. En el caso de Extremadura, conforme al aprobado en julio de 2016, diferente de hecho al que venía desarrollándose en los cursos anteriores y posiblemente distinto también al que se imparta en otras regiones.

Extremadura ha decidido que los alumnos matriculados en la EBAU puedan examinarse hasta de un máximo de cuatro materias en la fase de admisión. «Puede ser desde una hasta cuatro», señalan desde el Vicerrectorado de Estudiantes de la UEx. Y deben elegirlas de entre las 13 materias de opción que hay entre las cuatro modalidades de bachillerato. También de las llamadas troncales de modalidad, a excepción de la que de éstas ha sido obligatoria para el alumno en función de su bachillerato en la fase de acceso.

Ésta es una de las novedades introducidas por la EBAU con respecto a la PAU. Así como que se da la opción a los estudiantes de utilizar dos veces la nota lograda en la troncal de modalidad, de sumarla tanto en la fase de acceso como en la de admisión. Por ejemplo, un alumno de bachillerato de ciencias podrá utilizar en las dos fases la calificación lograda en matemáticas II. En el caso de que solo haya optado por una materia en la fase de admisión o de que las notas logradas en esta fase en las asignaturas elegidas hayan sido inferiores. Porque el objetivo es siempre computar las dos mejores calificaciones que el alumno haya logrado en la fase de admisión.

La nota máxima que un estudiante podrá alcanzar entre ambas fases será de 14. Y son muchos los estudiantes que están obligados a realizar ambas fases para conseguir la máxima nota posible. En el caso de las facultades de Medicina, titulación por la que comenzaron las críticas desde Castilla y León, la nota de corte establecida está en todas por encima del 12, por lo que ningún alumno podrá acceder a esta titulación solo con lo logrado en la fase de acceso, aunque hubiera alcanzado un 10.

Esa nota de corte es elevada porque la demanda supera la oferta siempre en gran medida. Por ejemplo, la Facultad de Medicina de Badajoz oferta 120 plazas para primero y cada curso hay más de 2.000 solicitudes. Unas cifras que en mayor o menor medida se dan en el resto de facultades. La de Salamanca oferta 185 plazas para el primer curso y las solicitudes superan las 3.000. No en vano, es una de las facultades con mayor trayectoria y prestigio en el conjunto del país.

Este curso que acaba 28 de esas 185 plazas están ocupadas por estudiantes extremeños, según los datos facilitados por Ciro Pérez. Porque estuvieron entre los 185 estudiantes con las mejores notas para acceder a la facultad salmantina.

Otros motivos

Para el vicerrector de Estudiantes de la UEx, esta situación no se debió a la facilidad de la prueba extremeña, sino al estudio y esfuerzo de los alumnos de la región por conseguir buenas notas en la selectividad.

«Los datos oficiales del ministerio ponen de manifiesto que son más los estudiantes extremeños que participan en la fase de admisión para subir nota que los castellano-leoneses que lo hacen», deja claro Ciro Pérez.

Según estos datos, en la selectividad de 2015, el 83% de los extremeños participaron en las dos fases, frente al 68% de los estudiantes de Castilla y León, cuando la media nacional alcanzó el 78%.

«La misma fuente señala que solo participaron en la fase de acceso un 4,8% de los extremeños frente a un 24,15% de los castellano-leoneses; por el contrario, un 11,8% de los extremeños quisieron mejorar sus calificaciones participando en la fase de admisión frente al 7,6% de Castilla y León», detalla el vicerrector de Estudiantes de la UEx.

Por eso, a su juicio, también así, con estos datos, se puede entender o argumentar por qué a los estudiantes extremeños se les da bien la selectividad. «Hay que tener en cuenta muchas cuestiones y, por eso, las dudas y críticas que se vierten sobre nuestra prueba me molestan», declara Ciro Pérez. «Porque se juega con la sensibilidad de nuestros estudiantes y de sus familias, y también con la profesionalidad de los profesores que se ocupan de la prueba», añade.

Casi 200 docentes que se encargan de corregir los exámenes que ponen de forma coordinada, en función de cada materia, un equipo integrado por dos profesores, uno de la UEx y otro de instituto. «Y todos trabajan con profesionalidad, con rigor, esquisitez y cuidado...», defiende el vicerrector.

Más de un 90% de los que se presentan a la selectividad la superan. «Porque son buenos estudiantes, porque están preparados, porque conforman una población muy seleccionada ya», defiende. Es la que ha optado por continuar sus estudios más allá de la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) para acceder a un titulación universitaria. «Y hacerlo, además, con la mejor nota posible para tratar de conseguir acceder a esa titulación que le gusta de verdad, a la que quiere dedicar su vida laboral».

Este y no otro es el argumento que para Ciro Pérez justifica los buenos resultados de los estudiantes extremeños en la selectividad. Para el que también es presidente de la comisión organizadora de la EBAU, «es un orgullo contar con los docentes que conforman nuestros tribunales, porque hacen una excelente labor». Una que, además, está a la vista de todos. Los exámenes extremeños que desde 2009 determinan la prueba de acceso a la universidad están colgados en la web de la UEx. «Todo el que esté interesado, por tanto, puede comprobar el rigor con el que se realizan unas pruebas que no son ni más fáciles ni más difíciles que las que se realizan en otras comunidades autónomas», mantiene el vicerrector.

Y unas pruebas para las que se preparan a conciencia unos estudiantes que buscan licenciarse, en muchos casos, en las titulaciones más demandadas: las de Ciencias de la Salud en general, Bioquímica, Biotecnología, algunas ingenierías y muchas también de las titulaciones sociales y jurídicas. Muchas por tanto de las que tienen una nota de corte por encima del 10.

Prestigio y movilidad

Juan González, nombre ficticio de un alumno extremeño que está cursando segundo de Medicina en la Facultad de Salamanca, logró acceder a esta universidad tras obtener un 13,6 sobre 14 en la selectividad de 2015, en la que se basa el estudio de la catedrática de Bioestadística de la Facultad de Medicina de Valladolid.

Este estudiante extremeño terminó bachillerato con matrícula de honor, como colofón a un expediente marcado por las buenas notas desde Primaria. Logró entrar en la Facultad de Medicina de Salamanca por su excepcional nota de selectividad. Y este estudiante aprobó las once asignaturas de primero de Medicina en la convocatoria ordinaria de junio del pasado año. No solo eso, su nota más baja es un 7,8 a la que le siguen notables altos, cuatro sobresalientes y una matrícula de honor.

Una línea de estudio y resultados en los que continúa en segundo de Medicina y en la que a buen seguro están también la mayoría de los 28 estudiantes extremeños que el pasado otoño iniciaron primero. Posiblemente, como en el caso de Juan González, todos ellos podrían haber optado por otra facultad, porque sus notas se lo permitían. Todos, por tanto, podrían haber elegido la Facultad de Medicina de Badajoz y, con ello, quedarse en Extremadura.

«Apostamos por favorecer su crecimiento personal, su independencia y autonomía, sin la protección familiar por tanto... por eso nos decantamos por que estudiara fuera y elegimos Salamanca por la trayectoria y el prestigio de su Facultad de Medicina», explica la madre de Juan González.

Como este alumno son muchos, por diferentes motivos, los que eligen facultades de Castilla y León cada año. Especialmente los residentes en la zona norte. Así lo ponen de manifiesto los datos del MEC relativos a la movilidad estudiantil. No en vano, un 5,98% de los universitarios de la comunidad vecina son extremeños, frente a un 0,92% de estudiantes castellano-leoneses matriculados en nuestras facultades. A Extremadura llegan más procedentes de Andalucía y Castilla-La Mancha, y los castellano-leoneses que salen fuera a estudiar lo hacen de forma mayoritaria en Madrid.

Esta realidad debería ser un orgullo y no una queja para la comunidad vecina. «Porque pone de manifiesto su trayectoria y prestigio», destaca Ciro Pérez. Porque más allá de la procedencia de los estudiantes, debería enorgullecer que sean buenos alumnos los que llenen sus aulas. Vengan de donde vengan.

Muchos de los 4.600 que pasado mañana inician la nueva EBAU optarán después por facultades castellano-leonesas. Por eso posiblemente serán muchos los que participarán en las dos fases, en la de acceso y en la de admisión. Para tratar de alcanzar la máxima nota posible. Son los estudiantes que ultiman estos días a conciencia su preparación copando las bibliotecas repartidas por toda la región. Para facilitar su acceso a la prueba se han establecido 12 sedes para la convocatoria ordinaria del 6, 7 y 8 de junio. Toda la información referente a la nueva EBAU está disponible en la web de la universidad (unex.es). Y en la misma se incluye un simulador que permite al estudiante comprobar cual sería su nota de admisión en las distintas titulaciones.