Hoy

Ante la duda, la democracia

Las épocas vienen marcadas por giros drásticos en las formas de entender la realidad, unas veces son más evidentes, más ruidosos, y en otras ocasiones apenas se intuyen al ser movimientos sutiles. Picasso fue ambas cosas, rupturista a la vez que delicado, pero nos iluminó enseñándonos que la misma realidad puede observarse desde distintas perspectivas para descubrir otros caminos, otras formas, nuevas ilusiones.

Algo parecido sucede con las primarias del PSOE. Hay diferentes perspectivas, pero lo que es seguro es que en las voces de todos y cada uno de nosotros está nuestra esencia como socialistas y es donde reside el provenir de nuestro partido.

Este domingo culmina un proceso que decidirá el rumbo de un PSOE al que se ha dado demasiadas veces por muerto. Siento decepcionar a quien se haya sumado al cortejo fúnebre, pero en el PSOE estamos más vivos que nunca. Es cierto, a veces la discusión que tenemos en casa se escucha fuera, eso no quiere decir que la familia esté rota, simplemente que esta vez la discusión ha sido un poco más acalorada. Yo estoy orgullosa de ser socialista en un partido que apuesta sin rodeos por la democracia, y aún me enorgullece más una militancia que se vuelca en las primarias con toda la pasión y la firmeza de sus creencias. Cuando hablamos de primarias, hablamos de tres ideas que se alimentan entre sí: confianza, aprendizaje y convicción. Confianza en una militancia madura y autónoma volcada en un proyecto que nace con voluntad de cambio y con realismo. Un aprendizaje constante del socialismo como responsabilidad compartida, para no olvidar que el partido se construye y se decide desde abajo. Una convicción rotunda: votamos porque nos negamos a confundir las aclamaciones con la democracia. Nos importa más la libertad del voto que las unanimidades inquebrantables. Este domingo celebramos que, a pesar de diferencias y agoreros, debatimos sobre nuestro futuro como socialistas, avanzamos hacia él con la seguridad de que nadie puede pararnos. Celebramos que somos capaces de enfrentar cada nuevo reto sin soluciones preconcebidas o ideas agotadas. Alzamos la bandera de la igualdad porque la hemos convertido en una exigencia que vertebra hasta la última de nuestras convicciones como socialistas.

En el PSOE no hemos renunciado jamás a la idea de que las cosas esenciales son aquellas que todos tenemos en común y no aquellas que nos separan. Las primarias extraen toda su fuerza y su razón de ser de este principio. Por eso, en lo que atañe al partido que creamos entre todos, todos debemos tomar la palabra en igualdad de condiciones. No necesitamos divisiones ni reproches ante una cuestión de tal calibre, y el proceso de recogida de avales, se quiera ver o no, divide a la militancia y a veces la sumerge en una dinámica de enfrentamiento que agota y entristece. Votamos porque nuestra confianza tiene sentido y alcance. Votamos para ser más, pero siempre juntos. Votamos para seguir creciendo.

Este domingo cada socialista llevará un sobre para depositar en la urna. Pocos gestos más hermosos que ese, reflejo de ideas libres, resonancia de ilusión compartida. Decía al principio que estamos más vivos que nunca. Y no me cabe ninguna duda de que es así. Sólo me queda animar a mis compañeras, a mis compañeros, a todos los socialistas, a vivir la jornada de mañana con esperanza y emoción.