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Turistas en Cáceres. :: hoy
Turistas en Cáceres. :: hoy

Cáceres, destino premium

  • Algunos inconvenientes de dejar de ser la gran desconocida

El Sábado Santo, decidí traspasar la frontera del Cáceres turístico y bajar más allá de Cánovas. Yo colocaba, como siempre, esa frontera más o menos a la altura del Gran Teatro, pero me equivocaba: los grupos de viajeros, las familias de turistas, las parejas de visitantes no solo recorrían el paseo de Cánovas, sino que llegaban más allá de la Cruz y se veía gente con planos de la ciudad hasta la intersección de Reyes Huertas con Antonio Hurtado.

Para quien no conozca Cáceres, baste decir que los miles de turistas que pasaban en mi ciudad la Semana Santa no solo paseaban por la parte antigua, sino que se extendían por las avenidas comerciales y llegaban hasta los bazares de Chinatown, o sea, de la calle Antonio Hurtado. Se veían turistas curioseando y comprando en los puestos de artesanías, en las tiendas chinas, en los comercios de baratijas. Cáceres era un frenesí de visitantes y la ciudad tenía ese aire de provisionalidad y de felicidad ficticia que en verano preside la vida de las urbanizaciones del sur, en Semana Santa se enseñorea de Zamora o Sevilla y todo el año agobia en Venecia, París o Amsterdam.

Está bien eso de que venga mucha gente y deje mucho dinero, pero atención porque o mucho me equivoco o esta popularidad de la ciudad tiene que poner a los cacereños alerta para que no nos suceda como a Barcelona o Santiago y acabemos poniendo en peligro nuestro encanto. Cáceres está consiguiendo lo que siempre soñó: ser conocida y valorada. Y a pesar de no tener AVE ni aeropuerto, se está convirtiendo en uno de los destinos de interior más atractivos y solicitados. La primavera va a ser apoteósica y no se abren más hoteles porque las casas y habitaciones de alquiler en Airbnb o Niumba se han disparado y si hace tres años había una veintena de casas en oferta en Cáceres, hoy son 168 en Airbnb y 56 en Niumba. De todas maneras, empresas punteras como Soho Boutique (Málaga, Salamanca, Valencia, Barcelona) adivinan el futuro e invierten en Cáceres: se han quedado con el hotel Casa Don Fernando.

Sea como fuere, las casi 5.000 plazas de alojamiento de Cáceres convierten el centro de la ciudad en un espacio temático lleno de paseantes asombrados con cara de felicidad provisional. Este éxito tremendo entusiasma al principio, pero vayan a preguntar a los vecinos de Florencia, Brujas o Barcelona por ese entusiasmo, que con el tiempo se ha convertido en hartazgo. Tiendas de recuerdos semejantes las unas a las otras, bazares orientales ocupando las mejores esquinas, multitiendas sin gracia con productos para turistas.

En Cáceres, extraña mucho que esté a punto de abrir un pequeño supermercado en uno de los mejores locales de la calle San Pedro, ocupado hasta hace nada por un banco. No hay extrañeza posible: es un súper para turistas y va a ser uno de los negocios con más éxito de la ciudad. Ojo al dato: los locales vacíos de Pintores o Moret serán ocupados por negocios pensados para turistas y de Cánovas a la Plaza, Cáceres se convertirá en un gran bazar. Es el precio del éxito.

Acostumbrémonos desde ya a presumir de ciudad destino premium, olvidemos lo de la gran desconocida y demás letanías de las lamentaciones, pero preparémonos para escapar los fines de semana de la almendra turística cacereña, que estará atestada. En Barcelona, los vecinos se quejan de que ya no se pueden sentar en las terrazas porque los echan para que coman los turistas. Aquí no hemos llegado a tanto, pero, a nuestra escala, eso también sucederá. El turismo es un gran invento y deja mucho dinero, pero es un inconveniente para los nativos. En todo caso, aprendan de mis alumnos, que en su terraza favorita de la plaza Mayor de Cáceres avisan al camarero de que no son turistas: se ahorran medio euro en cada caña. ¡Ah, y no olviden que, en muchos bares del centro, desayunar el sábado es más caro que de lunes a viernes!