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Un banco de preguntas para evitar las posibles filtraciones de los exámenes

Un banco de preguntas que posibilite un examen tipo MIR. Es la propuesta de las centrales sindicales con presencia en la Sectorial del Sanidad «para evitar dudas sobre filtraciones y, de paso, dar tranquilidad a los miembros de los tribunales», señala Damián Cumbres, de Satse.

«Hace años había muchos voluntarios para ser miembros de los tribunales en las oposiciones del SES y ahora la administración tiene verdaderos problemas para encontrar a alguien que quiera», asegura Francisca Gómez, de CC OO. «El motivo está en los problemas judiciales que envuelven a las oposiciones y que han hecho que en más de una ocasión los miembros de los tribunales declaren ante el juez», añade Cumbres. «Por eso es complicado encontrar ahora a quien quiera estar en un tribunal, especialmente después del caso Mejuto», detalla. Es el motivo por el que, a su juicio, coincidiendo con el resto de centrales sanitarias, sería positivo que para cada categoría del SES se creara un banco de preguntas.

«Y el día del examen de turno, horas antes, se eligen las 130 o las 150 o las 200 que sean precisas, se confecciona el cuadernillo con un ‘corta-pega’ y se imprimen cuantos sean precisos; con toda la infraestructura preparada, es posible», defiende Gómez. «Este sistema evitaría las posibles filtraciones y, además, daría tranquilidad a los miembros de los tribunales porque no tendrían ni que confeccionar las preguntas ni custodiarlas», añade Cumbres.

«En plena era de la tecnología un programa debería elegir aleatoriamente las preguntas para cada examen y los opositores tendrían que contestarlas en sus terminales; no sé si será posible para la próxima convocatoria, pero es la línea de futuro en la que debemos trabajar», plantea Felipe Bachiller, de UGT.

Por último, CSI-F también apuesta por el banco de preguntas y propone que «unos días antes de los exámenes se elijan las preguntas por sorteo o proceso informático y que se incluyan en un sobre cerrado y lacrado y no conocido por nadie de los tribunales». También que el sobre se envíe a la empresa que se ocupe de la impresión y que se preparen las cajas con los cuadernillos, para que se abran el día fijado para el examen. «Esta medida no sé si sería efectiva, pero al menos exculparía a los miembros de los tribunales porque desconocerían las preguntas», conluye Emilia Montero.