Hoy

Reenganchada al agua de la piscina

Beatriz Pérez García.
Beatriz Pérez García. / Casimiro
  • Beatriz Pérez García es nadadora Máster con varios récords nacionales

Estaba trabajando como cronometradora de nadadores discapacitados en el Campeonato de Europa que se celebró en Badajoz en 1997 y observó a su alrededor un ambiente de optimismo de tal magnitud que decidió dar un giro radical a su vida.

Beatriz Pérez García (Badajoz, 1972) ya llevaba varios años oliendo el cloro a diario. Fue nadadora del Club Natación Badajoz, deportista de competición entre los 10 y los 18 años, una etapa natural en este tipo de disciplina que luego ella ha prolongado con una colección de éxitos excepcionales que seguramente crezca con el tiempo.

«Cuando era pequeña se podría decir que me apunté por celos –rememora– porque mi hermana empezó a entrenar y todos los días le preguntaban cosas a ella, así que yo dije que también quería nadar». Progresó como nadadora y destacó a nivel regional en estilo libre. Pero abandonó las corcheras con 18 años, cuando se fue a Cáceres a estudiar Derecho. Allí se torció, reconoce ella misma. «En esa etapa perdí un poco el norte, no estaba centrada, incluso tenía problemas alimentarios, aunque no diagnosticados y me quedé demasiado delgada», cuenta.

Cuando acabó la carrera regresó a Badajoz y fue cuando tuvo esa visión como cronometradora. «En aquel campeonato de discapacitados se veía a todos esos nadadores disfrutar tanto, con una alegría al competir, que me hizo reflexionar. Fue entonces cuando retomé el deporte. Al poco tiempo había dejado atrás mis problemas gracias a la natación».

Cada vez en más deportes se instaura la categoría Máster, destinada a aquellos practicantes que van cumpliendo años pero quieren seguir viviendo las sensaciones del entrenamiento y la competición. Beatriz Pérez ya había superado los 25 cuando decidió volver a entrenar y se inscribió en el Campeonato de España de Santiago de Compostela. «Me encantó el ambiente, ver a tanta gente mayor nadando... ¡incluso a una mujer de noventa años! En las competiciones Máster la competición es secundaria y se prima lo lúdico y social. De hecho, yo disfruto más entrenando que compitiendo, y cuentas con la ventaja de que cuando no te apetece entrenar pues no vas. Lo que pasa es que en mi caso rápidamente echo de menos pisar la piscina».

Ella pertenece al Club Natación Badajoz (está en la directiva como vocal) y durante una etapa fue del C. N. Jerez. Hay que tener en cuenta que para acudir a los campeonatos nacionales e internacionales hay dos condiciones: hacer las marcas mínimas exigidas y pagar de tu bolsillo el viaje, estancia e inscripción.

Tan fuerte y motivada empezó a verse esta pacense –todos la llaman Bea– que en los 200 metros libres quedó entre las veinte primeras de Europa. «Resultados así te dan mucha moral. De hecho, voy a cumplir 45 años y estoy haciendo mejores tiempos que cuando era adolescente», dice esta funcionaria que entrena o bien antes de empezar a trabajar o a la salida en la piscina cubierta de Badajoz ‘Enrique Floriano’ de La Granadilla o en la de San Roque. En total, nada entre 15.000 y 30.000 metros a la semana repartidos entre cinco o seis días, la mayor parte del tiempo en solitario. En cuanto a europeos y mundiales ya ha acudido con mínimas a Palma de Mallorca (1999), Cádiz (2009), Eindhoven (Holanda, 2013), Londres (Inglaterra, 2016), Goteborg (Suecia, 2010) y Riccione (Italia, 2012). Su intención es acudir en agosto al Campeonato del Mundo de Budapest.

La presión de no ser madre

La natación es un deporte equilibrado en cuestión de género. Hay leyendas femeninas y masculinas. Incluso recientemente se han implantado los relevos mixtos en determinadas competiciones.

Si embargo, fuera del agua ella detecta que la realidad es otra. De hecho, todo lo conseguido hasta ahora en el plano deportivo parece poco comparado con el esfuerzo que requiere explicar continuamente una cuestión, y es que Beatriz tiene 44 años, pareja estable y no es madre ni tiene intención de serlo.

«A estas alturas esta es una cuestión que llevo bien en mi interior, pero fuera reconozco que siempre he sentido mucha presión. Ya sabes, las frases de que se te va a pasar el arroz o de que soy una egoísta. Incluso a veces me he sentido menos mujer por culpa de no ser madre, como si fuera mala persona. Y lo peor es que esto llega desde tu entorno más cercano».

Para esta pacense ser madre «es una responsabilidad muy grande». Como monitora que trabaja con niños ha visto demasiadas veces cómo algunas parejas han decidido tener hijos como excusa para mantenerse unidos. «Esto me parece una burrada», dice.

«Lo de no tener hijos lo tengo hablado con mi pareja, que respeta mi punto de vista, pero en la sociedad actual no siempre se comprende. Pasan los años y la presión no afloja, incluso se hace más fuerte cuando las amigas de tu quinta parece que tengan que ser madres por encima de todas las cosas. Y eso que a muchas las admiro, sobre todo a las madres que hacen deporte. Pero antes cuando no tenías novio era que por qué no tienes novio, y ahora que lo tienes y tu situación laboral es estable por qué no tienes hijos. Esto es una decisión muy personal como para tomarla por culpa de la presión social. En mi opinión, hay que dejar de considerar a las mujeres como fabricadoras de niños, un machismo que no está superado. Supongo que se debe a la educación que ha habido de aquí para atrás», dice esta pacense que –fuera de Badajoz, matiza– conoce muchos casos de parejas sin niños.

Ella tiene dos sobrinos. «Y me encanta estar con ellos, es más, a mí los niños me encantan. Tampoco soy Herodes», zanja Bea con humor.