Hoy

El café, con tazas calientes

Primer furgón (1952), expuesto en el CCC, con el que Manuel R. Nabeiro repartía café en 1961. :: A.T.
Primer furgón (1952), expuesto en el CCC, con el que Manuel R. Nabeiro repartía café en 1961. :: A.T.
  • Una visita al Centro de la Ciencia del Café de Campomayor

He leído en la versión española del New York Times un reportaje viajero sobre el café en Colombia. El redactor, Gustave Axelson, llega al bello pueblo andino de Jardín, donde un guía lo lleva a caballo hasta las escarpadas laderas donde se cultiva el café Triple A de máxima calidad. Allí, entran en la casa del propietario de un cafetal y Mónica, su señora, les prepara un riquísimo café. Calienta un litro de agua, cuando empieza a hervir, añade cinco cucharadas de café molido, deja que se asiente cinco minutos en completo silencio, enjuaga unas tazas en agua caliente para que el frío de las tazas no impacte o 'espante' al café caliente por el cambio drástico de temperatura y prueban, en fin, el café perfecto.

Al leer el reportaje del NYT, recordé una visita reciente a uno de los museos o centros de interpretación que más me han sorprendido: el Centro de la Ciencia del Café (CCC) que la empresa Novadelta inauguró en marzo de 2014 en Campomayor. Allí aprendí muchas cosas sobre el café, pero una de las más curiosas es la diferencia entre una cafetería española y una cafetería portuguesa.

En el bar luso, las tazas de café están colocadas encima de la cafetera boca arriba, calentándose el fondo para que el café caliente no 'sufra' ni pierda aroma al caer en la taza fría. En el bar español, sin embargo, las tazas están apiladas sobre la cafetera boca abajo, el café impacta contra el frío fondo de la taza y el cliente puede quemarse con el borde caliente. Desde entonces, me fijo en cuanta cafetería española visito y, efectivamente, no falla: las tazas están boca abajo.

Los camareros españoles argumentan que si las colocan boca arriba, se llenan de polvo. Los camareros portugueses replican que las cafeteras despiden un vaporcillo caliente que impide que el polvo se pose en las tazas y que basta colocar un paño sobre ellas al acabar la jornada.

Este y otros detalles curiosos se descubren visitando el Centro de Ciéncia do Café de Campomayor. Está situado en la carretera que une esta localidad alentejana con la capital del distrito, Portalegre, junto a la fábrica Novadelta. Abre, en horario portugués, de 10 a 17 horas, de martes a viernes y de noviembre a marzo, y de 10 a 18 horas, de abril a octubre. Los sábados y los domingos se puede visitar de 10 a 14 horas y cuesta 6,50 euros a los adultos, 4,50 pagan los mayores de 65, 4 euros los jóvenes (con carnet joven, 2,50) y entran gratis los niños de hasta cinco años.

El CCC es una de las excursiones más didácticas que se pueden hacer desde Extremadura. A lo largo de la visita, se entra primero en un invernadero donde se sienten las condiciones de temperatura y humedad en las que crece la planta, que se puede contemplar en todo su esplendor. Se van recorriendo, a continuación, espacios muy sugerentes y pedagógicos, diseñados y plasmados por las empresas pacenses Tecnología Creativa y Reina de Corazones.

Los niños disfrutarán con las recreaciones de personajes y ambientes que han marcado la historia del café y los mayores podrán hacerse una foto en su café portugués favorito (A Brasileira o Martinho de Arcada de Lisboa, Majestic de Oporto, Luiz da Rocha de Beja, Alentejano de Portalegre o Teatro de Viseu), fotografías que al instante se podrán enviar a su correo electrónico.

Datos, máquinas, tazas y todo lo relativo a la historia y la realidad del café son expuestos de manera sugerente. La visita incluye degustación y cata de café y uno sale del CCC más sabio, más cafetero y comprendiendo lo que ha supuesto el empeño de la familia Nabeiro para el Alentejo y Badajoz, incluido el enseñarnos que las tazas deben colocarse boca arriba sobre las cafeteras.