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Un equipo canino para acabar con los envenenamientos

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En primer plano, Broken, un pastor belga malinois, y su guía Andrés Simón. :: ARMANDO MÉNDEZ

  • En el mes de abril, dos perros y un guía empezarán a realizar rutas por toda Extremadura para encontrar cebos con tóxicos en el campo

  • Broken y Arizona, de la raza pastor belga malinois, han sido adiestrados durante seis meses por un especialista

Andrés Simón y Broken se conocen desde hace sólo 15 días, pero ya son inseparables. Juntos forman el equipo que en el mes de abril empezará a rastrear el campo extremeño en busca de cebos y cadáveres envenenados en el medio natural. Para ello, este pastor belga malinois ha sido adiestrado durante seis meses en Galicia y ahora se está adaptando a su nuevo medio. Por el momento vive en el centro Los Hornos, en Sierra de Fuentes, y pasa ocho horas diarias con su guía canino.

Sólo hay que ver cómo reacciona Broken ante la llamada de Andrés para darse cuenta de que ya han conectado. «Son perros muy trabajadores y se usan mucho para la detección. Esta raza se adapta muy bien a la vegetación extremeña y es muy polivalente», comenta Simón antes de explicar que las rutas de búsqueda se dividirán en nueve zonas y contarán con el trabajo de los agentes de medio ambiente y del Seprona. A ellas también se unirá Arizona, otro can de las mismas características que actualmente se está recuperando de una dermatitis.

«Que en la localidad vean que un coche rotulado y varios perros están dando vueltas por una determinada zona provoca un efecto disuasorio», afirma el guía. «Si hay cualquier aviso o sospecha de un posible envenenamiento, nos desplazamos hasta el sitio», añade Andrés, que alude a las «zonas calientes» de la región y destaca que se dan más casos de envenenamiento en el sureste de la provincia de Badajoz, en el este de Cáceres y en la Sierra de San Pedro.

Con él coincide el director de Programas de Especies Protegidas de Medio Ambiente, Javier Caldera, quien matiza «que los casos de animales envenenados que salen a la luz son sólo la punta del iceberg». Con esta medida, que ha costado 8.000 euros a la Junta, asegura que «se podrán conocer más casos». Y es que durante los últimos seis años, Extremadura no ha tenido un equipo específico dedicado a esta cuestión. «Sólo hemos contado con la ayuda de la Guardia Civil, que dispone de una patrulla en Madrid que visita diferentes comunidades autónomas durante el año. De hecho, a principios de marzo ha estado en Extremadura», detalla Caldera.

En 2016, el número de animales muertos por productos tóxicos, según los datos recogidos por la Junta de Extremadura, fueron 14. Entre ellos hay especies amenazadas como el buitre leonado e incluso algunas en peligro de extinción como el milano real, del que se registraron dos casos.

A ellos se suman los cebos que aparecieron impregnados con alguna sustancia tóxica pero que no acabaron con la vida de ningún animal. En total se encontraron 15.

El mes en el que más envenenamientos hubo fue en mayo, con 10, seguido de junio con cinco. Sin embargo, entre septiembre y diciembre la Consejería de Medio Ambiente no tiene constancia de que se diera ningún caso.

Por zonas, se registraron envenenamientos en 17 términos municipales. En Cáceres, con seis, fue donde más se dieron, seguido de Reina con cuatro y Casas de Millán con dos.

Los tóxicos más utilizados en 2016 pertenecen al grupo de los carbamatos, que supusieron el 86% de las detecciones. Entre ellos, destaca el denominado Aldicarb, que actualmente está prohibido en el mercado.

No es la primera vez que la Junta de Extremadura cuenta con un equipo canino para poner límites a los envenenamientos de animales. En abril del año 2011, el Gobierno de Guillermo Fernández Vara adquirió tres perros pastor belga malinois para la detección de cebos envenenados en el campo. Su coste ascendió a 12.900 euros y suscitó las críticas del Partido Popular, que calificó la compra de «derroche ridículo».

Una medida que ya se hizo

Los animales los adquirió la Consejería de Medio Ambiente, entonces dirigida por José Luis Navarro, a través de la sociedad pública Fomento de la Naturaleza y el Medio Ambiente. Por su parte, en la anterior legislatura, el PP decidió eliminar esa unidad canina y regalar esos tres pastores belgas a la Guardia Civil. Ese hecho no estuvo exento de críticas después de que el lince ibérico K2 falleciera en 2014 tras comer un conejo con veneno. Después de la muerte de este animal, el PP apuntó que las actividades de los perros entrenados para buscar venenos deben ser gestionadas por la Guardia Civil, motivo por el cual los cedió a dicho cuerpo de seguridad.

Esta medida que retoma el Gobierno de Guillermo Fernández Vara forma parte de la estrategia extremeña contra el uso ilegal de cebos envenenados en el medio natural aprobada en marzo de 2015, que es la misma que salió adelante en 2010.

Esta incluye medidas como la recogida, transporte y análisis de las muestras o cadáveres sospechosos, un trabajo del que se encargan agentes del medio natural y del Seprona. Además, el centro Los Hornos mantiene el protocolo de necropsias para valorar posibles envenenamientos y sigue vigente el convenio con la Universidad de Extremadura para el análisis toxicológico de muestras.