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El ahorro de los extremeños marcó en 2016 un nuevo máximo histórico

Cartel de una entidad financiera anunciando los intereses de una cuenta corriente. :: BRÍGIDO
Cartel de una entidad financiera anunciando los intereses de una cuenta corriente. :: BRÍGIDO
  • El dinero prestado por las entidades financieras continúa su tendencia a la baja y regresa a niveles del año 2005

Extremadura marca máximos históricos en ahorros y mínimos desconocidos en más de un decenio en dinero prestado por los bancos. Los datos del Banco de España consolidan la tendencia mostrada a partir del año 2013, coincidiendo con la recuperación de la situación económica, pero también con un cambio de modelo financiero.

El Banco de España publicó ayer las cifras de créditos y depósitos al cierre del año 2016 por comunidades autónomas. En el caso de Extremadura, el dinero guardado en los bancos y cajas ascendió en diciembre a 18.277 millones de euros, con lo que se marcó un máximo histórico desde que se dispone de datos (la serie del organismo supervisor se remonta a septiembre de 1986).

Hasta entonces, el tope se había registrado en junio del pasado año con algo más de 18.070 millones de euros, superando el máximo anterior, que se alcanzó en diciembre de 2010 con 18.069 millones.

El ahorro de los extremeños, con altibajos, se mantuvo en una tendencia creciente hasta el citado año 2010. A partir de ese momento, coincidiendo con los peores compases de la crisis, se inició una reducción progresiva que alcanzó su mínimo en septiembre de 2012 con 16.467 millones de euros. Desde entonces volvió a crecer hasta la actualidad.

El Banco de España distingue entre depósitos de entidades públicas y del sector privado. En el primer caso, la cifra al cierre de 2016 fue prácticamente la misma que en diciembre de 2015, 846 millones de euros, aunque con un ligero descenso. De esa forma, todo el incremento que se registró el pasado ejercicio correspondió a empresas y familias, que aumentaron sus imposiciones en más de 246 millones de euros.

En cuanto al dinero prestado por las entidades financieras, 2016 se cerró con una cifra de 15.723 millones de euros, 600 millones menos que doce meses antes. Mientras que los depósitos llevan años al alza, los créditos han recorrido el camino inverso. En este caso, no se trata de un mínimo histórico, pero se pueden sacar conclusiones interesantes si se compara con la serie histórica, que en el Banco de España comienza en marzo de 1987.

En aquel trimestre los créditos concedidos en la región sumaban 5.840 millones de euros. A partir de ese momento, de la mano del desarrollo económico, la cifra mantuvo una escalada prácticamente constante que alcanzó su techo en junio de 2010 con 23.445 millones. En 23 años Extremadura multiplicó por cuatro su deuda con los bancos.

Pero desde entonces, en plena crisis, los préstamos iniciaron un descenso también prácticamente constante hasta la citada cantidad de 15.723 millones. Para encontrar un dato similar hay que remontarse a diciembre de 2005.

Nueva financiación

Estos datos ofrecen una doble interpretación. Por un lado, una mejoría de la situación económica permite disponer de más dinero ahorrado y por tanto necesitar menos préstamos. Pero también cabe pensar que la recuperación no es definitiva y que ni hay créditos para inversiones ni tampoco ganas de gastar.

Para Javier Peinado, secretario general de la Confederación Regional Empresarial Extremeña (Creex), se debe a un cambio de modelo. «Ni las empresas ni las familias tienen ahora mismo la mentalidad de acudir a financiación», explica.

Como indica, las entidades financieras han vuelto a abrir el grifo del crédito, pero las condiciones son muy distintas a las que había antes de la crisis. A su juicio, entonces se dependía en exceso de los préstamos.

Peinado recalca que durante los años del crecimiento económico se recurría a créditos para afrontar inversiones o simplemente financiar el funcionamiento ordinario de una empresa. Pero en aquella época pedir dinero resultaba muy barato. Ahora se ha encarecido, por lo que se recurren a otras alternativas. Los pequeños proyectos disponen de herramientas como el crowdfunding (financiación colectiva con pequeñas aportaciones) o los llamados business angels (inversores). Y las grandes firmas recurren bien a sus beneficios o bien a nuevas aportaciones de los socios en lugar de pedir dinero al banco.

Además, afirma que durante la crisis el 50% de las empresas que cerraron lo hicieron no por problemas de negocio, sino por una excesiva dependencia de las entidades financieras. Esto ha llevado a actitudes más prudentes, lo que va en consonancia con el aumento del ahorro. Como las alternativas tradicionales de inversión no ofrecen garantías (vivienda, bolsa, etc.), muchos prefieren dejar el dinero en el banco, aunque apenas ofrezca rentabilidad. De hecho, el pasado año subieron los depósitos a la vista (cuentas corrientes) o de ahorro (libretas), pero bajaron los de plazo fijo.

A esto se une que la situación sigue marcada por la incertidumbre, empezando por la política mundial. Los datos hablan de recuperación, pero aún no se nota en la economía real y eso lleva a ahorrar.