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El arquitecto que quiere limpiar el aire

El arquitecto Luis Sartorius en Badajoz. :: Casimiro Moreno
El arquitecto Luis Sartorius en Badajoz. :: Casimiro Moreno
  • El arquitecto Luis Sartorius ha abierto una línea de investigación basada en hacer circular el aire de las grandes capitales, teoría que espera alguien continúe

  • Un pacense propone calentar las ciudades para romper la inversión térmica que propicia la polución

Luis Sartorius es un arquitecto afincado en Badajoz que emigró a Santiago de Chile, capital sudamericana cuya población, de 5,1 millones, supera la de Madrid. Acostumbrado al aire limpio de Extremadura, le llamó la atención ver desde su estudio una nube de polución que en invierno subía y bajaba. Esto ocurrió hace casi cuatro años. Desde entonces no hace más que darle vueltas a la cabeza para hallar un remedio que acabe con esas boinas de humo que se divisan sobre las grandes ciudades y que revelan la polución en la que viven inmersos sus habitantes. Por su profesión sabe que se está investigando en materiales de construcción que absorban la contaminación. Incluso existen filtros gigantes y de las partículas contaminantes que quedan atrapadas salen joyas. Su visión del problema es sencilla y se basa en ventilar la propia urbe.

«En Santiago de Chile tienes la precordillera de los Andes, con picos de 3.000 metros a veinte minutos y la mayor parte del año ni se ve, solo cuando llueve y se limpia el aire. Durante el invierno la administración establece tres niveles de contaminación: alerta, preemergencia y emergencia. Según toque, hay restricciones en el tráfico, se para la actividad de algunas industrias, se recomienda ir con mascarilla por la calle, se prohíbe a los ciudadanos encender la chimenea o, como ha pasado con mis hijos, no se deja a los niños salir al patio en el colegio».

Cuando vio con sus ojos los efectos colaterales de la contaminación, empezó a darle vueltas a la cabeza. En mitad de sus investigaciones ocurrió que Madrid acometió su primera medida para atenuar la polución, cuando el Ayuntamiento prohibió la circulación a la mitad de los coches, un episodio que ha puesto el debate sobre la mesa y a él le ha hecho insistir en posibles soluciones y divulgarlas entre los expertos en la materia. Tras contactar con el departamento de Física de la Universidad de Extremadura fue derivado al Ciemat (Centro de Investigación Energética, Medioambiental y Tecnológico) de Madrid. Comparten su idea, el punto de partida, dice, pero de momento no la ven viable

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