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Huertas: "Entramos inocentes y salimos inocentes"

Maximiano Alcón e Ignacio Huertas reciben el abrazo de sus compañeros tras salir de prisión
Maximiano Alcón e Ignacio Huertas reciben el abrazo de sus compañeros tras salir de prisión / Pakopí -
  • La Audiencia adopta esta decisión tras comprobar que ha desaparecido el riesgo de que influyan en la investigación que se sigue contra UPA-UCE

Los máximos dirigentes de UPA-UCE en Extremadura, Ignacio Huertas y Maximiano Alcón, fueron puestos este jueves en libertad provisional sin fianza después de que la sección tercera de la Audiencia Provincial de Badajoz comunicara en un auto que la salida de prisión no interferirá de forma significativa en la investigación que se lleva a cabo contra la organización agraria por un presunto fraude en las subvenciones.

La decisión fue anunciada a última hora de la mañana por el Tribunal Superior de Justicia de Extremadura y se materializó a primera hora de la tarde en el centro penitenciario de Badajoz, donde permanecían encarcelados Huertas y Alcón de forma preventiva desde el pasado 5 de noviembre.

Hora y media antes de que salieran en libertad comenzaron a reunirse a las puertas de la cárcel periodistas y allegados. Entre estos se encontraban las esposas de los dirigentes agrarios, sus familiares, amigos cercanos, dirigentes de UPA-UCE y trabajadores de la organización.

Destacaba la presencia de Lorenzo Ramos, secretario general del sindicato y máximo representante de UPA-UCE a nivel nacional. Ramos insistió en la inocencia de la organización y en la queja por el trato que se ha dado a los dos dirigentes que han permanecido en prisión provisional durante los últimos tres meses y medio. «Hoy venimos con la alegría de saber que nuestros compañeros quedan en libertad. Estamos convencidos de que nunca se les tenía que haber privado de ella. Son inocentes, porque la organización va a demostrar que de lo que se nos acusa no hay nada que esté mal hecho, y además está hecho con mucha profesionalidad».

Las palabras de Ramos casi calcaron lo que unos minutos después expresó Ignacio Huertas. Tanto él como Alcón salieron de la cárcel a pie, saludando con la mano a quienes estaban esperándolos. Caminaban tranquilos, aparentemente enteros, aunque a muchos de los presentes les llamó la atención la pérdida de peso de Ignacio Huertas.

Ambos escucharon los aplausos de sus compañeros y durante casi cinco minutos estuvieron recibiendo abrazos. También hubo lágrimas de emoción que exteriorizaban la rabia contenida durante los más de cien días que ha durado la reclusión.

«Estoy muy emocionado y también hoy yo creo que nos sentimos muy queridos, con mucha gente detrás que nos ha expresado su cariño. Eso es lo que nos ha mantenido ahí dentro», dijo Huertas ante una nube de micrófonos.

El dirigente sindical se quejó del tiempo que ha pasado en prisión, pero mantuvo el tono moderado que siempre lo ha caracterizado. «Desde el primer momento hemos colaborado, a pesar de la desmesurada operación que se ha realizado con nosotros y con nuestra organización. Nosotros entramos inocentes y salimos inocentes, a partir de ahora vamos a luchar para que esto se demuestre». En su opinión, no tiene sentido la investigación que se lleva a cabo porque el sistema de gestión de ayudas empleado por UPA-UCE es similar al de otras organizaciones agrarias, que incluso usan el mismo programa informático.

Huertas no ocultó que ha vivido los últimos tres meses como «una pesadilla», pero mostró su intención de colaborar. «Vamos a seguir colaborando con la justicia y a seguir luchando para que se reconozca que lo único que ha hecho nuestra organización es luchar por la vida de los agricultores de Extremadura. Los asesoramientos se hicieron todos y se hicieron bien», garantizó. En la misma línea se expresó Alcón, que al igual que Huertas está acusado de los presuntos delitos de blanqueo de capitales, contra la hacienda pública, falsedad documental y organización criminal.

El auto que ayer dictó la sección de la Audiencia con sede en Mérida recuerda que la decisión de enviarlos a prisión en noviembre se tomó para «evitar la destrucción de pruebas y para asegurar el buen curso de la investigación judicial y policial».

Se intentaba asegurar que no estuviera influida por Huertas y Alcón la declaración de los trabajadores de UPA-UCE, «los cuales están en una situación laboral delicada que depende de las decisiones que puedan tomar los máximos responsables de la organización».

Igualmente buscaba que la documentación que todavía no había sido intervenida por la Guardia Civil siguiese siendo accesible.

El auto dictado ayer insistía en estos argumentos, pero reconocía que a estas alturas de la investigación «buena parte de la prueba está ya asegurada» y, además, se ha tomado declaración a dieciséis técnicos que prestan o han prestado servicio para UPA-UCE en Extremadura. Eso hace que las razones que justificaban la prisión provisional no tengan ya la intensidad necesaria para mantener esta «medida cautelar tan excepcional».

La decisión tomada por la Audiencia contaba con el respaldo de la Fiscalía de Badajoz, que el miércoles solicitó la puesta en libertad porque no consideraba relevante «la posible influencia de los investigados en las posteriores declaraciones» de testigos.