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La herencia de tía a sobrina dispara la cuota a pagar

  • El Impuesto de Sucesiones grava las adquisiciones gratuitas que se producen en una herencia

El Impuesto de Sucesiones grava las adquisiciones gratuitas que se producen en una herencia. Para ello, primero se establece lo que se denomina masa hereditaria. En el caso de esta familia de La Garrovilla, está formada por 1.339,86 euros en metálico y tres propiedades: una casa con un valor catastral de 37.400 euros, una cochera de 4.200 euros y un pequeño terreno que ni siquiera está valorado. Pero hay que aplicar sobre el valor catastral un multiplicador para calcular el valor real de los bienes. Es decir, cuánto podría suponer su venta en el mercado. Para el año 2013 ascendió en la localidad a 2,71 para bienes residenciales.

Al aplicar este coeficiente multiplicador se asigna a la casa y la cochera un valor real de casi 113.000 euros. Con los olivos y el dinero en efectivo se pasa de 116.800. A esto se suma el ajuar doméstico, que supone un 3% más. En total, una masa bruta de más de 120.300 euros.

La ley establece una importante reducción por adquisición de la vivienda habitual del fallecido, pero sólo para cónyuges, hijos o padres. Para colaterales (hermanos, tíos, sobrinos…) que hayan vivido durante los dos años anteriores con el legatario se exige que tengan más de 65 años. Agustín Segovia tiene 60 y su mujer va a cumplir 57. Tampoco pueden optar a la reducción general que se aplica en Extremadura sólo para cónyuges, padres o hijos. Por eso, tienen la reducción mínima por parentesco, cerca de 8.000 euros.

A la cifra final, 112.300 euros, se aplican unos porcentajes que, como en el Impuesto sobre la Renta, crecen en función del volumen total. Así se obtiene una cuota íntegra, que en este caso asciende a 14.400 euros. Pero esta cantidad a pagar se multiplica por otro valor en función del grado de parentesco. Para cónyuges, hijos y padres ese valor es uno; pero para sobrinos es 1,5882. De ahí que la cifra final sea de más de 22.800 euros.