Hoy

«La crisis económica y el endurecimiento de las leyes están haciendo mucho daño»

«La crisis económica y el endurecimiento de las leyes están haciendo mucho daño»
  • A Extremadura no sólo llegan cada verano niños de Ucrania procedentes de las zonas afectadas por el accidente nuclear de Chernóbil. También lo hacen desde Rusia

A Extremadura no sólo llegan cada verano niños de Ucrania procedentes de las zonas afectadas por el accidente nuclear de Chernóbil. También lo hacen desde Rusia. Concretamente desde Tula, que aunque está a más de 500 kilómetros de la central Vladímir Ilich Lenin, donde sucedió el accidente en abril de 1986, también se considera territorio afectado. De hecho, en esa región se han observado unas tasas inusualmente altas de cáncer de huesos y del sistema nervioso en niños. Así lo pone de manifiesto el último estudio de Greenpeace, que posiciona a Briansk, Kaluga, Orlov y Tula como las provincias rusas más contaminadas.

De allí es Masha, que actualmente tiene 16 años y vive en una casa de acogida desde los tres. La primera vez que conoció Extremadura fue con siete. Llegó hasta un hogar placentino. «Nuestro principal problema fue el idioma, pero los niños aprenden rápido», coinciden Carmen Layosa y Juan Ángel García, vicepresidente de ‘Todos somos niños’, un asociación con sede en Toledo pero que trabaja en Madrid, Castilla-La Mancha y Extremadura. Badajoz es la última provincia que se ha incorporado al programa de esta agrupación que lleva en funcionamiento 20 años.

«Los niveles de radiactividad han descendido mucho. Además, siempre ha existido una creencia falsa. No pasa nada por acoger a niños de zonas afectadas por radiactividad. Obviamente, es algo que no se contagia de una persona a otra», añade García. Él destaca que en dos décadas han llegado a contar con 700 socios. De hecho, ha habido veranos en los que se ha acogido a 200 pequeños. «La crisis económica y el endurecimiento de las leyes están haciendo mucho daño. Ahora estamos trayendo a alrededor de 40 y este año intentaremos traer a 60».

Ese descenso en el número de acogimientos también se ha notado en la región extremeña. «Ya no hay tantas familias dispuestas a hacer esto. En 2007, empezaron a acoger en muchos hogares del norte de Cáceres. Había hasta una veintena. Ahora no llegan ni a diez», lamenta Juan Ángel.