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Almendralejo, que ha crecido un 12% en estos diez años. :: hoy
Almendralejo, que ha crecido un 12% en estos diez años. :: hoy

Quince municipios concentran ya más de la mitad de la población regional

  • El éxodo rural en la última década propicia que Extremadura tenga ahora más pueblos pequeños y menos grandes

Más de la mitad de Extremadura vive en quince municipios. Esa quincena de localidades, las más grandes de la comunidad autónoma, suma 550.340 habitantes sobre un total de 1.087.778 que tenía la región a fecha 1 de enero de este año, según el dato publicado la semana pasada por el INE (Instituto Nacional de Estadística). Este grupo lo forman Badajoz (149.946) , Cáceres (95.814), Mérida (59.174), Plasencia (40.663), Don Benito (36.975), Almendralejo (34.543), Villanueva de la Serena (25.992), Navalmoral de la Mata (17.247), Zafra (16.855), Montijo (15.674), Villafranca de los Barros (13.224), Coria (12.886), Olivenza (12.032), Miajadas (9.879)y Trujillo (9.436).

Hace una década, esas poblaciones no se llevaban una porción tan grande de la tarta. De hecho, entre todas no suponían la mitad del censo de la comunidad. Se quedaban en el 48,1 por ciento, mientras que ahora alcanzan el 50,6. Estos dos puntos y medio de diferencia en diez años suponen más de 27.000 personas. O lo que es lo mismo: a lo largo de la última década, los quince municipios más importantes de la región han ganado entre todos 27.152 habitantes. Fuera de este grupo, lo normal es perder habitantes. Y de hecho, es lo que le ha sucedido a la gran mayoría de las localidades.

Las cifras son consecuencia de un fenómeno bien conocido, pero contra el que Extremadura, lo mismo que otras autonomías, no acaba de encontrar un remedio. Se trata de la despoblación que afecta al ámbito rural desde hace décadas. Su mecánica se repite año tras año: vecinos del pueblo que hacen las maletas y se van a vivir a otro sitio, muchos de ellos a la ciudad más próxima.

Estos movimientos de población han tenido múltiples efectos sobre la demografía regional, y uno de ellos ha sido que ahora hay más pueblos pequeños y menos grandes. Hace diez años, en Extremadura había cuatro municipios con menos de cien vecinos: El Carrascalejo, Benquerencia, Ruanes y Cadalso. Ahora hay tres más: Campillo de Deleitosa, Garvín y Robledillo de Gata.

La franja de 101 a 500 habitantes tenía 98 localidades en el año 2006, y ahora hay diez más. Y había 92 con más de quinientos pero menos de mil vecinos, y ahora hay 95. A partir de ahí, en todos los tramos siguientes hay menos localidades, excepto en el de tres mil a cinco mil, que no ha cambiado en estos 10 años.

Los números de la última década dejan claro que el lastre de la despoblación no afecta por igual a las dos provincias. Mientras que Cáceres ha perdido más de nueve mil habitantes, Badajoz ha ganado casi once mil. Entre las poblaciones que superan los cinco mil empadronados, hay 18 que han visto crecer su censo, de las que catorce son pacenses. De hecho, estas diferencias entre provincias se aprecian también al poner el foco sobre las localidades más pobladas de la comunidad autónoma. De las diez primeras -todas ellas han ganado población en la última década- siete están en Badajoz. Y entre las cinco siguientes, las que ocupan los puestos once al quince por su número de habitantes, dos son pacenses y tres cacereñas. Estas últimas (Coria, Miajadas y Trujillo) suman ahora menos vecinos que hace diez años, mientras que las otras dos (Villafranca de los Barros y Olivenza) han crecido.