Hoy

tribuna

Un engendro político

GUARDO en la agenda de mi teléfono los números de muchísimas personas. Por mi trabajo, decenas de ellas tienen relación con la política y sus instituciones. A muy pocas de estas últimas no han enfadado, más de una vez, las informaciones del HOY, nuestras opiniones o valoraciones periodísticas. Aún menos son las que no nos han hecho partícipe de sus enfados, quejas y reproches. Por teléfono, por correo y en persona, directa, indirecta, pública y privadamente. El último cargo político al que hemos enfadado, en concreto por una de mis cartas de domingo, es Remigio Cordero, portavoz de Recuperar Badajoz (Podemos) en el Ayuntamiento de la capital provincial. El miércoles lo reflejaba Juan López Lago en su crónica sobre el desayuno que Cordero compartió con los otros dos portavoces de la oposición en Badajoz: Ricardo Cabezas (PSOE) y Luis García Borruel (Ciudadanos). A Cordero le ha enfadado que yo llamara 'engendro' político a un tripartito creado por esas tres formaciones y puesto al frente del consistorio pacense después de aprobar una moción de censura. Seguramente debido a que él es médico, interpretó lo de 'engendro' por sus primeros significados: «Feto, criatura informe que nace sin la proporción debida, persona muy fea». Pero Cordero debería quitarse la bata blanca cuando va al Ayuntamiento. La política son planes, proyectos e ideas, no cuerpos viscerales. Así que si vuelve a escuchar o leer esa expresión, 'engendro' político, mi consejo es que adopte la cuarta acepción del sustantivo: «Plan, designio u obra intelectual mal concebidos». Eso es lo que sería en estos momentos una coalición de gobierno municipal de esas formaciones en Badajoz, un plan mal concebido. Un 'engendro'.

Tres razones

¿Por qué? Por muchas razones. Todas no cabrían en el espacio de esta tribuna. Me centraré en las principales. Primero, Cabezas, Borruel y Cordero no comparten un proyecto común de ciudad, sino un proyecto de supervivencia. El primero malvive como portavoz de una agrupación cuya secretaría general sigue en manos de Celestino Vegas. El segundo sabe que tiene muy difícil continuar de candidato de Ciudadanos no ya en las próximas elecciones, sino incluso sin llegar a ellas. El tercero se ha encelado ('enamorado', según la RAE) con la imagen de un Hospital Provincial habilitado como residencia geriátrica, de tal modo que Podemos, incluso, condicionaría su implicación en ese 'engendro tripartito' a que el Ayuntamiento no diera licencia de obras al actual proyecto de la Diputación de Badajoz para el edificio. Así, Cordero ha sugerido poco menos que se prevarique, pues un ayuntamiento no puede dar licencias de obra a capricho ni por cuestiones que no sean las que legalmente establece la ley. Que el alcalde sea azul, rojo, naranja o morado no es, me temo, una de ellas.

Segundo, planificar una moción de censura municipal, posibilidad que sí ha estado sobre la mesa de los tres portavoces de la oposición y en la del presidente de la Junta (cada vez que un político lo niega, se muere un gatito), no es igual que hacerlo a escala regional, como ocurrió en la pasada legislatura en la Asamblea. Una moción parlamentaria es una herramienta política y ejecutiva; una moción municipal es solo ejecutiva porque no hay debate, no puede salir o no salir. Solo hay moción si se gana. Por tanto, todo el juego político que concede es su reclamo o como amenaza. Puesta en marcha, los efectos son automáticos. Porque se ejecuta y, salvo ridículo espantoso de los promotores, cristaliza en la figura de un nuevo alcalde. Eso sucede así porque la política municipal es fundamentalmente gestión de problemas, decisiones inmediatas y próximas al ciudadano. Por cierto, un alcalde no puede nombrar consejeros, como un presidente de la Junta. Los alcaldes gobiernan con sus concejales. Imaginen que Vara tuviese que hacerlo con sus diputados. ¿Cordero se iba a postular como primer teniente de alcalde y concejal liberado de Urbanismo, Inspección y Disciplina, Oficina del Plan Municipal, Gabinete de Proyectos, Protección Ambiental e Inmobiliaria Municipal? ¿Quizás como concejal de Recursos Humanos, Prevención de Riesgos Laborales, Servicios Médicos y Reprografía? Cobraría unos 50.000 euros brutos al año. ¿Aceptaría el PSOE ceder la alcaldía a Borruel o Cordero? ¿O se atornillaría al argumento de que ellos son 9 y los otros solo suman 5 y que entonces sí, una vez fuera del tablero los 13 del PP, habría que respetar la voluntad popular y las diferencias de votos y concejales entre las tres fuerzas?

Tercero, hoy en España la política de primera división, por ejemplo la del ayuntamiento más importante de Extremadura, el de Badajoz, no es posible sin la administración inteligente de sus múltiples y no siempre evidentes derivadas. Por eso Vara se reunió en noviembre -creo que desacertadamente, pero ese es otro problema- con Borruel en el bar del Aeroclub de Badajoz. Por eso Cordero relacionó su participación en el 'engendro' con una iniciativa de carácter provincial, la licencia de obra del hospital de San Atón. Por eso los partidos serios elevan decisiones de este calado a sus órganos regionales. Por eso seguramente el PSOE le diría a Cordero que vale, que podemos empezar a hablar de moción, pero siempre y cuando tú le obligues a Álvaro Jaén a que se ponga a trabajar en Mérida al lado del PSOE y a contener así el decisivo papel que ahora juega Monago en la aprobación de las cuentas regionales y otras leyes. Y en fin, por eso quitar la Alcaldía al PP en Badajoz dejaría al PSOE regional a merced de Podemos; a partir de entonces los populares no cederían un milímetro a los acuerdos, entraríamos en una impredecible escalada de tensiones políticas y la gobernabilidad de Extremadura quedaría manga por hombro. Más que descosida, hecha jirones. Un lujo.

Volver al Aeroclub

Obviar esta última razón, la de la interdependencia de los actores políticos, demuestra la osada inconsciencia de quienes han podido maniobrar -legítimamente ojo- en todo este lío. El PSOE y el PP están en Extremadura bajo el mando de dos personas, Vara y Monago, con capacidad sobrada como para modular un segundo tramo de legislatura sensato, sereno y productivo. Los dos deben poner de su parte. El PP es débil en Badajoz y Cáceres, el PSOE en la Asamblea y Mérida. Hay voluntad por avanzar en paralelo en aquellas estrategias que proporcionen progresos en las prioridades regionales: ferrocarril, empleo, sistema de financiación... Vara ahora va a Madrid y despacha el primero con los ministros. Seguro que tiene hilo directo con Vicepresidencia. Está consiguiendo para Extremadura más de lo que hubiese conseguido si se hubiese puesto cerril contra Rajoy. Monago sabe ya que todo lo que sube, baja; que todo lo que se gana, puede perderse; y que, en el gobierno o la oposición, el escenario seguirá siendo nuestra querida Extremadura. No cuesta tanto que se sienten, hablen y nos eviten enredos inútiles. El Aeroclub de Badajoz sería un buen sitio para empezar. Feliz Navidad.