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Extremadura busca familias para sacar a los menores de los centros de acogida

Algunas de las familias que forman parte de la asociación extremeña de Afadex.
Algunas de las familias que forman parte de la asociación extremeña de Afadex. / HOY
  • La Dirección General de Políticas Sociales quiere potenciar el acogimiento como la mejor opción para los niños tutelados por la Administración

252 menores, de cero a poco más de 18 años, están hoy viviendo en alguno de los ocho centros de acogida que tiene la Junta de Extremadura. Además, hay 59 residiendo en pisos tutelados y 29 más en viviendas semiautónomas. Por tramos de edades hay 46 entre 0 y 6 años; 91 de 6 a 12; 166 de 12 a 17, y 37 con más de 18 años.

Todos están tutelados por la Administración porque les ha sido retirada la custodia a sus padres biológicos por diversos motivos. El más común: el abandono del cuidado de sus hijos. Para atender de la mejor forma posible a estos menores la Junta busca familias acogedoras que quieran cuidarlos como si de un hijo más de las mismas se tratara, para que puedan salir de los centros.

No porque en los mismos no tengan una atención adecuada. «Los profesionales que se ocupan de estos centros hacen una grandísima labor», deja claro la directora general de Políticas Sociales, Carmen Núñez. De hecho, casos como el que ha visto la luz esta semana, referente a la denuncia de dos menores del San Juan Bautista a otros dos compañeros por presuntos abusos sexuales, son una excepción.

Pero la opinión mayoritaria de los expertos es que los menores están mejor en un entorno familiar que en un centro. Porque se les brinda una atención personal, un vínculo afectivo, un cuidado continuo, un entorno físico que no estigmatiza,... «El desarrollo de un menor es mucho más adecuado en una familia», afirma Carmen Núñez.

«Los centros de acogida no son positivos para el menor, que necesitan un adulto de referencia para desarrollarse como personas», añade Pilar Rivada, que es miembro de la Asociación de Familias Adoptantes y Acogedoras de Extremadura (Afadex).

Es el motivo por el que la nueva normativa de protección a la infancia que vio la luz el pasado año, cuyo objetivo es adaptar los instrumentos de protección de menores a los cambios sociales, apuesta por las familias frente a las residencias. En este marco, la Junta de Extremadura está trabajando en la elaboración de dos nuevos decretos, uno para la adopción y otro para el acogimiento, para adaptar su normativa a la nueva ley.

Solidaridad

«Motivo por el que en este decreto reforzaremos la figura de las familias acogedoras y la promoveremos», adelanta Carmen Núñez. El fin es lograr que Extremadura cuente con una red de familias acogedoras que se ocupen de los menores tutelados por la Administración de la misma forma que lo harían de sus hijos para garantizar así su desarrollo y evitar que se institucionalicen en los centros de menores.

«Por eso el acogimiento no tiene nada que ver con la adopción; en ésta se busca ser padres, en el acogimiento se persigue solo ayudar a un niño favoreciendo su relación con su familia de origen», deja claro Pilar Rivada.

«Se necesitan personas solidarias y altruistas, familias estructuradas con estabilidad emocional y económica, y mentalizadas de la importante labor que van a desarrollar; en definitiva, personas sanas en todos los sentidos», resume Núñez.

Extremadura hoy carece de estas familias acogedoras, a pesar de que se trata de una figura muy extendida en otras comunidades. «Por eso la tenemos que reforzar y promover, lo haremos con una campaña el próximo año, porque necesitamos estas familias para poder sacar a los menores de los centros». Porque es la mejor opción para que estos menores puedan desarrollarse. «Y hoy apenas contamos con un par de estas familias, fruto de la única campaña que hasta la fecha, hace más de siete años ya, se hizo en la región para promover la figura». Familias ajenas y acogedoras para casos de urgencia y para acogimientos temporales o permanentes, las tres modalidades que puede haber. En todos los casos, estas familias deberán tener contacto con las de origen de los menores, «porque el objetivo prioritario es que, siempre que sea posible, los menores no pierdan el vínculo y retornen».

Además de los 340 menores que hoy están en centros de acogida, pisos tutelados y viviendas semiautónomas, hay otros 240 que no viven con sus padres pero sí con su familia extensiva (abuelos, tíos...), pero solo dos que hoy están con familia ajena, precisamente por la carencia de la red regional por la que apuesta Políticas Sociales.

«Porque la vida de estos niños sería absolutamente distinta, porque sería una mejor opción para que puedan tener una vida normal», argumenta Carmen Núñez, que no duda de que se alcanzará el objetivo. «Conseguiremos las familias porque Extremadura es una tierra solidaria, lo ha demostrado muchas veces y este sentimiento altruista asomará también en esta ocasión».

Mientras tanto los menores a cuyos padres se les ha retirado su custodia continuarán bien con sus parientes cercanos o en los centros de acogida, que están en torno a un 40% de ocupación según los datos de la directora general. «Hemos reducido el número de niños en los centros, porque en los últimos años hemos trabajado mucho con las familias tanto en prevención como en retorno, precisamente con el objetivo prioritario de no tener que retirar la custodia a los padres y de favorecer que sus hijos puedan regresar con ellos a casa en todos los casos en los que es posible».