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«Tenemos que hacer que echen a la profesora»

El 12% de los docentes que el año pasado se dirigieron al Defensor estuvieron de baja laboral.
El 12% de los docentes que el año pasado se dirigieron al Defensor estuvieron de baja laboral. / HOY
  • El sindicato advierte de que cada vez es más frecuente que las direcciones de los centros educativos no respalden al trabajador

«Tenemos que hacer que la echen». La aludida es una profesora de Secundaria de un instituto extremeño, y la frase figuraba en el grupo de Whatsapp de los padres de sus alumnos. La docente se enteró de lo que decían de ella gracias a que una de las madres se lo enseñó. Su reacción fue contárselo a la dirección del centro, que al principio no la respaldó. Después, con el transcurrir de los acontecimientos, sí que la apoyaron. El equipo directivo del instituto habló con los padres, medió en el conflicto y el asunto no fue más allá.

El caso es uno entre el medio centenar que atendió el año pasado -en los cursos precedentes fueron ochenta y cien, respectivamente- la oficina extremeña del Defensor del Profesor de ANPE (Asociación Nacional de Profesorado Estatal), que llama la atención sobre dos aspectos: han aumentado los casos en Educación Secundaria y cada vez es más frecuente que los equipos directivos de los centros no respalden a los docentes.

Esto último le ocurrió el curso pasado a una profesora a la que una alumna le faltó al respeto la mañana en que repartió a la clase las notas de un examen. La estudiante había suspendido. De hecho, se había quedado lejos del aprobado. Y su reacción fue subir la voz y dirigirse en tono amenazante a la profesora, que optó por trasladar el caso a la dirección del centro, quien respondió sugiriéndole que hiciera más pruebas en las que basar las calificaciones. Al no obtener la ayuda que esperaba, la mujer trasladó el caso al Defensor del Profesor de ANPE.

La respuesta de la dirección fue justo la contraria en el caso de una profesora que llamó la atención a dos alumnos de Secundaria que estaban utilizando el teléfono móvil en el recreo. La reacción de uno de ellos fue decirle a la docente que si se le ocurría contar algo al director del centro, se vengaría grabándola un vídeo en clase, sin que se enterara, para subirlo a las redes sociales y mofarse de ella.

La inspección educativa

La mujer elevó una queja al equipo directivo del instituto, que tomó cartas en el asunto y lo resolvió de forma que el conflicto no fue a mayores. Pero este final rápido no siempre se produce. En ocasiones tiene que entrar en escena la administración, normalmente a través del servicio de inspección educativa, que según explica el sindicato, tampoco respalda siempre la labor de los profesionales.

Es otro de los cambios que la Oficina advierte al comparar las atenciones realizadas durante el último curso y las de los años anteriores. En cuatro de cada diez casos, el enfrentamiento es entre el alumno y el profesor, mientras que en el 27 por ciento de las ocasiones, la parte implicada no es el menor sino sus padres. En cuanto a los hechos que más se repiten en el día a día del Defensor, destacan los problemas para dar clases por la actitud de algún alumno, habitualmente debido a faltas de respeto o insultos. También las falsas acusaciones o incluso el acoso por parte de los escolares o de sus progenitores, según la memoria del sindicato, que igualmente señala a las nuevas tecnologías como una fuente de conflicto cada vez más habitual.

En especial, la aplicación Whatsapp, muy extendida entre los padres, que la utilizan como herramienta para estar informados sobre cuestiones rutinarias de sus hijos, como los deberes o los exámenes. Sin embargo, no es extraño que el diálogo entre los padres derive hacia otros asuntos, y el profesor acaba situándose en el centro de la diana de las críticas. Lo constatan cada vez con mayor frecuencia en la oficina del Defensor del Paciente de ANPE, un servicio que funciona durante todo el año (se puede contactar en los teléfonos 927 22 38 50 y 924 22 06 95).

En el balance del curso pasado, otro dato destacado es que el doce por ciento de los profesores que requirieron este servicio acabaron con una baja laboral. El cuadro de ansiedad afecta a 72 de cada cien -en el curso anterior sumaban el 92 por ciento-, y el de depresión, al trece por ciento, un porcentaje este último que ha aumentado respecto a cursos anteriores.

De cada cien conflictos que llegan al Defensor, 54 se producen en las aulas de Educación Primaria, 37 en las de Secundaria, 8 en las de Infantil y el resto en otras escalas de la enseñanza, señala ANPE, que también subraya otra cifra: casi el 70% de quienes padecen este tipo de situaciones son mujeres. Ante este panorama, el sindicato reclama que se revise y actualice el Anteproyecto de Ley de Convivencia Escolar. También cree conveniente que exista una ley específica que recoja la autoridad del docente, y entiende igualmente necesario que se establezca una garantía de protección jurídica para este colectivo.