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Los ecoparques recuperan el 90% de los envases ligeros que reciben

Triaje secundario de la línea amarilla en el ecoparque de Badajoz.
Triaje secundario de la línea amarilla en el ecoparque de Badajoz. / Martín
  • Plan Pirex

  • La región se divide en siete áreas de gestión con otras tantas instalaciones de tratamiento de residuos domésticos por las que pasan las líneas amarilla y genérica

Extremadura tiene siete ecoparques. Cada uno de ellos está situado en una de las áreas de gestión en las que el Plan Integral de Residuos (Pirex) divide la región y todos son gestionados por Gespesa. La función de estas instalaciones es la recogida y tratamiento de los residuos domésticos que se producen en su ámbito de influencia. Y no es una cantidad menor. Se estima que una familia de cuatro miembros genera cinco kilogramos de basura diarios, lo que supone que en el conjunto de la región se produzcan 520.000 toneladas de residuos al año.

Badajoz, Mérida, Villanueva de la Serena, Talarrubias, Cáceres, Mirabel y Navalmoral de la Mata son las localidades que tienen un ecoparque en Extremadura, por lo que son los centros de sus respectivas áreas. «La división se debe a que se ha considerado que es la mejor forma de llegar a todos los puntos de la región. Debemos tener en cuenta que Cáceres y Badajoz son las dos provincias más grandes de España y que el transporte de los residuos debe ser lo más eficiente posible», explica Cándido Lobato, técnico de Contratas de Gespesa.

De esta forma, a los ecoparques llegan residuos en los camiones de recogida que hay en las grandes ciudades y en las localidades próximas a las instalaciones, pero en los puntos más alejados se acumula la basura en estaciones de transferencia y en centros de carga y se traslada posteriormente.

Estos residuos son de dos tipos. Por un lado están los genéricos, que los ciudadanos depositan en el contenedor verde, y los de la línea amarilla, que proceden de los recipientes previstos para los envases. El papel y el cartón se dirige directamente a las empresas que se encargan de su reciclado y los vidrios los recoge Ecovidrio.

Eso no quiere decir que en los ecoparques no haya zonas destinadas al cartón y al vidrio, ya que se intenta recuperar la mayor cantidad de residuos posible y en las áreas de triaje se separan los materiales que los ciudadanos depositan incorrectamente en los contenedores.

Hay un tercer tipo de residuos que terminan en el ecoparque. Son los llamados voluminosos, que re recogen de manera especial y suelen ser electrodomésticos, muebles o enseres de gran tamaño.

La importancia de separar los residuos domésticos y depositarlos en el contenedor adecuado se observa a través de las cifras. En los ecoparques se recupera el 90% de los envases ligeros que se depositan en los contenedores amarillos y el 19% de la basura genérica. Por este motivo, Gespesa está trabajando en potenciar la recogida de envases ligeros, que se cifra en 10 kilogramos por habitante al año, y por concienciar acerca de la necesidad de que se depositen en el contenedor adecuado, ya que el porcentaje de envases ligeros recuperados de la línea genérica es más reducido y, además, éstos deben ser lavados antes de enviarlos al reciclado.

Separador magnético para las latas.

Separador magnético para las latas. / Martín

Cuando un camión llega a un ecoparque cargado con envases ligeros pasa por la báscula de pesaje, para conocer su carga, y la deposita en una zona específica desde la que se nutre la línea amarilla.

El primer paso del conjunto del proceso es un triaje primario, «en el que los operarios retiran de la cinta cualquier elemento que pueda atascar el abrebolsas y clasifican aquellos residuos que no deberían estar en esta línea», apunta Lobato.

De esta zona, las bolsas caen al trómel –un cilindro dotado con una criba que separa la materia orgánica– pero pasando por unas cuchillas que se encargan se romper las bolsas de plástico.

A continuación, en los ecoparques más modernos existe un separador óptico, que identifica los residuos y los envía a su espacio mediante soplado. En Badajoz todavía no hay separador óptico, por lo que la cadena avanza hacia el triaje secundario. Ahí, los trabajadores se encargan de seleccionar los diferentes tipos de materiales. «Las botellas de pet, las de pead, los bricks o el film. Cada residuo va a una zona», puntualiza Lobato. Por ello, los empleados reciben formación antes de comenzar a trabajar para poder realizar correctamente la selección.

Las latas continúan en la cinta y son seleccionadas por un separador magnético. Por último, si todavía queda algo de metal se separa gracias a la corriente de Foucault. Así, cada residuo cae en una cabina en la que se prensa y queda listo para su envío a la empresa encargada de su reciclaje. «Los materiales que recuperan los ecoparques van marcados del uno al siete», explica José Antonio Blanco, responsable de gestión de residuos de Torrepet, una de las empresas que trabajan en la cadena de reciclado.

La línea de residuos genéricos, la denominada ‘todo uno’, sigue un proceso similar al de la amarilla. La principal diferencia es que procesa una mayor cantidad de residuos y está siempre en funcionamiento, mientras que la de envases solo trabaja durante unas horas por la mañana. «El ecoparque de Badajoz presta servicio a 270.000 habitantes y por aquí pasan 110.000 toneladas de residuos al año, de las que 2.000 son de envases ligeros», expone Carmen Sánchez, jefa de servicio de Ecoparque Badajoz.

Compost

La materia orgánica que sale de las dos líneas se dirige a una zona de fermentación y acabará transformada en compost para aprovechamiento agrario.

Transporte de los envases de pet .

Transporte de los envases de pet . / Martín

Por último, los residuos que no se pueden recuperar se embalan y quedan listos para ser depositados en los vasos. Estos recintos se llenan con las balas plastificadas y se sellan. «Los residuos producen gas, por lo que es necesario dejar unos pozos para que se expulse. El ecoparque de Badajoz es el único que está dotado con una planta de biogás que capta los gases de los vasos y genera electricidad», señala Lobato. En concreto, esta planta produce tres veces más energía de la que consume el ecoparque.

El objetivo final de toda la cadena es volver a poner en circulación los elementos que sean recuperables, ahorrando así en materias primas. Los conceptos con los que se trabajan son reducción, reutilización, reciclado y valorización, por lo que la labor de los ciudadanos es indispensable a la hora de generar una menor cantidad de desechos y de separar los residuos en los hogares.