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El presunto fraude de UPA se inició con 700 movimientos bancarios en solo cuatro días

La Guardia Civil saca documentación de la sede de UPA-UCE en Plasencia. ::
La Guardia Civil saca documentación de la sede de UPA-UCE en Plasencia. :: / efe
  • La Guardia Civil ha analizado más de 15.000 transferencias para desentrañar el «carrusel» que permitió justificar el cobro de 1,8 millones

Más de 15.000 transferencias bancarias ha tenido que investigar la Guardia Civil para desenredar la madeja que le ha permitido poner en pie la trama presuntamente delictiva por la que han sido detenidos siete destacados miembros de la organización agraria UPA-UCE Extremadura.

El estudio de esos 15.000 apuntes ha sido clave para que los investigadores de la Policía Judicial de la Guardia Civil de Cáceres hayan podido entender el modus operandi de una organización sobre la que pesan los cargos de pertenencia a organización criminal, contra la hacienda pública, fraude en las subvenciones, falsedad documental y blanqueo de dinero.

El sistema de funcionamiento es complejo, pero los detalles que se van conociendo permiten vislumbrar que la organización agraria pudo idear un sistema de tipo «carrusel» por el que movió importantes cantidades de dinero con el fin de justificar de forma ficticia el pago de unos servicios de asesoramiento que eran subvencionados por la Junta de Extremadura y el Gobierno entre 2013 y 2015.

En esos años existía una línea de subvenciones destinada a propietarios de explotaciones agrícolas que se estuviesen planteando hacer mejoras. Para ello, los agricultores debían contratar un servicio de asesoramiento con una entidad autorizada (en este caso UPA-UCE) que, a cambio de la realización de ese trabajo, debía cobrar del agricultor la totalidad del dinero.

Por tanto, UPA-UCE tenía que realizar primero el servicio de asesoramiento. A continuación, el agricultor abonaba el importe íntegro del servicio prestado. Y más tarde, eran remitidos a la Junta de Extremadura el resguardo bancario que acreditaba el pago por parte del agricultor y el certificado que daba fe de la prestación del servicio por parte de UPA. Esos documentos eran analizados por la Junta y, si todo estaba en orden, la Administración regional autorizaba el pago al agricultor del 80% del dinero invertido en el servicio de asesoramiento.

Ese era el sistema establecido, pero la obligación de adelantar la totalidad del importe y la imposibilidad de recuperar el 20% del dinero, amén del papeleo que exigía la tramitación, hacían difícil que los pequeños agricultores se interesasen por este tipo de subvenciones. Además, los importes que se manejaban tampoco eran muy atractivos, puesto que la subvención que podían recibir oscilaba anualmente entre los 500 y los 1.000 euros.

Circuito financiero

Esa habría sido la razón por la que UPA-UCE ideó un circuito financiero que facilitaba el acceso a esos fondos. Con este fin, habría creado Servicios Integrales Extremeños SL (Siex), una sociedad instrumental de la que su administrador único era un trabajador de UPA. La función de esta sociedad instrumental era prestar a los agricultores el dinero que necesitaban para pagar a UPA-UCE los servicios de asesoramiento sin que los supuestos beneficiarios pusieran dinero alguno.

Aunque no han trascendido los detalles de la investigación, HOY ha podido saber que el «carrusel» se inició en septiembre de 2013, cuando la organización agraria realizó en un mismo día dos transferencias bancarias a Servicios Integrales Extremeños, una de 200.000 euros y otra de 100.000.

El mismo día en el que se hicieron esos ingresos, la sociedad instrumental realizó más de 500 transferencias a pequeños agricultores por un valor que rondaba los 300.000 euros. Por tanto, el dinero que esta citada sociedad recibió de la organización agraria fue a parar inmediatamente a las cuentas de los agricultores, que recibieron una media de 600 euros en concepto de préstamo para asesoramiento agrario.

Pocas horas después, desde las cuentas de esos 500 agricultores salió con destino a UPA-UCE el dinero que acababan de ingresarles. De ese modo, en apenas dos días, UPA-UCE volvía a tener en su poder los 300.000 euros que había transferido a la sociedad.

Movimientos rápidos

Pero los movimientos bancarios no terminan ahí porque un día después de que UPA-UCE realizara las dos primeras transferencias, envió otros 40.000 euros a Servicios Integrales Extremeños, que inmediatamente transfirió ese dinero a las cuentas de otros 80 agricultores. También en este caso, el dinero apenas estuvo unas horas en poder de los productores, puesto que los fondos fueron enviados a las cuentas de UPA-UCE.

El resultado es que en sólo tres o cuatro días, después de 700 movimientos bancarios, la organización agraria volvía a tener en su poder los 340.000 euros para iniciar de nuevo el «carrusel».

Que así sucedió lo demostrarían los apuntes bancarios, donde queda reflejado que un par de días más tarde UPA hizo un nuevo envío de 70.000 euros a la citada sociedad instrumental, luego hubo otro de 250.000 euros y de forma sucesiva fueron realizándose movimientos similares por un valor que superó ligeramente el millón de euros.

Todo ese dinero pasaba fugazmente por las cuentas de los agricultores y terminaba de nuevo en las cuentas bancarias de UPA-UCE, que una vez concluido el «carrusel» volvía a disponer del dinero para emplearlo en lo que considerase oportuno.

El objetivo final era generar los justificantes de pago que necesitaban los agricultores para solicitar la subvención a la Junta de Extremadura, puesto que la Administración regional exigía que el agricultor hubiese abonado la totalidad del servicio para concederle la subvención por el 80% del importe.

De la investigación se desprende que el sistema ideado por UPA-UCE permitió que cerca de 2.000 agricultores justificaran en 2013 el pago de alrededor de un millón de euros a la organización agraria.

Y eso hizo posible que la Junta de Extremadura entregara a los solicitantes un montante global de más de 700.000 euros que, tan pronto como llegaron a las cuentas de los agricultores, fueron transferidos a Servicios Integrales Extremeños para amortizar el préstamo.

De un modo similar habría actuado UPA en el año 2014. En ese período, la organización agraria habría enviado a Servicios Integrales unos 110.000 euros que, después de dar varias vueltas y acabar de nuevo en manos de UPA, habrían justificado el pago de más de 700.000 euros a la organización agraria. Y lo mismo habría ocurrido en 2015, cuando se justificaron pagos de servicios de asesoramiento por un valor próximo a los 750.000 euros.

El objetivo final era conseguir que la Junta de Extremadura concediese las subvenciones, algo que se logró. En los tres años investigados, unos 1.900 agricultores que accedieron a esta línea de subvenciones recibieron 1,8 millones de euros en dinero contante y sonante.

Esos fondos llegaron a las cuentas de los productores unos tres meses después de presentarse las solicitudes de las subvenciones y automáticamente fueron transferidos a Siex para amortizar los préstamos recibidos para costear el asesoramiento agrario. La operación era ruinosa para Servicios Integrales Extremeños, puesto que sólo recuperaba el 80% del importe prestado.

Pero ese dinero tampoco acababa en las manos de la empresa, puesto que la empresa lo transfería con posterioridad a UPA-UCE, que de ese modo ingresó la práctica totalidad de los 1,8 millones que supusieron las subvenciones concedidas a los agricultores en los ejercicios 2013, 2014 y 2015.