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Extremadura recupera 5.200 toneladas de envases ligeros al año

Balas de residuos en las instalaciones de Torrepet. Martín
Balas de residuos en las instalaciones de Torrepet. Martín
  • educación

  • En los contenedores amarillos deben depositarse las latas, los bricks y las botellas de plástico, aunque el 47% de lo que reciben son residuos impropios

«Cuando un vecino tira un envase ligero al contenedor de residuos sólidos urbanos es como si estuviera quemando dinero», explica José María Carrasco, director gerente de Gespesa, la empresa pública que se dedica a la gestión de las instalaciones destinadas a la recogida y tratamiento de los residuos domésticos en Extremadura.

Con esta afirmación, desde Gespesa se quiere poner de manifiesto que los beneficios de la separación de residuos en los hogares no solo son medioambientales, sino que realizar este proceso de manera correcta también repercute en el bolsillo de los ciudadanos. Tanto la sociedad pública, en concepto de recuperación de los residuos, como los ayuntamientos, por la labor de recogida, reciben una subvención de Ecoembes por su trabajo dentro de la cadena de reciclaje. «Estas subvenciones van destinadas a reducir las tasas de basura que pagan los vecinos», añade Carrasco, que considera que entre los ayuntamientos y Gespesa se dejan de ingresar en Extremadura unos once millones de euros todos los años solo en lo que se refiere a la línea de envases ligeros.

A pesar de ello, en la región se recuperan todos los años 5.200 toneladas de envases ligeros, los que se depositan en el contenedor amarillo. Lo que no significa que se hagan las cosas del todo bien en los hogares, ya que el 47% de los residuos que se encuentran en los contenedores amarillos no deberían estar ahí. «Hay que concienciar a la gente de que no es un contenedor de plásticos, sino de envases ligeros», incide el gerente de Gespesa. «Entre los impropios, los residuos que no corresponden a ese recipiente, que más nos encontramos están las perchas, los juguetes, los cubos de fregona, los percheros y los plásticos de embalar», puntualiza Martín Martínez, técnico de recogida de residuos.

Esto supone que Gespesa recoja unas once toneladas de residuos en los contenedores amarillos, pero entre los impropios y los envases que no se pueden recuperar, el dato final de recuperación no llega al 50% de lo recogido. «En el contenedor de envases ligeros solo deben ir las latas, los bricks y las botellas de plástico y si algún ciudadano tiene dudas de dónde debe depositar un residuo es mejor que lo eche en el genérico», recomienda Carrasco, añadiendo que también se pueden recuperar envases ligeros de los contenedores de residuos sólidos urbanos, pero se hace en menor cantidad e influye negativamente en la subvención.

«Ecoembes nos aplica una reducción por los residuos impropios que llevan los camiones en base a las caracterizaciones que realizan», apunta Alicia Menguiano, gerente de la Mancomunidad Integral de Municipios Centro. En este territorio, se presta servicio de recogida de residuos a 16.700 vecinos y se recogen unas 173 toneladas de envases ligeros al año y otras tantas de papel y cartón. «La subvención que nos llega de Ecoembes es de entre 50.000 y 55.000 euros al año y podría ser mayor si se reciclara correctamente», remarca Menguiano.

Para concienciar a los vecinos de la importancia de la separación de residuos y que conozcan los procesos que deben seguirse, desde Gespesa se trabaja en la educación medioambiental. «Damos charlas a colegios y a asociaciones y acogemos visitas a los ecoparques», expone Carrasco, que reconoce que es un aspecto a mejorar. «Debemos trabajar más y mejor en concienciar a la población, ya que principalmente es Ecoembes quien se encarga de las campañas de promoción y quien trabaja directamente con los ayuntamientos. A partir de ahora, también va a trabajar con nosotros y haremos hincapié de cara al año que viene».

Triturado de los envases. Martín

Triturado de los envases. Martín

En la actualidad, Gespesa tiene un presupuesto de 16 millones de euros, dinero que obtiene de la subvención de Ecoembes y de las tasas que repercuten directamente en los ciudadanos. «De Ecoembes recibimos 2,3 millones de euros al año, con lo que podemos reducir la cuota a los ciudadanos en dos euros anuales, ya que la región tiene 1,1 millones de habitantes. A esta cuantía habría que sumar otra similar por lo que reciben los ayuntamientos», remarca el gerente de Gespesa, que dice que hay estudios que hablan de la posibilidad de llegar a la gratuidad del servicio de basuras si el proceso estuviera optimizado al cien por cien. Es decir, si todos los residuos fueran al contenedor adecuado.

Cadena

Una vez que los ciudadanos depositan los envases ligeros en el contenedor amarillo. El camión del servicio de recogida de basuras, ya sea público o privado, lleva su contenido hasta los ecoparques. En Extremadura hay siete instalaciones de este tipo, ubicadas en Badajoz, Mérida, Villanueva de la Serena, Talarrubias, Cáceres, Mirabel y Navalmoral de la Mata.

En los ecoparques, que funcionan todos de una manera similar, se procede a separar los residuos propios de los impropios. Posteriormente, se realiza una clasificación dependiendo de los envases y se enfardan. «Ecoembes nos dice qué empresa va a pasar a retirar esas balas y ya son los recicladores los que se encargan del resto del proceso», puntualiza el gerente de Gespesa, que indica que el tratamiento de los residuos de los contenedores azules, los de papel y cartón, es el mismo solo que no pasan por el ecoparque y van directamente a la empresa que se encarga del reciclaje. En este sentido se recomienda a los ciudadanos que plieguen los cartones antes de depositarlos en los contenedores.

Las botellas se transforman en granza. Martín

Las botellas se transforman en granza. Martín

Una de las empresas que se encarga del reciclaje de los envases ligeros es Torrepet. Hasta sus instalaciones, en Torremejía, llega embalado un tipo de residuo de los que se encuentra en la línea amarilla de los ecoparques: el pet. «Son botellas de agua, de refrescos, de zumos y de leche», según José Antonio Blanco, responsable de gestión de residuos de Torrepet.

En esta planta se trata el pet, mediante trituración, lavado y extrusión, para convertirlo en granza, que es la materia prima con la que se elaborarán otras nuevas botellas de plástico, dándoles así un nuevo uso a los envases.