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Isabel Yinghua Hernández: Promesa de puro esfuerzo

Isabel en pleno esfuerzo en la piscina.
Isabel en pleno esfuerzo en la piscina. / Comité Paralímpico Español
  • La semana pasada ha vuelto a ser señalada como Mejor Deportista Promesa, esta vez por los Premios Mujer Deporte y Empresa

Ha tardado años, pero Isabel ya ha conseguido que los periodistas sepamos que Yinghua es su segundo nombre, y que sin el Hernández detrás, Isabel Yinghua dice poco o nada de ella. Son las cosas que tiene nacer en China y vivir allí un par de años mientras que tus padres van a buscarte, al llegar a España nos liamos con los nombres. Porque Isabel Yinghua, Santos de segundo, (17 de julio de 1995 Xian, China) no puede ni quiere esconder su origen. La única duda es si la sonrisa que luce 25 horas al día es extremeña, china, o un poco de ambos mundos.

Fuera de la piscina, Isabel Yinghua es como la mayoría de chicas de 21 años que estudian segundo de Derecho en la Universidad Complutense de Madrid. Más de Twitter que de Facebook y amiga de subir la parte de su vida que comparte a Instagram. No parece que le haya gustado mucho la victoria de Trump y puede retuitear citas de Diógenes o de Mario Benedetti. Un terremoto adolescente que en la piscina se convierte en Tsunami.

Una ola que ya ha roto en dos Juegos Paralímpicos, Londres 2012 y Río 2016, y que estuvo a punto de llegar a los de Pekín 2008 con tan sólo 13 años. Meses antes de la cita olímpica, la emeritense se presentó en sus primeros Campeonatos de España de natación adaptada para ganar cuatro medallas. Fue oro en 200 estilos y 100 mariposa, plata en 100 espalda y bronce en 100 libres. Tenía todavía 12 años y competía en categoría absoluta. Sólo la torpe burocracia la alejó de sus primeros Juegos. Entonces perdió la oportunidad de volver a China, aunque quiere hacerlo.

Con 21 años ha estado en dos Juegos Paralímpicos, pero se ha clasificado para tres. Además, en una categoría muy competitiva, la S10, que incluye a los deportistas con la discapacidad física mas leve. En su caso, carece de cuatro dedos de la mano izquierda por un problema durante el desarrollo fetal.

Con tan precoz estreno, Isabel Yinghua ya fue señalada como Mejor Deportista Promesa en los Premios Extremadura del Deporte de 2008. Ocho años después sigue prometiendo. La semana pasada ha vuelto a ser señalada como Mejor Deportista Promesa, esta vez por los Premios Mujer Deporte y Empresa que se entregarán la semana que viene en el marco de un congreso homónimo que se va a celebrar en Badajoz. Isabel comparte galardón con la haltera Lidia Valentín, la Selección Nacional de baloncesto femenino o la periodista Julia Luna.

Isabel Yinghua debería haberse quitado ya la etiqueta de ‘promesa’. Su palmarés no lo es, sólo su DNI. Posee los récords de España de 100 y 50 metros mariposa, ha estado en tres Campeonatos de Europa, en el último, en Funchal, se colgó dos medallas, el bronce en los 100 mariposa y el oro en el relevo 4x100 libres. Tiene más. También ha estado hasta en tres Campeonatos del Mundo, pero nunca subió al podio, este año antes de viajar a Río, en los de Glasgow fue cuarta en los 100 mariposa. Ha perdido la cuenta de sus medallas en Campeonatos de España.

Otra vez cuarta

Aunque son los Juegos de Londres y Río donde más notoriedad ha conseguido. En Londres llegó a la final de su prueba, los 100 mariposa, donde terminó séptima. En la capital del Imperio se quedó también a las puertas de la medalla en los dos relevos, 4x100 libres, cuarta, y 4x100 estilos, quinta. Este año, en Río de Janeiro, nadó cuatro pruebas individuales, y volvió a rozar el podio en los 100 mariposa, se quedó con la amarga medalla de chocolate, volvió a ser cuarta.

Todo un palmarés que sólo se entiende desde el esfuerzo. «La natación es sacrificada», apunta desde Madrid, donde lleva cuatro años entrenando en la Joaquín Blume. Unos sacrificios que para Isabel comenzaron pronto. Con siete empezó a nadar por recomendación materna.

En el instituto ya doblaba entrenamientos, es decir, entrenaba mañana y tarde. Ahora, en edad universitaria la rutina ha dado una vuelta de rosca más. Entrenamiento por la mañana, estudio y entrenamiento por la tarde tres días en semana. Los días que menos entrena son cuatro horas, los que más, seis. Una constancia desconocida en la mayoría de deportes y que ella no lleva mal si nos olvidamos de la distancia que la separa de la familia o de las veces que ha dejado de salir con los amigos. Las dos cosas que peor lleva. «Aunque en el grupo de entrenamiento que dirige Iñaki Urra también se divierten. «Lo uno no quita lo otro», apunta.

La dedicación a la piscina le va a impedir recibir el próximo sábado su último premio. Tiene competición y eso es sagrado. Está preparando su próximo Mundial, que lo nadará en México, y para el que falta casi un año. Mucho tiempo para muchos pero no para una promesa como Isabel, una promesa de puro esfuerzo.