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Superávit de gasolineras en la A-66

Autovía de la Plata en el entorno de Torremejía.
Autovía de la Plata en el entorno de Torremejía. / Brígido
  • La licitación de tres áreas de servicio en la autovía de la Plata llega tarde: entre ella y la N-630 suman ya 32 sitios para repostar, de los que 14 abren todo el día| Si se adjudican las dos que han salido a concurso en Cañaveral, habrá seis sitios para repostar en 45 kilómetros, y algo parecido ocurrirá en Almendralejo

Cuando el coche de Google pasó por el kilómetro 514 de la A-66 se encontró con un carril cortado por las obras del AVE. Estaban construyendo un falso túnel junto a Cañaveral, a mitad de camino entre Cáceres y Plasencia. Es el mismo punto kilométrico que esta semana ha aparecido en el BOE. El motivo es que si al Estado le salen los planes como prevé, las máquinas volverán a aparecer ahí, justo en ese sitio, más pronto que tarde.

Lo harán para construir los accesos a dos áreas de servicio, una a cada lado de esta carretera que cruza España en vertical, desde Gijón hasta Sevilla. En total son 786 kilómetros, más de un tercio de ellos por Extremadura. De Baños de Montemayor a Monesterio hay 285, un recorrido que hasta no hace tanto convenía afrontar con combustible de sobra.

En los primeros cinco meses de 2009, la Guardia Civil auxilió en la provincia de Cáceres a 28 conductores que se quedaron sin gasolina o gasoil en la autovía de la Plata. En todo lo que llevamos de este año han sido seis: uno en mayo, uno en junio, uno julio, uno en agosto y dos en octubre, según los datos facilitados por la Comandancia cacereña. Pasar de 28 en cinco meses a seis en casi el doble de tiempo deja claro que algo ha cambiado.

La clave principal está en que hay más sitios en los que repostar. Y más que habrá, porque el Boletín Oficial del Estado del pasado lunes recogía la salida a licitación de dos áreas de servicio en Cañaveral y una en Almendralejo. Además, el restaurante El Gallo (en Casar de Cáceres, al pie de la autovía) será también gasolinera dentro de unos meses. En total, habrá cuatro establecimientos más en los que echar gasolina o diésel. Se sumarán a los 32 que hay ahora, seis de ellos en la propia autovía y 26 en la carretera N-630, aunque varios de estos últimos están pegados a la A-66.

De esos 32 lugares en los que detenerse a echar combustible, hay catorce que funcionan durante las 24 horas, y casi todos ellos están situados cerca de la vía de doble carril. Precisamente esto, su ubicación, es lo que les reporta el suficiente movimiento como para funcionar durante todo el día.

Si solo se tienen en cuenta los establecimientos situados en la propia autovía, la media es de uno por cada 47 kilómetros en el tramo extremeño de esta carretera. Si se le añaden los de la N-630, hay uno por cada nueve kilómetros. Y si se considera, no su emplazamiento, que se sabe más o menos cercano a la vía de doble carril, sino el hecho de que funcione las 24 horas, la ratio es de un sitio para repostar en cualquier momento del día por cada veinte kilómetros. Todo esto sin tener en cuenta ni las tres que acaban de salir a licitación ni la de El Gallo.

Dudas sobre el concurso

Con esta oferta, hay quien duda de que el procedimiento publicado esta semana por el Ministerio de Fomento vaya a resolverse con éxito. «Está por ver que haya empresas interesadas en presentarse al concurso convocado para las dos áreas de servicio de Cañaveral», previene Emilio Orovengüa, que conoce el sector y la zona de primera mano porque tiene dos gasolineras en el norte de la comunidad autónoma.

Una está en Cañaveral, y fue una referencia hasta que abrió la autovía, y la otra unos kilómetros más arriba, en el hostal Mirabel. «Me pregunto –reflexiona el empresario– quién es el ilustrado al que se le ha ocurrido sacar a concurso dos áreas de servicio en una zona en la que ya hay tres en poco más de cuarenta kilómetros, más una cuarta que está a punto de abrir».

Se refiere a la del restaurante El Gallo, un histórico de la N-630 en Casar de Cáceres. Antonio Santiago Cervera, su propietario, tuvo claro que en cuanto abriera la A-66, su restaurante se quedaría sin clientes. Para cuando eso ocurrió, él ya había comprado un terreno al pie de la autovía. Ahí abrió una nueva versión del local que le dio fama, y admite que no le va mal. Lo certifica el trasiego de coches y camiones que hay casi a cualquier hora del día en El Gallo, donde también se puede ver ya el esqueleto de la futura gasolinera. «Tendrá cuatro surtidores, será de Repsol, ofrecerá servicio de 24 horas, crearemos seis puestos de trabajo y la idea es abrir a principios del próximo año, o quizás en primavera», anticipa el dueño del negocio, situado en el kilómetro 539.

En el 514 estarán las dos que acaban de salir a licitación. En el 508 está la salida hacia Cañaveral, desde la que se llega a la gasolinera del pueblo en aproximadamente un minuto. En el 494, la estación de servicio El Caldero, que tiene restaurante, tienda, duchas y un enorme aparcamiento de camiones, y que es bien conocida entre quienes se mueven por la autovía de la Plata. Y en el 490 está la gasolinera del hostal Mirabel, que en sentido estricto está en la N-630 pero que queda a un minuto desde que se toma la salida de la autovía. En total, hay cuatro establecimientos en 45 kilómetros, que serán seis si se adjudican las dos áreas licitadas.

«Está claro que a mí no me beneficia que vaya a haber más competencia, pero en esta zona hay mucho tráfico, yo creo que hay negocio para todos», opina el dueño del restaurante El Gallo, que se ha gastado más de 350.000 euros en añadirle a su restaurante una gasolinera.

Una cantidad menor si se compara con las que pide el Ministerio de Fomento para las tres áreas de servicio a concurso. El importe total del presupuesto base de licitación es de 2,7 y 2,8 millones para las de Cañaveral, y supera los cinco millones de euros en la de Almendralejo. «A eso solo pueden acceder las petroleras», anticipa Orovengüa, que previene sobre otro factor a tener en cuenta. «Este tipo de negocios –apunta– tienen unos gastos muy importantes». «Por eso digo que está por ver si se presentan empresas a esos concursos –continúa–, porque corren el riesgo de hacer la inversión y luego no tener suficientes clientes, como le ocurre a alguna que hay en la A-5».

La previsión que él hace referida a Cañaveral bien podría trasladarse a Almendralejo si se utilizan los mismos argumentos. En el término municipal hay doce gasolineras, la mitad de ellas en la N-630. Cuatro abren las 24 horas, y hay varias situadas al pie de la autovía.

El área de servicio que ha salido a licitación está en el punto kilométrico 645, o sea, a tres de la estación de servicio Llanos de Extremadura, que abre todo el día. Y a 15 de la de Romero Mérida, que funciona de siete de la mañana a once de la noche. Y a 22 del establecimiento que Cepsa tiene en el término municipal de Villafranca de los Barros, que es 24 horas. Más aún: hay varios sitios a añadir en la lista de gasolineras de la carretera N-630 en este punto.

«Aunque hay empresarios extremeños que las tienen, lo cierto es que la mayoría de las gasolineras que encontramos en las autovías están en manos de las petroleras», advierte Fernando Mena, presidente de Aresex (Asociación de Empresarios de Estaciones de Servicio de Extremadura). Una de esas excepciones que él menciona es el Complejo Leo, en el punto kilométrico 730 de la autovía de la Plata, en el término municipal de Monesterio. Es otro de los lugares de parada de referencia en la A-66, y recientemente amplió sus instalaciones. De hecho, en él hay una gasolinera de Repsol y otra de la propia empresa.

«Es uno de esos casos ante los que hay que quitarse el sombrero», admite Mena, que llama la atención sobre la importancia de la A-66. «Cuando abrió, a la gente le parecía exótico ir a la playa por esta autovía, pero no tardó mucho en consolidarse como la mejor opción, y yo creo que es una carretera que ha hecho que mucha gente de otras comunidades autónomas conozca nuestra región». «De hecho –añade–, una prueba es que en la A-4 hay negocios del sector que están teniendo problemas porque el volumen de tráfico ha bajado en los últimos años, en parte porque lo ha absorbido la autovía de la Plata».

Eso que él cuenta ha sucedido durante la crisis, un periodo que se llevó por delante más de un proyecto de estación de servicio en Extremadura. Los hubo que llegaron incluso a tener su cartel anunciador, y que se quedaron en eso. Y no solo ocurrió en el sector privado. El Estado sacó a licitación en los años 2007 y 2008 varias áreas de servicio, en los términos municipales de Cañaveral, Cáceres, Almendralejo y Calzadilla de los Barros. Pero no las adjudicó.

Nueve años después

Ahora vuelven a convocarse estos concursos, cuando ya casi nadie se queda tirado sin combustible en esta carretera que ha convertido a buena parte de la N-630 en un paraíso para moteros y ciclistas. «Cuando abrió la autovía, el número de coches que pasaba por el pueblo bajó muchísimo, aunque también hay que decir que no han dejado de pasar, que sigue existiendo cierto movimiento», condensa Ana Isabel Valle, alcaldesa de Cañaveral por el PP. «En el pueblo tenemos una, más la de El Caldero, que está cerca en dirección a Plasencia, y la que abrirá en El Gallo, que está yendo a Cáceres, así que a mí me parece que otras dos más aquí en el término municipal son muchas».

«Tiene poca lógica lo que plantea el Ministerio, cualquier que lo piense llegará a esta conclusión», resume Emilio Orovengüa, que mantiene vivas las gasolineras de Cañaveral pueblo y el hostal Mirabel. Negocios de toda la vida, que han sobrevivido al paso de la N-630 a la A-66, esa carretera que concibieron los romanos y ahora sale en Google Street View.