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'El silencio' de Julián

Julián Monge, en su local 'El silencio' de la calle Moreno Zancudo de Badajoz. :: Casimiro moreno
Julián Monge, en su local 'El silencio' de la calle Moreno Zancudo de Badajoz. :: Casimiro moreno
  • La antigua mercería La Camelia se convierte en despensa gourmet

Donde la madre de Porrina le compraba la brillantina a su hijo cuando se iba a cantar a Madrid, ahora despachan jamón de ganso extremeño y cervezas artesanas. Donde se vendían medias de cristal, una prenda muy mal vista en la posguerra, ostentan el curioso récord de ser el local donde más cava 'Romale' rosado de Almendralejo se sirve en copas. Donde en los 40 abría la mercería 'La camelia', hay en 2016 un chaflán espectacular albergando una tienda gourmet y un original negocio hostelero de nombre sugerente: 'El silencio'.

Esta es la historia zigzagueante de Julián Monge (Badajoz, 1970), que se marchó de su ciudad natal al acabar el Bachillerato para empaparse de mundo y lo consiguió. Tras unos años en Mallorca, recaló en París, donde ha pasado la mitad de su vida y donde, tras trabajar como freelance en el mundo de la moda, tocó el olimpo al ser nombrado director de moda y creativo del grupo editorial 'L'Officiel', puntero en informar sobre las tendencias del vestir.

«Vivir en las grandes ciudades del mundo me fue aportando mucho y me hizo empaparme de ambientes culturales muy variados donde se mezclaban el 'savoir faire' francés, la sofisticación inglesa y el todo se puede americano», resume Julián de su experiencia cosmopolita. Y algo de todo ello se respira en su local pacense e incluso en su manera de vestir y de tratar al cliente.

Al tiempo que desarrollaba su faceta de creativo de moda, entraba en contacto con los nuevos movimientos gastronómicos que empezaban a desarrollarse por el mundo, ya fuera la filosofía vegana o la apuesta por la calidad de la materia prima. Julián Monge reparó en que para productos puros de calidad inigualable, su tierra. No había que viajar a Nueva York ni a Berlín para disfrutar de un aceite de primera o de un jamón inigualable. Ese pensamiento no dejaba de bullir en su cabeza y en uno de sus retornos periódicos a Badajoz, tomó forma.

«Paseando por el casco viejo de mi ciudad, me encontré con este edificio de cuatro plantas haciendo chaflán en la calle Moreno Zancudo, ascendiendo hacia la Plaza Alta. Decido comprarlo en el año 2013 para venirme a vivir aquí. Me recordaba a La Habana vieja, con su aire pintoresco, y tenía una perspectiva que hablaba estéticamente por sí sola», relata aquellas primeras impresiones.

El caso es que compró el edificio y se fue a Los Ángeles a seguir con su trabajo. Empieza la rehabilitación y van apareciendo sorpresas como bóvedas y arcadas de gran belleza. Estos tesoros arquitectónicos acaban de convencer a Julián de que su sitio está en ese chaflán de Moreno Zancudo, se viene a Badajoz, se pone al pie de la obra y piensa que, mejor que convertirlo en su casa, podría iniciar en ese lugar una experiencia gastronómica que diera forma a su concepto de la comida.

Así nace 'El silencio' hace justamente 11 meses. En este local se presentan exposiciones y es uno de los locales más singulares durante la fiesta de Los Palomos (ópera, flamenco y dj's en directo). Incorpora a su equipo a Fran González y a la sumiller Piedad Fernández y apuesta por los productos extremeños de alta calidad con un hashtag resumiendo su filosofía: #megustalomío.

«Tenemos más de 25 vinos y 15 cervezas diferentes de Extremadura. Aceite 'Vieiru' o 'Full Moon', las mermeladas que hace Antonio Sarteneja en Pueblonuevo, los foies de 'La Patería de Sousa', los productos de 'La Dehesa de Cantueso' de la emeritense Sole, el queso de cabra de Juan Trejo en Olivenza o la patatera cacereña», desgrana Julián Monge las estrellas de su despensa, en este chaflán que ayer fue mercería y hoy es estética y gastronomía.