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Toni Cantó enfada a los productores de ibérico puro

Hembras ibéricas puras en una finca de Salvatierra.
Hembras ibéricas puras en una finca de Salvatierra. / BRÍGIDO
  • El diputado pregunta al Gobierno por la inclusión de hembras en el libro genealógico, cuestionando el origen de 80.000 cerdas

Toni Cantó remueve el debate sobre la autenticidad del cerdo ibérico. Exactamente, del ibérico puro, el que tiene padre y madre de esa pureza racial. El actor y diputado de Ciudadanos en el Congreso ha realizado 23 preguntas para que el Gobierno las responda. Cuestiones tras las que subyace la sospecha de que se han colocado unas 80.000 hembras en el libro genealógico de la raza porcina ibérica, donde se certifica su pureza.

Ni la aprobación de una norma de calidad del ibérico, con un apoyo apreciable del sector y de los consumidores tras dos años de implantación, ni el hecho de que una asociación referente como Aeceriber, que desde 1987 gestiona ese libro, ha impedido cuestionar ese instrumento y de paso a quien lo gestiona.

«A Cantó le falta rigor. Desde la ignorancia o un mal asesoramiento es fácil crear desprestigio. Estamos muy decepcionados. Hace seis meses le ofrecimos nuestra entera disposición y ni siquiera ha contactado con nosotros», relata la extremeña Lucía Maesso, presidenta de Aeceriber (Asociación Española de Criadores de Cerdo Ibérico).

El colectivo surgió en 1985 para intentar poner freno a la desaparición cada vez más evidente del ibérico puro. Dos años después, el Ministerio de Agricultura le encomendó el desarrollo del libro genealógico. Su objetivo, el registro oficial de los reproductores (machos y hembras), y garantizar la pureza racial de los animales inscritos en la sección principal (registro definitivo).

La formación de Rivera y Cantó estima que en 2014 se llegaron a calificar con la distinción 80.000 hembras, inscritas todas ellas en el libro que gestiona Aeceriber, a través del registro auxiliar. Dice que esas cerdas pudieron apuntarse sin reconocer la pureza conocida, como mínimo desde su abuelos, como sí ocurre con los machos.

Dos registros

Todos los libros genealógicos de todas las razas tienen un registro fundacional. «En nuestro caso, en 1987, había como quien dice tres bichos», razona Maesso. «Nosotros, como en otros libros, gestionamos un registro principal y otro auxiliar. El principal supone contar con el ADN de hasta dos generaciones (abuelos y padres como mínimo) de las hembras. En el auxiliar están inscritos como puros aquellos que son calificados como tal morfológicamente, que cumplan con el prototipo racial visualmente», agrega. Una calificación realizada por técnicos, incide.

Hasta abril de 2017 está abierta la posibilidad de validar como puras a esas cerdas. A partir de entonces sólo se incorporarán al Libro Genealógico animales con genealogía conocida. Esto último es lo que hace que Cantó y Ciudadanos insinúen que no son animales puros y que serían casi 100.000. Una cifra descomunal.

«Es lanzar una conjetura, generar sospechas sobre cómo se gestiona un libro genealógico. Todo está reglamentado y se cumple lo marcado por Bruselas y el Gobierno. Puedo estar con el señor Cantó en que se sea más estricto todavía a la hora de definir la pureza racial pero no se puede cuestionar ni nuestro trabajo ni lo que está claramente definido para todo el sector», agrega la presidenta de Aeceriber.

La asociación recuerda que el real decreto que puso en marcha la norma de calidad del ibérico obligó a los propietarios de las hembras adultas reproductoras a su inscripción en el libro en un período transitorio. Dicha inscripción sólo podía realizarse en la sección aneja o auxiliar para hembras y así se ha procedido durante dicho período. De ahí el volumen de incorporaciones en este registro.

También ese decreto, se subraya desde los productores del ibérico puro, contempla la obligación de que la reposición de los reproductores esté ya inscrita en el libro genealógico, «lo que implica necesariamente un control de su genealogía previo a su inscripción».

«El diputado Cantó no conoce al detalle los procedimientos a seguir y la normativa de los libros genealógicos. Le hemos ofrecido nuestra colaboración para explicarle todo y ha decidido declinarla por lo que se ve», concluye Maesso. «Por eso estamos francamente decepcionados porque lo que hace es sembrar dudas sin querer aclararlas», finaliza.

De otra parte, la Unión de Consumidores de Extremadura ha valorado que la nueva norma que regula el etiquetado del jamón «protegerá la raza del cerdo» y asimismo evitará el fraude al consumidor. Su presidente, Javier Rubio, afirma que los consumidores podrán saber «qué están comprando, y qué están comiendo» y se acabarán con las «denominaciones exageradas que había en el «pasado». Con todo, concluye que la Administración debería realizar las inspecciones para ese etiquetado y no una empresa privada.