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290.000 extremeños respiran aire con más ozono del que marca la ley

El tráfico es una de las causas del aumento del 'ozono malo'. :: hoy
El tráfico es una de las causas del aumento del 'ozono malo'. :: hoy
  • Toda la región incumple las recomendaciones de la OMS, aunque las áreas más contaminadas son, en este orden, Plasencia, Cáceres, Mérida y Zafra

Al ozono le pasa como al colesterol: lo hay bueno y malo. Y en la comunidad autónoma, el negativo campa con preocupante libertad, a decir de Ecologistas en Acción, que en su último informe sobre la materia asegura que «el cuadro general que presenta Extremadura es el de un territorio con unos elevados niveles de contaminación de ozono troposférico».

O sea, del que se forma en la troposfera (la capa baja de la atmósfera, que va desde el suelo hasta unos 11 kilómetros de altitud, aunque no es igual en todos los puntos del planeta), a diferencia del bueno, que nos protege de la radiación ultravioleta y que se encuentra en la estratosfera (de 10 a 50 kilómetros de altitud, aproximadamente). Según las leyes europea y española, no deben superarse los 120 microgramos de 'ozono malo' por metro cúbico de aire durante más de ocho horas ni más de 25 días seguidos. Sin embargo, Extremadura ha traspasado estos límites repetidamente a lo largo de este año.

Siete estaciones medidoras

En concreto, el informe de Ecologistas en Acción recopila los datos recogidos en siete estaciones de la región entre el 1 de enero y el 15 de octubre. En este asunto de las fechas hay que tener en cuenta, según explican los autores del estudio, que la concentración de ozono troposférico aumenta cuando suben las temperaturas, por lo que los mayores niveles se dan en primavera y verano, y no es habitual que en invierno se superen los umbrales.

En los diez meses y medio analizados hubo cuatro estaciones de medición extremeñas en las que se superaron los máximos (los citados 120 microgramos durante ocho horas y más de 25 días). Fueron las de Plasencia (32 días), Cáceres (29), Mérida (29)) y Zafra (26). En la de Badajoz se rebasó el tope durante 19 días, en la de Monfragüe durante 24, y dos en Barcarrota.

Ahora bien, una cosa son los límites que marca la ley y otra los que fija la OMS (Organización Mundial de la Salud), que es más exigente. Este organismo entiende que no deben rebasarse los cien microgramos por metro cúbico, un límite que la estación de Zafra superó durante 126 días, la de Cáceres lo hizo en 107, la de Plasencia en 106, la de Badajoz en 101 días, la de Monfragüe en 96, uno menos la de Mérida y la de Barcarrota en cinco.

Basándose en estos datos, Ecologistas en Acción resume la situación de la comunidad autónoma asegurando que «la totalidad de la población y del territorio extremeño han estado expuestos este año a unos niveles de este contaminante que exceden lo recomendado por la OMS». Si se toma como referencia la normativa (los 120 microgramos en vez de los 100), el radio de afectados no cubre a todo el mapa autonómico, sino al 27 por ciento de la población, una tasa superior a la media nacional (22 por ciento) aunque lejana a la de Madrid, donde lo sufren 99 de cada cien ciudadanos (solo se salva la cuenca del río Alberche). Medido en superficie en vez de en habitantes, el problema afecta a algo menos del cinco por ciento del territorio de la comunidad autónoma.

Ese 27 por ciento de población extremeña equivale a 292.600 ciudadanos, repartidos entre los municipios de Cáceres, Mérida, Plasencia, Don Benito, Villanueva de la Serena y Almendralejo. Con una consideración: la región y el país siguen caminos divergentes, ya que los datos de 2016 son peores que los de 2015 en Extremadura y mejores en España.

Además de las cifras, el estudio aporta explicaciones, entre ellas que el 'ozono malo' no es consecuencia directa de la actividad humana. «Se forma -desgrana- en presencia de la radiación solar por la combinación de otros contaminantes, denominados precursores, emitidos por el tráfico rodado, las grandes centrales termoeléctricas y determinadas actividades industriales».

Entre los factores que ayudan a su formación está «la coyuntura meteorológica (altas temperaturas y olas de calor), el cambio climático, el repunte del tráfico, el fraude en las emisiones de los automóviles y la apuesta gubernamental por las energías sucias en detrimento de las renovables», argumenta Ecologistas en Acción, que lo cataloga como «el contaminante que en España presenta actualmente una mayor extensión y afección a la población». Supone, añade, «un problema sanitario de primer orden», pues según la Agencia Europea de Medio Ambiente, cada año mueren en España de forma prematura 1.800 personas por culpa del aire contaminado por ozono troposférico.

Daños a la vegetación

Además, «provoca también importantes problemas a la vegetación o bien disminuye el rendimiento de los cultivos», apunta el estudio, que también reseña una particularidad: la acumulación de ozono negativo «afecta mucho más a las zonas rurales y periurbanas que a las ciudades». Entre otros motivos, por «los desplazamientos de masas de aire contaminado, por ejemplo entre la comunidad de Madrid y ambas Castillas y Extremadura».

La comunidad autónoma, asegura Ecologistas en Acción, es una de las doce que hay en España que están en deuda con la normativa vigente porque no tienen un plan de mejora de la calidad del aire. Además, la Junta de Extremadura incumplió la normativa al no informar a los ciudadanos durante el episodio de este tipo de contaminación que se registró los días 8, 9 y 10 de julio. En esas fechas, la estación de Cáceres superó los máximos 18 veces y la de Plasencia 11, según detalló entonces Ecologistas en Acción, que ahora denuncia también que «la página web de calidad del aire autonómica no ofrece ningún tipo de dato, ni en tiempo real ni histórico, que permita seguir la evolución de la contaminación». «Resulta elemental -plantea el colectivo- que la Junta se esfuerce por mejorar la información de la calidad del aire».