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«Estoy feliz en mi casa, no quiero una residencia»

Isidra García, con la medalla y el llamador de pared. :: j. m. romero
Isidra García, con la medalla y el llamador de pared. :: j. m. romero
  • Isidra García Vecina de San Pedro de Mérida

Tiene 82 años y es la primera usuaria del servicio de atención integral que San Pedro de Mérida puso en marcha en 2015. «Estoy segura, tranquila y atendida; sé que si me pasa cualquier cosa, alguien vendrá enseguida». Bastará con que pulse la medalla que lleva colgada al cuello o el llamador empotrado en una pared de su vivienda. «Pero además me traen la comida a casa cada día y también cada día me llaman para ver cómo estoy», dice Isidra. «Por eso estoy feliz en mi casa, en mi pueblo, con mis vecinos; no quiero ir a ninguna residencia mientras sea posible».

De momento lo es gracias al servicio puesto en marcha en San Pedro de Mérida. «Como no teníamos dinero para construir una residencia, ideamos este sistema de teleasistencia, de tal modo que cada usuario que lo requiere está en contacto permanente con las trabajadoras sociales», relata Andrés Jesús Pérez, alcalde de la localidad. «La idea es que el pueblo sea la residencia y cada vivienda del mayor que nos lo pide una habitación de la misma».

Hace un año que el proyecto es una realidad. Son 15 los usuarios ya conectados, los que son atendidos por el Ayuntamiento, en concreto por las dos asistentes que se encargan de comprobar cada día cómo se encuentran. «Garantizamos la atención 24 horas los 365 días del año, de tal modo que el contacto con el usuario es diario y que cualquier incidencia que tenga basta con que pulse el botón; así se registra de forma inmediata en nuestra centralita». Y a partir de ahí se pone en marcha el protocolo de atención, en función de la necesidad que tenga el mayor. «Algunos solo requieren el botón, otros también el llamador, otros más ayuda a domicilio, a otros también que se les lleve la comida a casa,...», detalla Andrés Jesús Pérez. Cada uno de ellos paga en función del servicio que contrata, aunque la media son 90 euros al mes.

«Y así puedo seguir en mi casa, sin ningún problema, estando atendida, viendo a mis vecinos y a mis hijas y nietos cuando quiero,... así puedo seguir viviendo donde quiero», afirma Isidra García.

A comienzos del próximo año el Ayuntamiento ampliará el servicio, con la instalación de nuevos aparatos en los domicilios de los cinco mayores que hoy están en lista de espera. «E iremos ampliando en función de la demanda, porque el objetivo es atender a todos e ir dando más servicios si los reclaman, para que puedan permanecer el mayor tiempo posible en el pueblo». Tras la inversión inicial de 15.000 euros para poner en marcha el sistema, se llevará ahora otra de 5.000 para la segunda fase, para atender a los cinco usuarios que esperan.