Hoy

Inventores del hilo negro

HACE días vi a Donald Trump coger en brazos a un niño negro para besarlo, demostrando así lo multirracial, tierno y paternal que es. Y el mismo día, a Híllary Clinton le cayó una lluvia de rosas cuando salía al escenario... Muy natural todo, aunque hemos de reconocer lo oportuno que estuvo el niño negro para que Trump pudiera auparlo, en medio de la algarabía de sus seguidores. ¡Hasta la mona Chita lo habría hecho con más naturalidad! ¿Y lo de la señora Clinton? ¿Fue espontáneo que le hicieran una alfombra de rosas? Sí, como Trump con el negrito. Lo curioso es que, como los asesores de las campañas políticas no dan puntada sin hilo, seguro que tienen estudiado que estas chorradas pueden influir en el electorado. En EE.UU son únicos para urdir idioteces, pero como son el ombligo del mundo, estas se expanden por todo el orbe. Acabamos de pasar el ‘Halloween’.

¿Recuerdan la carga de gestos yanquis de Monago, incluidos los carteles en inglés? Su duende de cabecera, un tal Redondo, lo puso majarón perdido y un día salía con «Si ten collons, dímelo a la cara», retando en catalán, otro con la ocurrencia de querer subastar las zapatillas con las que había hecho la campaña, corriendo por el monte con chándal verde pistacho, de llorón inconsolable, de rojo rojísimo, de independiente con himno, colores y nombre propio… ¿Hacemos Extremadura? ¡Se inventó hasta el Citroen dos caballos! Mala suerte que su autobús, con la leyenda «Lo mejor está llegando», se quedara atascado en un arco monumental de Zafra. Aquello era un no parar, creían haber descubierto las Américas, hasta que las urnas le pusieron delante un retrato de Colón, que ya lo había hecho 520 años antes. Bueno, como hasta la gripe tiene fecha de caducidad, fuese el asesor chispita y desapareció el bochorno que producía el pichón escondido en su chistera.

Pero no nos aflijamos, Monago volverá porque el gobierno de Vara está más perdido que el avión de Saint-Exupéry. Fernández Vara se ha vuelto sabio y no escucha ni el viento que le sopla en el cogote. Hizo menos por ganar de lo que está haciendo por perder de nuevo y parece empeñado en devolvernos a Monago. ¿Qué le habremos hecho? Pues nada, que le preparen las zapatillas y el chándal verde pistacho, porque ya mismo está corriendo por el monte. Es lo suyo.

Pero como el adanismo está de moda, aquí cualquier botarate se cree el primero de la especie y surgen los «anticasta» de toda la vida, los que llegaban para renovar el fondo de armario de la política, buscando desesperadamente titulares para sorprender al personal con ocurrencias más viejas que el estornudo. Estos no llegan ni a las chorradas yanquis y se quedan en el manual del 77 y con la revolución de gestos que ya hicieron furor en la II República. Aprovechando el tirón mediático que siempre ofrece el Congreso de los Diputados, una señora le da la teta a su niño, al que exhiben como Donald Trump al negrito. Otro día dos diputados se besan en la boca y se tocan el culo, se auto aplauden, puño en alto camino del escaño, hacen un gobierno de la señorita Pepis o abandonan el hemiciclo, prietas las filas, porque al patrón no le han concedido un turno por alusiones... Todo muy nuevo. Vamos, que puestos a descubrir están a un paso de inventar el hilo negro.