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Una organización con 50 empleados y 10.000 afiliados de todos los sectores agrarios

gnacio Huertas, secretario general de UPA-UCE Extremadura ha llegado sobre las 11.00 horas a las oficinas de Mérida
gnacio Huertas, secretario general de UPA-UCE Extremadura ha llegado sobre las 11.00 horas a las oficinas de Mérida / HOY
  • Tiene 38 oficinas repartidas por Extremadura y fue la más votada en las últimas elecciones al campo, en 2002

La operación iniciada ayer por la Guardia Civil afecta a la que es la organización agraria con más representatividad en el campo extremeño. Y llega a cuatro meses de que se celebren elecciones agrarias (las últimas fueron en 2002) y se actualice ese dato. Implantada en todas las comarcas de la región a lo largo de 38 oficinas, con más de medio centenar de trabajadores en su plantilla y con peso fundamental en la organización nacional, UPA-UCE Extremadura se ha convertido también desde principios de la década pasada en un interlocutor imprescindible con las distintas administraciones autonómicas. Su presencia regional y sus cerca de 10.000 afiliados (según su página web) han ayudado decisivamente a ello.

La primitiva Unión de Pequeños Agricultores empezó a girar a finales de la década de 1990 hacia lo que hoy es, una organización profesional agraria (OPA) con más músculo e influencia.

En ese proceso pasó a ganar terreno en sectores en los que su presencia era antes residual, como el ganadero o el tabaquero, y sobre todo tras la fusión con la Unión de Campesinos Extremeños (UCE) en diciembre de 2001. En realidad, fue una integración de la histórica UCE, vinculada al Partido Comunista, dentro de UPA, con mucha afinidad hacia el PSOE. Esta, de hecho, está integrada en el sindicato UGT, en su estructura de trabajadores autónomos.

La unión con la UCE, no exenta de problemas por cierta oposición interna de esta última, supuso la llegada a la dirección regional de UPA de dirigentes como José Cruz, uno de los detenidos ayer, y Antonio Prieto. Con todo, el crecimiento de la organización agraria tiene un nombre evidente: Lorenzo Ramos Silva.

Sobre el trabajo de este productor de frutas y flores de Valdelacalzada, en las Vegas Bajas del Guadiana, de 58 años, pivotó en gran medida el despegue de UPA en la comunidad. Ramos fue nombrado secretario general de UPA Badajoz en 1989 y diez años más tarde ya era el secretario general de UPA Extremadura, que un año antes había iniciado su proceso de regionalización porque hasta entonces lo que había eran dos organizaciones provinciales.

En diciembre de 2001 fue elegido líder de UPA-UCE Extremadura. Y en marzo de 2002 alcanzó la presidencia de la Cámara Agraria Provincial de Badajoz tras arrollar (casi el 50% de los votos) su candidatura en las elecciones al campo.

En esos comicios, con una participación del 75% del electorado, UPA ganó por primera vez las elecciones agrarias en la región (fue segunda en Cáceres). Obtuvo el 44,5% de los votos, mientras que Asaja-Apag alcanzó el 33,4% y COAG, el 16,3%. En las elecciones de 1998, Asaja obtuvo el 43,91% de apoyos, UPA, el 31,95% y UCE, el 24,19%.

Lorenzo Ramos siguió al frente de la organización agraria hasta 2004. Lo dejó al ser elegido líder nacional de UPA, puesto en el que ha sido reelegido recientemente. El testigo extremeño lo recogió Ignacio Huertas, su número dos y extremeño de adopción porque nació en un pequeño pueblo de Ávila. Antes de relevar a Ramos en la secretaría general, Huertas fue secretario de organización y secretario de producciones.

El crecimiento de la organización agraria continuó bajo su mandato aunque la llegada de la crisis tampoco le ha sido ajena toda vez que, por ejemplo, sus trabajadores y dirigentes liberados se tuvieron que ajustar el cinturón salarial (hasta un 25% de pérdida salarial).

La llegada a la Junta del PP en la legislatura anterior introdujo una nueva dificultad para UPA-UCE por evidentes razones de discrepancia ideológica -«somos una organización progresista que defiende los intereses de las familias más humildes de agricultores y ganaderos», dijo Lorenzo Ramos- y también presupuestarias, al contar con menos fondos para su labor.

UPA-UCE se centra en el asesoramiento y la defensa de los intereses de profesionales del campo pero no es su única tarea. En ella está Fademur, la Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales, que trabaja por evitar la discriminación, tanto en el ámbito sociolaboral como en la participación social e institucional de la mujer. A UPA también pertenecen las asociaciones como Apromar (Asociación para la Protección del Medio Rural) o Ajural (Asociación de la Juventud Rural).