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Los médicos se plantean como reto acabar también con los insultos

  • Los profesionales del sector de la salud se quejan de cierta impunidad respecto a estas vejaciones que sufren habitualmente

El Observatorio Nacional de Agresiones de la Organización Médica Colegial se ha planteado como reto implicar a las distintas administraciones en la lucha, no solo contra las agresiones a los profesionales sanitarios, sino también contra los insultos, amenazas o vejaciones que reciben durante el desempeño de sus labores profesionales. El coordinador del Observatorio Nacional de Agresiones, el extremeño José Alberto Becerra, explicó que mientras se ha logrado frenar en muchas comunidades el incremento de agresiones a médicos, se atestigua cierta impunidad en lo que se refiere a los insultos.

El también secretario del Colegio de Médicos provincial de Badajoz expresó que «no puede salir de forma gratuita» la amenaza o las agresiones que sufren los médicos de manera habitual. Según manifestó, cambios normativos como los producidos en el Código Penal o la llegada de textos autonómicos como la Ley de Autoridad de Profesionales del Sistema Sanitario Público de Extremadura han tenido repercusiones muy positivas en la lucha contra todo tipo de agresiones a los profesionales sanitarios.

Puso como ejemplo la comunidad autónoma extremeña, donde la Ley de Autoridad de Profesionales del Sistema Sanitario Público ha logrado que la sociedad conozca que hay tolerancia cero ante la agresión, pero donde se debe avanzar es en las situaciones de insultos o amenazas.

En su opinión, los avances contra las agresiones coinciden con una situación jurídica en la que se ha consolidado la impunidad por insultos, vejaciones o amenazas, consideradas faltas leves que van por vía civil.

Mapa judicial

Por este motivo, el observatorio trabaja en un mapa judicial que determine, a través de las sentencias de los juzgados, en qué comunidades o provincias se lucha más no solo contra las agresiones, sino también contra las amenazas, así como qué órganos o profesionales poseen para erradicarlas.

Otro de los retos principales del observatorio médico es la mejora de la defensa del profesional médico en el ámbito privado, pues al no ser funcionario público, se le excluye de la figura de autoridad en las comunidades que así ya lo han legislado, y por tanto la agresión no supone atentado, sino una pena mínima.

Recalcó el ejemplo de Extremadura, donde no todos los médicos forman parte del Servicio Extremeño de Salud (SES), aunque en muchos casos trabajen de forma concertada con la administración, pero donde es difícil avanzar en el reto de su inclusión como figuras de autoridad, que sí poseen los profesionales públicos.

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