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La Junta plantea permitir los tests de alcoholemia a menores en el botellón

La cuantía máxima de las infracciones leves será de 600 euros, en vez de los 300 actuales.
La cuantía máxima de las infracciones leves será de 600 euros, en vez de los 300 actuales. / HOY
  • El borrador de la nueva ley endurece las multas y plantea sancionar a los adultos que compren alcohol a menores o les induzcan a consumirlo

«Los agentes de la Policía Local estarán autorizados a realizar pruebas de alcoholemia a menores de edad que estén consumiendo alcohol en lugares públicos». Es una parte del artículo 33 del borrador del anteproyecto de ley de prevención del consumo de bebidas alcohólicas en menores de edad. O sea, de la normativa que marcará qué se puede y no se puede hacer en todo lo relacionado con este tipo de consumiciones en manos de quienes aún no son legalmente adultos.

Ese texto está en tramitación. En concreto, está expuesto a información pública, lo que significa que aún resta el estudio de las alegaciones que se presenten y el debate en la Asamblea de Extremadura. Es, pues, una propuesta. Pero está cargada de novedades. La que propone autorizar a los agentes de la Policía Local para que hagan soplar por el alcoholímetro a los menores constituiría una herramienta que los ayuntamientos decidirían luego si usar o no.

Otra innovación que incluye el texto presentado es el castigo a los mayores de edad que compren bebidas para los menores o que les induzcan a consumirlas. Una tercera novedad es la ampliación de la franja horaria en la que aquellos establecimientos «no destinados al consumo inmediato» tienen prohibida la venta de alcohol. Básicamente, son las llamadas ‘multitiendas’, que en la actualidad no pueden dispensar bebidas alcohólicas entre las diez de la noche y las siete de la mañana. Con la reforma propuesta, se alargaría hasta las nueve de la mañana.

Proceso de diálogo

«El borrador –explica Felipe González, director del Instituto de la Juventud de Extremadura– es producto de un largo proceso de diálogo social, en el que se ha hablado con ayuntamientos, diputaciones, educadores sociales, el Consejo de Convivencia y Ocio...». Este último organismo será lo único que quede de la Ley de Convivencia y Ocio una vez que esté aprobado lo que ahora es un borrador. El resto de esa normativa del año 2003 quedará derogado, lo mismo que la ley 4/1997 de medidas de prevención y control de la venta y publicidad de bebidas alcohólicas para menores de edad. Estas dos normativas, que a día de hoy regulan la cuestión, serán historia, y su lugar lo ocupará la nueva ley, que lleva meses preparándose.

La elaboración del borrador ha implicado a distintos departamentos del gobierno regional, fundamentalmente el área de Presidencia/Portavocía y la consejería de Sanidad y Políticas Sociales. Entre unos y otros han ido dando forma a un texto que persigue «homogeneizar criterios y responder a la nueva realidad», resume el director del Instituto de la Juventud. «El botellón –reflexiona González– sigue existiendo, pero ya no es solo un fenómeno ligado a la convivencia ciudadana, sino que ahora nos encontramos con que en él participa gente cada vez de menor edad». Según los últimos estudios, añade, «la edad del primer contacto con el alcohol ha bajado».

Este dato ayuda a explicar por qué el borrador de la nueva ley endurece las sanciones. La multa máxima para las infracciones leves, ahora establecida en trescientos euros, pasará a ser de seiscientos. Y las graves podrán acarrear el cierre total o parcial del establecimiento o empresa por un periodo de hasta tres años, una posibilidad que la normativa actual solo contempla para las infracciones muy graves.

Además, el borrador incluye un capítulo, el 45, titulado ‘Sustitución de las sanciones’, que también constituye una novedad. En él se especifica que el infractor podrá sustituir la multa económica por la realización de trabajos en beneficio de la comunidad, siempre que no haya sido sancionado por una falta muy grave. Si el sancionado es un menor y el motivo es que ha consumido alcohol, se le dará la posibilidad de cambiar la multa por «la participación en programas preventivos de carácter formativo o informativo, o de tratamiento». «La Junta de Extremadura –establece el borrador– desarrollará reglamentariamente los criterios básicos de los programas preventivos, que consistirán en la realización de servicios de interés comunitario y/o cursos formativos de comportamiento y concienciación sobre el consumo de alcohol».

Felipe González adelanta que el anteproyecto lleva aparejado un plan de choque para prevenir el consumo de alcohol por menores de edad y que también incidirá particularmente en las novatadas. Estas fiestas de bienvenida a los nuevos universitarios han generado una amplia polémica en los últimos años, entre otros motivos por el consumo de alcohol en la vía pública.