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Cáceres, calle Pintores, una de las más transitadas de la ciudad. :: hoy
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La emigración le quita habitantes a Extremadura por cuarto año seguido

  • La diferencia entre los que se fueron de la región y los que llegaron durante el año pasado es negativa en 22 de las 30 localidades más pobladas

Siguen siendo más los que se van que los que vienen. Otra vez, y van cuatro seguidas, Extremadura cierra el año con números rojos en la estadística de variaciones residenciales, que está basada en las altas y bajas en los padrones municipales. A lo largo de 2015, un total de 13.546 personas cambiaron de domicilio pero sin salir de la comunidad autónoma. Sí la abandonaron 16.307 personas, y llegaron 13.767, lo que implica un saldo negativo de 2.540 personas. Son casi mil menos que en 2014, pero mil más que en 2013.

La cifra final del pasado ejercicio sería más alta de no ser por los extranjeros, que constituyen la mejor noticia que deja este informe del INE (Instituto Nacional de Estadística). Tras dos años con números rojos también en este capítulo, la comunidad autónoma vuelve ahora a presentar un balance positivo en lo que se refiere a variaciones residenciales exteriores, esto es, las que implican a un país extranjero, ya sea como lugar de destino o de procedencia.

A lo largo del pasado ejercicio, dejaron la región para instalarse en otro país 2.252 personas, mientras que el viaje inverso lo hicieron 2.933. En consecuencia, el saldo es positivo en 681 personas. En los dos ejercicios anteriores había sido negativo.

Sin embargo, el peso del flujo migratorio desde y hacia otros países es pequeño comparado con el de interior, es decir, el que se produce sin traspasar los límites del mapa nacional. El año pasado dejaron su domicilio en Extremadura para irse a vivir a otra región un total de 14.055 personas, mientras que fueron 10.834 las que hicieron lo contrario, o sea, se empadronaron en algún lugar de Extremadura procedentes de otra región española. Esto significa que el saldo interior de variaciones residenciales el año pasado fue negativo en 3.221 personas.

La serie 2002-2015

Esta cifra es la más alta del quinquenio con diferencia. En el año 2011, este saldo por variación residencial interior fue negativo en 649 personas, y de 1.403 al ejercicio siguiente. Mejoró la situación en 2013, que se cerró también con número rojos, pero menos abultados. Fueron 1.096 en negativo. Al año siguiente, más del doble: -2.575. Y en el pasado ejercicio, la situación empeoró hasta los citados 3.221 en términos negativos.

El periodista y director de Allisdata, Juan Francisco Caro, ha recopilado los datos de variaciones residenciales en Extremadura en el periodo 2002-2015, y la gráfica que recoge los resultados muestra que lo normal es que la región presente un saldo negativo con respecto al resto de España. Es lo que ha ocurrido en todos los ejercicios de esa serie, excepto en los años 2009 y 2010. «Además -amplía Caro-, al desagregar los datos por nacionalidad se ven cosas interesantes, como que ese saldo interior negativo se ha debido casi siempre a los extranjeros». «Lo que ocurre -continúa- es que un buen número de los extranjeros que llegan a Extremadura desde sus países pasan luego a otras comunidades autonómcas».

«La conclusión más importante que deja esta estadística es la consolidación de una tendencia», resume Antonio Pérez, profesor de Geografía de la Universidad de Extremadura y autor de varias publicaciones que abordan la cuestión demográfica en la comunidad autónoma. «Tenemos saldo vegetativo negativo, es decir, que muere más gente de la que nace -explica el experto-, y a ellos hay que sumar el saldo migratorio también negativo, esto es, sale más gente de la que llega, y la suma de una cosa y otra hacemos que tengamos la realidad demográfica que tenemos».

O sea, una radiografía preocupante, con un censo en caída y el fenómeno de la despoblación haciendo mella en el entramado rural de la comunidad autónoma. «La explicación a estas cifras, las de variaciones residenciales y las de emigración, está fundamentalmente en que no generamos empleo, que es lo que en mayor medida ayuda a fijar población y a atraerla», reflexiona Pérez.

Madrid y Andalucía

Una prueba de esto es que el saldo interregional es negativo con todas las comunidades autónomas. Solo es positivo con Ceuta y Melilla. De donde más vienen es de Madrid (2.654) y de Andalucía (2.336), las mismas regiones que lideran la clasificación del viaje a la inversa. El año pasado, a Madrid se fueron 4.132 y a Andalucía, 2.751. En cuanto al extranjero, el país más representado entre quienes llegan para instalarse en la región es Rumanía. De allí llegaron el año pasado 642 personas. Le siguen Portugal (230) y Marruecos (147).

El análisis del INE incluye datos municipales, que permiten comprobar que la diferencia entre las altas y las bajas en el padrón es negativa en 22 de las treinta localidades más pobladas de la región. Las ocho que presentan números en positivo son Mérida (202 residentes más gracias a las variaciones residenciales), Cáceres (127), Almendralejo (179), Villanueva de la Serena (11), Navalmoral de la Mata (55), Coria (18), Fuente del Maestre (34) y Castuera (18).

Entre las que más perdieron, Badajoz (165), Montijo (121), Don Benito (70), Jerez de los Caballeros (67) o Plasencia (58). No obstante, el profesor Antonio Pérez resta valor a este dato, el municipal, pues en todos los casos representa un porcentaje total de la población de la localidad mínimo, que prácticamene nunca supera el uno por ciento.