Hoy

Unos huevos de El Campito

Bandeja de huevos fritos con patatas y pisto en El Campito. :: A.T.
Bandeja de huevos fritos con patatas y pisto en El Campito. :: A.T.
  • Donde disfrutamos de platos tradicionales en las afueras de Zafra

Cambio de tercio, que Extremadura da para todo: la semana pasada, la sofisticación de Atrio, esta semana, la sencillez de El Campito. Nos trasladamos a Zafra. Allí, en la carretera de La Lapa, al poco de salir de la rotonda, a la izquierda, se encuentra este complejo hostelero con apartamentos rurales y varios ambientes para comer: el bar, el salón restaurante, la terraza y un espacio exterior al abrigo de una carpa.

En El Campito, todo es tradición y productos de la tierra, pero de calidad y bien preparado. El servicio es cercano y atento y el ambiente desenfadado y de buen rollo: los clientes se conocen, los camareros los tratan con afabilidad y la comida se convierte en un ejercicio de familiaridad y placer.

Empezamos con un surtido de ibéricos (15 euros) muy completo, con buen jamón, queso recio, rico lomo y un morcón de calidad, que ahí suele ser donde estas tablas se desequilibran, en lo sencillo, en el embutido menor. Pasada la prueba del morcón, llegaron a la mesa unos platos de croquetas, plato fácil a priori, pero donde se estrellan los mejores restaurantes. No es el caso de El Campito. Eran unas deliciosas croquetas de jamón (7) acompañadas de patatas fritas. La guarnición de patatas es una constante en este restaurante campero de Zafra. A veces, puede no tener mucho sentido acompañar todo con patatas, pero la verdad es que las de El Campito están muy bien hechas y la clientela lo agradece.

Rubén lleva este restaurante tan particular y debe de hacerlo muy bien porque los llenos se extienden de lunes a domingo y, entre semana, los menús del día a 9 euros tienen un éxito formidable. No es de extrañar si repasamos algunas de las opciones del primer plato: sopa de picadillo, arroz con pescado, salmorejo, lasaña de verduras, lentejas, pisto. De segundo: puntas de solomillo en salsa, magro a la brasa, tortilla de patatas, setas en caldereta, calamares, san jacobo, croquetas, pez espada, bacalao dorado.

En la carta de vinos, hay una correcta oferta de tintos extremeños a precios ajustados: Quinta Alaude (11), Chacona oro de uva merlot fermentado en barrica (11), Viña Puebla Selección (13), Nadir Roble (12), Payva Crianza (11), Valdueza (12). Ofrecen tres variedades de vinos extremeños ecológicos (Toribio blanco y tinto (9) y el Gewürztraminer de Pradomayo de Almonazar (10)). No faltan suaves rosados de moda como el Garnacha Golosina (8) o el Dulce Eva Rosado (7).

El Campito es un magnífico restaurante para ir con niños y adolescentes. En la carta hay platos de los que les gustan como el pisto con huevos fritos y patatas (5), una suculenta tentación en la que caen también los padres. Tiene mucho predicamento el salmorejo (3,50).

Las carnes se sirven a la brasa con sus correspondientes patatas fritas. En este punto, la estrella es el chuletón de ternera (12,50), que te lo traen a la mesa troceado y en su punto. También se puede optar por las chuletas de cordero (11), el solomillo de ternera (13,50), la presa (11) o la estrella castiza de la zona suroeste de Badajoz: el guarrito frito (8,50) con la alegría de las patatas fritas al lado.

No faltan los pescados fritos de toda la vida: calamares, chocos, pijotas, boquerones y puntillitas (7,50-9), ni a la plancha: salmón, atún, pez espada, dorada o lubina (9-11). Los postres caseros (2,50) completan un banquete a precios populares, bien preparado y en un ambiente relajado y campestre que no se olvida. A saber: tarta de queso, tiramisú, crema de limón, de chocolate o de la abuela, natillas o arroz con leche. Se puede culminar el festín con un café irlandés (3,50) o vienés (2) y la excursión a este 'Campito' de Zafra habrá merecido la pena.