Hoy

Unidos por un tren digno ya

ES difícil encontrar una cuestión en la que haya acuerdo de todos los extremeños y extremeñas, pero hay una coincidencia generalizada en que el ferrocarril del que dispone nuestra región es antiguo, desesperadamente lento y muy necesitado de fuertes inversiones. Esta opinión general no es simplemente una apreciación subjetiva, se basa en hechos objetivos y en años y años de promesas incumplidas.

El viaje de Badajoz a Madrid en un tren, en el más rápido de los que disponemos los extremeños actualmente, tiene una irritante duración de más de cinco horas, siempre que no haya atrasos. La cantidad de kilómetros electrificados de ferrocarril en nuestro territorio es cero. Existen tramos donde la velocidad del tren no puede superar los 40 o 50 kilómetros por hora debido a la antigüedad de las vías. Todo esto, propio del siglo XIX, ocurre en la Extremadura del siglo XXI.

En duro contraste, hay otra España ferroviaria bien distinta, una España de este siglo con inversiones milmillonarias que permiten el transporte de mercancías y personas de manera eficiente y a altas velocidades. Esto no sólo implica una discriminación injusta, sino que es una rémora permanente para el desarrollo socioeconómico de nuestra región, para las empresas que quieren exportar, para la atracción de turistas y, en definitiva, para la creación de empleo y fijar población.

No queremos ser más que nadie, pero no merecemos ser menos. A cualquiera que, desde el resto de España, con un discurso insolidario, no reconozca como justa nuestra reivindicación, habría que invitarle a que subiese a uno de nuestros trenes, esos que transitan por nuestras vías cuando ya están desfasados en las suyas.

Mientras que la electricidad que generamos en la central nuclear de Almaraz sirve para mover los trenes eléctricos de otras comunidades, nosotros nos tenemos que conformar con la promesa de un tren diesel en trazado de vía única. Un tren obsoleto sobre lo que iba a ser el trazado del AVE. Pero es que esa promesa, hoy en día, no pasa de una mera intención de la que ni siquiera nos podemos fiar ante los continuos retrasos en la ejecución de las obras y tras años de incumplimientos de gobiernos de uno u otro color político.

Y no nos conformamos. Extremadura tiene que dejar de conformarse. No podemos dejar que nos postren a este abandono, a ser una isla desierta en el mapa de las comunicaciones por tren. El desarrollo económico en el futuro está muy ligado a la calidad de nuestro ferrocarril y, hoy por hoy, nos condenan al ostracismo en un nuevo agravio para nuestra tierra. Nuevamente, no se aprovecha nuestra situación geográfica, en mitad de los ejes norte-sur y este-oeste y de grandes puertos de la península y en el trayecto que une las dos capitales Madrid y Lisboa.

Por eso, los sindicatos CCOO y UGT y la patronal CREEX hemos iniciado esta campaña de exigencia unidos, por la dignidad y el futuro de nuestro pueblo. Hoy hemos convocado juntos, en un hecho sin precedentes, una manifestación en Badajoz en la que el protagonismo corresponde a la sociedad civil de Extremadura. Esto es sólo el inicio, no vamos a dejar de reivindicar que queremos un trato justo, que también tenemos derecho a viajar y exportar productos en trenes electrificados, modernos, rápidos y bien comunicados.

Nuestra intención es sumar a todos los extremeños y extremeñas en esta demanda, de manera inclusiva, para respaldar a los poderes públicos de la región a la hora de negociar en las mejores condiciones con quien ocupe la Moncloa. Tenemos que garantizar que nuestro desarrollo no puede verse limitado porque nos excluyen en las inversiones fundamentales, como desgraciadamente ha ocurrido tantas veces en nuestro pasado.