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Inmaculada Murillo, en su laboratorio. :: j. s.
Inmaculada Murillo, en su laboratorio. :: j. s.

En busca de carburantes más limpios

  • Inmaculada Murillo Investigadora del CSIC

Con la bata y los guantes puestos, trabajando con aparatos a veces innombrables. Así se pasa gran parte del día Inmaculada Murillo, ingeniera química de formación, científica de profesión y buena comunicadora por vocación.

Tenía claro que su futuro debía estar entre 'cacharros' dentro de un laboratorio, un mundo al que no siempre es fácil acceder. Al final lo consiguió, no sin esfuerzo. Reconoce que ella, por ahora, ha tenido suerte.

Subida en la ola de las energías renovables, su pasado inmediato y su presente están ligados a proyectos basados en la obtención de energía de manera eficiente y sostenible. El éxito de estos trabajos supondrá un paso más para que la sociedad pueda prescindir en un futuro de un recurso tan preciado como es el petróleo.

El camino iniciado por esta joven científica de 31 años ha supuesto alejarse de su familia y amigos de la infancia. Reconoce que le hubiese gustado trabajar en Extremadura. Sin embargo, tras su preparación académica no encontró empleo y decidió emprender su vida profesional en Madrid, primero para estudiar un máster, y después para cursar el doctorado. Para ello, consiguió entrar en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), dependiente del Estado. Allí, formó parte de un grupo de investigación sobre las renovables. Su estudio se centró en la valorización de la biomasa para la producción de todo tipo de productos químicos.

Estos años los ha pasado entre libros e investigaciones hasta conseguir los resultados deseados. Su poco tiempo libre lo ha dedicado a hacer ejercicio, leer algún libro y disfrutar de la familia, de su pareja y de sus amigos, tanto los de Madrid como los de Trujillo. Siempre que puede hace una escapada a su tierra natal.

Murillo está trabajando desde el año pasado en investigaciones punteras sobre la obtención de hidrógeno, encaminadas a que en un futuro no demasiado lejano ese elemento pueda ser un sustitutivo de la gasolina en los coches, por ejemplo. Junto a sus compañeros, esta trujillana ya ha conseguido algunos avances.

Sin embargo, por ahora no pueden desvelar su 'pócima secreta', como si fuera una druida, hasta que no se validen los resultados o estos salgan publicados en revistas científicas de importancia mundial.

Inmaculada hace gala de su 'labia' para explicar de forma sencilla en qué consiste su proyecto. Recuerda que el hidrógeno es un vector energético, es decir, almacena energía, puede transportarla y liberarla en el momento en que sea necesario. A partir de este punto, hay que ver cómo se puede obtener esa energía de manera sostenible y eficiente. Es un campo en el que ya están trabajando las empresas automovilísticas. Esta joven científica detalla que existen distintas fórmulas. Su grupo de trabajo se ha centrado en elementos naturales, como la luz del sol y el agua. «En España disponemos de muchas horas del sol y el agua es una fuente barata». Como ese agua está compuesto de hidrógeno más oxígeno, el objetivo es disociar esas moléculas para obtener el hidrógeno deseado.

Catalizador

Concretamente, su labor se centra en el diseño de catalizadores, que son sustancias químicas que se añaden a un proceso para permitir la transformación de una materia prima en un producto. En este caso, se trata de que ese catalizador, con unas condiciones y reacciones químicas determinadas, absorba la luz solar y rompa la molécula de agua. Como este tipo de investigaciones se lleva a cabo en el laboratorio, esa luz solar se simula con grandes lámparas. El objetivo es conseguir que esos catalizadores sean lo más eficientes y baratos posibles para la obtención de ese sustitutivo del petróleo a gran escala.

La trujillana y sus compañeros están dando un paso más a este tipo de investigaciones, que pueden ser revolucionarias. Quieren mejorar sus catalizadores a través del grafeno, un material resistente y ligero, que se está utilizando en el sector de las telecomunicaciones. Lo llaman el material del futuro. «Creemos que, por sus características, podía tener una buena aplicación con los catalizadores que estábamos diseñando para la producción de hidrógeno», cuenta. Por ahora, no puede avanzar nada más de esta investigación. Es su secreto mejor guardado.

Esta labor investigadora la compagina con la preparación de artículos científicos sobre esta materia para revistas punteras. Además, ha tenido la oportunidad de preparar ponencias para congresos mundiales sobre este estudio. Uno de ellos se celebró en Zaragoza, donde estuvieron las grandes marcas de automoción con prototipos de vehículos abastecidos con hidrógeno.

Asegura que este sistema es el futuro, aunque todavía habrá que esperar unos años. Reconoce que todo dependerá de las inversiones que quieran hacer las empresas y los gobiernos. «Uno de los problemas es que almacenar ese hidrógeno y conservarlo es caro», dice. Además, no hay infraestructuras. Ejemplo de ello es España, que no cuenta con estaciones de recarga. «Nosotros lo que hacemos es trabajar para que cuando se decidan a invertir por este tipo de tecnología, los procesos estén avanzados, asentados y se puedan llevar a cabo».

Inmaculada Murillo, igualmente, no se ha olvidado del trabajo llevado a cabo durante el doctorado sobre la valorización de la biomasa para la producción de todo tipo de productos químicos. Ahora, se obtienen del petróleo. Esta trujillana todavía tiene pendiente sacar a la luz algunos resultados obtenidos.